lunes, 9 de octubre de 2017

Tastyfridays: Salmonetes con Puré de Batata

Ya hemos dejado atrás el fin de semana pero esta vez no tendremos que esperar muchos días para disfrutar de otro día festivo, incluso algunos a partir del miércoles podrán disfrutar de un super fin de semana de esos que tanto nos gustan.

Para unos y para otros quiero compartir con vosotros la receta de nuestro último tastyfridyas, esas cenitas para dos en las que robándole un poco de tiempo al sueño y superando el cansancio de toda la semana disfrutamos de lo lindo


El plato de hoy es sencillo, muy rico y no os llevará mucho tiempo hacerlo, os doy mi palabra. No sé si habréis cocinado alguna vez la batata, es un tubérculo y se puede cocinar asada, cocida, frita, en crema o de otras muchas formas que encontréis en vuestra imaginación. Es de color naranja y su sabor tira a dulce, debido a este sabor característico también la utilizamos en platos dulces. Esta vez la he cocinado en puré y este puré lleva una serie de ingredientes como anchoas o queso que junto con la batata hacen una combinación genial para acompañar al pescado. 

Los salmonetes eran chiquititos, así que no me puse a sacarles los lomos, los limpié y los hice enteros, pero si son más grandes podéis dejar los lomos limpios, o pedir al pescadero que lo haga y así no tendréis que andar quitando la espina en el plato.

¡Vamos allá a por la receta, a ver qué os parece!

INGREDIENTES
(2PAX)
8 salmonetes
sal y pimienta
harina
50g. de mantequilla

Para el puré
260g de batata
2 cucharadas soperas de mayonesa
1 cucharada de postre de mostaza
15g. de parmesano 
2 filetes de anchoa
1/2 diente de ajo
14g. de chalota

Hojas de canónigos y rúcula

Preparación:

Cocemos la batata en agua hirviendo con sal. Mezclamos en un cuenco la mayonesa, mostaza, parmesano rallado, anchoas bien picadas, la chacota muy picada y el diente de ajo muy picado también.
Pisamos la batata escurrida con ayuda de un tenedor e incorporamos la salsa que acabamos de hacer.


Salpimentamos los salmonetes. Espolvoreamos harina por encima en ambos lados y pintamos con la mantequilla derretida. Hacemos a la plancha con aceite de oliva, dorándolos por ambos lados.

Aliñamos los canónigos y la rúcula con sal y aceite de oliva.

Es hora de servir, ponemos una base de puré de batata, una cama de hojas de canónigos y rúcula. Colocamos los salmonetes encima y ¡A DISFRUTAR!

¡Espero que os guste!

lunes, 2 de octubre de 2017

Empanadillas Tex Mex

Hacía mucho tiempo que no comíamos empanadillas así que ayer fue el día elegido. Normalmente las relleno de atún con tomate pero esta vez le fuimos infiel al atún y nos fuimos con el pollo.



Entre todas las cositas ricas que traía la Disfrutabox (click AQUÍ) de este mes había un relleno de pollo y pimientos Tex Mex para fajitas y burritos de Carretilla (click AQUÍ). Él fue el que me tentó a cambiar de sabor y a convertir mis empanadillas de atún de toda la vida en empanadillas tex mex. Les añadí también un poco de queso rallado dentro que iba perfecto con el relleno.


Con un relleno de abrir y listo, y un paquete de masa de obleas de empanadillas ya preparada, la elaboración se redujo bastante, además esta vez en vez de fritas las hice en el horno y todas a la vez. La verdad es que nunca las había horneado y también quedan fenomenal. Cómo véis estaba un poco perezosa, de domingo por la tarde-noche total y con no muchas ganas de complicarme la vida.
El cambio de relleno fue bienvenido por todos, los peques se las comieron genial. Entre los mayores alguno que no iba a cenar no pudo resistirse y también picó.

Las empanadillas también son una buena opción para aprovechar restos de otras comidas y utilizarlos como relleno y para completar el relleno con alguna verdura que otra e ir acostumbrándose a otros sabores.

INGREDIENTES
(10 empanadillas grandes)

1 paquete de masa para empanadillas
1 envase de relleno tex mex de pollo y pimientos Carretilla
150g. de queso rallado en tiras, podéis ponerlo también en trocitos
1 huevo (sólo si las hornéais)

Empezamos poniendo un poco de relleno en cada oblea. El relleno tiene que estar frío, no lo calentéis. Tampoco las rellenéis mucho que si no se saldrá el relleno. Ponemos unas tiras de queso por encima y doblamos a la mitad. Presionamos un poco los bordes para que se peguen y terminamos de sellar los bordes con un tenedor. Repetimos la operación con cada oblea.




Las ponemos sobre un papel de horno y pintamos con huevo batido. Si las vais a freír no es necesario pintarlas con huevo, el huevo es para que no queden tan blanquitas al hornearlas. Horneamos unos 20´, hasta que estén doradas a 200º con calor arriba y abajo.



Aquí os dejo el resultado, no ha quedado ni una.



 ¡Espero que os guste y que les guste!

jueves, 28 de septiembre de 2017

Duxelle de Champiñones con Miel de Ajo negro

Como ya estamos a las puertas del fin de semana os voy a contar un plato, más que un plato una guarnición o un relleno que vais a poder aplicar a un montón de recetas. Aunque yo dejé la elaboración para el fin de semana, es una receta relativamente rápida así que podréis prepararla cualquier día porque no os llevará mucho tiempo.

La Duxelle es una elaboración hecha a base de champiñones muy picados con chalotas y cocinados en mantequilla. Hoy lleva dos puntitos diferentes a la tradicional, soja en vez de sal y miel de ajo negro. Dos ingredientes que le van genial y le dan un toque diferente y delicioso.

La duxelle la podéis utilizar como acompañamiento, que es como yo la he utilizado o como relleno, también puede ser parte de otra salsa.


Ahora comenzamos la temporada de champiñones y setas y tanto con uno como otros podemos conseguir un resultado riquísimo. Yo esta vez me decanté por los champiñones porque eran los que estaban en la nevera diciéndome -Por favor, sácanos de aquí! pero con setas o champiñones portobello os chuparéis también los dedos.

Como compañeros culinarios de los champiñones elegí un entrecot y unos espárragos verdes y entre los tres nos dieron una comida dominguera de las de disfrutar un buen rato. Una comida en familia, tranquila, sin prisas, después de una mañana de esas de no voy a hacer nada más que nada. Porque de vez en cuando vaguear viene realmente bien. Y en esta ocasión aunque deje mi vaguería a un lado para cocinar, y es que cocinar con tiempo y a tu aire relaja mucho; confieso que cociné en pijama, me tomé un aperitivo en pijama, comí en pijama y me eché la siesta en pijama. Un domingo completo.

Si me preguntáis por los niños, os diré que este plato estaba planificado para cenar el viernes noche con un tastyfridays como se merece, con un vinito un entrecot a baja temperatura y alguna cosita más. Pero el viernes no pudo ser, así que nos lo zampamos el domingo con peques incluidos. Ellos probaron la duxelle, pero se decantaron por una patatas fritas para acompañar su entrecot, de los espárragos verdes ni hablamos, solo una les dio el visto bueno.

INGREDIENTES

300g. de champiñones
60g. de chalota
60g. de mantequilla
40g. de salsa de soja
100g. de agua
10g. de miel de ajo negro
Cebollino al gusto
Estragón al gusto

Picamos los champiñones muy finos, yo en este caso lo he hecho a cuchillo, como parte de técnica de relax, pero podéis picarlos en una picadora con cuidado de no hacerlos una masa. Derretimos la mantequilla en una sartén y echamos los champiñones a fuego medio, unos 6 minutos. Cuando empiece a evaporarse el agua que sueltan echamos la chalota picada finísima.
Dejamos que se haga la chalota unos 5 minutos y añadimos el agua, la salsa de soja y la miel de ajo negro. Esta miel le da un toque especial. Si no la tenéis a mano o no la conseguís podéis mezclar miel común con ajo negro triturado.

Dejamos cocinar hasta que quede un poco meloso, un par de minutos y ya tenemos nuestra duxelle para utilizar como más nos guste. Añadimos cebollino y estragón al gusto, mejor frescos. En este caso el cebollino era fresco y el estragón seco.



 ¡Espero que os guste y que les guste!










lunes, 18 de septiembre de 2017

Rollitos de Arroz con Verduras y Langostinos

Ahora que ya casi todo el mundo está metido en rutina, o por lo menos intentándolo, tenemos que empezar a planificar comidas, cenas, meriendas, etc. Así que os voy a ayudar un poco en esta tarea con unos rollitos que se hacen muy rápido y que os pueden solucionar perfectamente una cena o una comida para llevar al trabajo que no tendréis ni que calentar. Ojo, que no estoy defendiendo que nos os levantéis de vuestro sitio ni para comer. Todo lo contrario. Me refería precisamente a que si os apetece salir de la oficina y airearos un poco, podréis coméroslos donde os apetezca.



Es un plato saludable, ligero y perfecto para consumir verduras de una forma diferente y aprovecharnos de su aporte de vitaminas y minerales.

Están hechos con obleas de arroz, que podréis encontrar en tiendas asiáticas o en cualquier gran superficie en la sección de comida internacional. Son unas obleas muy finas, pero que no son difíciles de trabajar y que podéis consumir en crudo una vez hecho el rollito,  como en este caso; o meterlas al horno una vez hecha la preparación. Al ser de arroz son también perfectas para los intolerantes al gluten. Para ellos, en este plato tendríamos que tener la precaución de utilizar también salsa de soja sin gluten, que sabéis que la mayoría de ellas llevan trigo.

Los vegetales del relleno que he utilizado son todos en conserva, que ya vienen cocidos. Con las conservas conseguiremos abrir y listo. Pero estos rollitos quedan geniales con ingredientes frescos como espinacas, zanahoria, pepino, col o los que más os gusten. Así que dependerá de vuestros gustos y vuestro tiempo el elegir una opción u otra. Respecto a las propiedades de unas y otras, cada uno tiene su momento en el que nos vendrán mejor utilizar verduras frescas, congeladas o en conserva. Es verdad que sería ideal disponer de verdura fresca para todas nuestras recetas, pero no siempre tenemos esa oportunidad. En mi opinión, lo importante es comer verduras y combinar todas las opciones de manera que no prescindamos de las formas más saludables.

La inspiración para crear esta receta vino de la mano de un concurso de recetas de una marca de conservas al que me he presentado hace poco y del que todavía estoy esperando el veredicto. Por supuesto, mis tres pequejueces los probaron y les dieron el visto bueno. Así que ya os contaré por aquí y en redes sociales si recibo alguna buena noticia. ¡Deseadme suerte!

INGREDIENTES
(4 rollitos)


4 Obleas de arroz
50g Ensalada de apio en conserva
50g maíz dulce en conserva
4 espárragos verdes en conserva
150g macedonia de verduras (es patata, zanahoria, guisantes y judías verdes)
8 langostinos cocidos
4 pepinillos en vinagre sabor anchoa
100g de salsa de soja
1 cucharadita de mostaza
comino en polvo
pimienta negra


Hidratamos, hasta que quede blanda, una oblea de arroz sumergiéndola en agua templada y la ponemos sobre un paño húmedo bien estirada.
Vamos rellenando con un poco de macedonia de verduras, unas tiras de ensalada de apio, unos granos de maíz dulce, dos langostinos, un espárrago verde partido por la mitad y dos lonchas de pepinillo (cortado a lo largo).



Enrollamos cubriendo todo el relleno, plegamos los laterales y seguimos enrollando hasta terminar de hacer nuestro rollito. Repetimos esta operación para hacer los tres rollitos restantes.




Diluimos la mostaza en la salsa de soja, espolvoreamos un poco de pimienta y de comino en polvo. Si queremos nuestros rollitos para llevar, los ponemos en el tupper y guardamos la salsa de soja y mostaza en otro recipiente con tapa para que no se vierta de camino al trabajo.




Para disfrutar de este plato, tan saludable, fresco y sabroso, iremos mojando los rollitos en la salsa con cada bocado


¡Espero que os guste y que les guste!











lunes, 11 de septiembre de 2017

Quinoa al Pimentón con Sofrito de Cebolla y Ternera

Empezamos la semana con un plato que estoy segura podréis incorporar a vuestro recetario. Es fácil, rápido, rico y con algún ingrediente no muy habitual en nuestro día a día pero que seguro llama vuestra atención, si es que no la ha llamado ya.

El ingrediente del que os hablo es la quinoa, que aunque lleva ya algún tiempo incorporándose a nuestras recetas no está del todo instalada en la mayoría de hogares como puede ser el arroz, las lentejas, la pasta, etc. La quinoa es un cereal, más bien pseudocereal, muy interesante originario de Perú. Digo muy interesante por sus propiedades y también por no contener gluten, convirtiéndose en una opción fantástica para celíacos. 

Aunque cueste creerlo es familia de la remolacha, de las espinacas o de las acelgas. Hay varias variedades de quinoa blanca, roja, negra y alguna variante más;  la que más fácil encontramos en el supermercado será la blanca. Aunque es sencillo acceder a todas las variedades.

Destaca su contenido de lisina, un aminoácido perteneciente a las proteínas que juega un papel importante en la prevención de la osteoporosis por su interacción con el calcio y la absorción de este. La lisina está muy presente en alimentos de origen animal, así que la quinoa ayudará a las dietas vegetarianas o veganas en la adquisición de este aminoácido.
De hecho contiene una gran cantidad e aminoácidos esenciales como la fenilalanina, isoleucina, lisina, metionina, treonina, triptófano, valina,  arginina, histidina, cistina y tirosina algo muy interesante en un alimento de origen vegetal.

La quinoa es rica también en minerales como hierro, magnesio, fosforo y potasio y en vitaminas como la E. Es buena en la regulación del colesterol y contiene más fibra que el arroz integral.

Con todo esto que os he contado creo que es justificable que la quinoa avance con paso firme y se vaya introduciendo en las dietas de muchos países.

Esta vez no era la primera vez que hacía quinoa en casa. En otras ocasiones la he utilizado como acompañamiento, así que ya iba un poco sobre seguro porque en casa había entrado con buen pie.
En esta ocasión la convertí en plato principal, acompañada de ingredientes y de una forma de cocinar muy tradicional,  muy de aquí. Un sofrito de pimentón y cebolla que tantas veces ha acompañado como base a nuestras recetas.

INGREDIENTES
(4pax)
250g. de quinoa
2 cucharadas soperas de pimentón dulce, yo he utilizado pimentón las hermanas
300g. de ternera
190g. de sofrito de cebolla, yo he utilizado cebalovers
Sal y pimienta
Ajo en polvo
Aceite de oliva



Ponemos abundante agua a hervir  y le echamos dos cucharadas soperas de pimentón dulce y sal. Lavamos muy bien la quinoa, dándole varias aguas para que no quede amarga debido a la saponina que contiene. Cocemos la quinoa durante unos 12´-15´, el grano habrá crecido hasta el doble y se habrá abierto un poco. Escurrimos.



Cortamos la carne en tiras y la adobamos con pimentón dulce, si lo queréis un poco picante podéis utilizar agridulce o mezclar dulce y picante. Salpimentamos y añadimos un poco de ajo en polvo.

Ponemos un poco de aceite de oliva en una sartén y a fuego vivo salteamos las tiras de carne. Añadimos el bote de sofrito de cebolla, damos unas vueltas. Incorporamos la quinoa y mezclamos bien todos los ingredientes




A nosotros nos ha encantado, todo el mundo se lo ha comido en un periquete sin poner ni un pero. El sabor tradicional del sofrito de cebolla con pimentón aplicado a la quinoa es una opción más para tener en cuenta.





 ¡Espero que os guste y que les guste!





lunes, 4 de septiembre de 2017

Pasta Fresca

¿A quién no le gusta la pasta? Me arriesgo a aventurar que son pocos los que responderán que a ellos no les gusta. A unos les gustará con queso, otros la prefieren con verduras, otros con esta salsa o esta o esta otra, a otros les gustará como acompañamiento, rellena, fina, gorda, larga o corta. Porque la pasta es lo que tiene,  muchas formas de entrar en nuestra boca, así que difícil que a alguien no le guste.
Si bien es verdad que son los italianos los reyes de este ingrediente o producto tan versátil, se come de manera habitual en muchas partes del mundo. Aunque como todo lo que es oriundo de un lugar, comer pasta en Italia, es jugar en otra liga.

Ahora viene otra pregunta, ¿quién ha probado a hacer pasta fresca? Aquí seguro que no me puedo a aventurar a decir que una mayoría. Es una elaboración muy sencilla, de pocos ingredientes, pero cuando nos enfrentamos a estirarla se nos hace cuesta arriba. Yo misma, la reina de los cacharritos que tengo donde amasarla y con qué estirarla y darle forma no la hago habitualmente. Ni habitualmente ni de vez en cuando, la verdad es que la hago de año en año con un poco de suerte. Y eso que cada vez que la preparo y terminamos de comer digo, tengo que hacer la pasta más veces. 

Esta vez el motivo para hacer pasta fue la petición popular. Después de ver un programa de cocina en el que visitaban varios sitios de Italia y aparecía un buen abanico de su gastronomía, empezó la batería de peticiones/preguntas:
1. Queremos ir a Italia.
2. Mami, ¿sabes hacer la pasta fresca?
3. Me comería tres platos, mañana la haces.

Con este panorama, a ver quién se escapa. Dicho y hecho.



INGREDIENTES
(450g. de pasta aprox.)

300 g. de harina
3 huevos
1 cucharada sopera de aceite de oliva



Ponemos la harina en un bol o sobre una superficie en forma de volcán, vamos añadiendo el aceite y los huevos y mezclando y amasando hasta conseguir una masa compacta y homogénea. Si véis que después de darle un rato no se acaba de juntar y se os queda desmigada, podéis añadir un poco de agua. Tened la precaución de añadirla salpicando, de muy poco en muy poco, porque la masa se pueda volver pegajosa por exceso de agua.




Una vez que tenemos la masa lista, la envolvemos en papel film y la dejamos reposar en la nevera durante una hora. Podemos congelar la masa antes de estirarla, así que si os apetece preparad el doble de cantidad y congelarla envuelta en film.
Llega el momento de estirarla y para ello lo mejor es contar con la ayuda de una máquina. Dividimos la masa en 4 partes y empezamos pasándola por el mayor grosor. En la primera pasada doblamos los extremos hacia adentro para que nos quede más cuadrada y estirarla de manera más uniforme. Vamos bajando el grosor, hasta conseguir una lamina fina que dejamos reposar sobre una superficie enharinada hasta que repitamos el proceso con las siguientes.



Ponemos el accesorio de darle forma y pasamos las láminas de pasta para conseguir, espaguetis, tallarines o la forma deseada. Las láminas las corto previamente en dos porque suelen ser muy largas y difíciles de manejar.

Si no tenéis máquina para estirar la pasta podéis hacerlo a rodillo, os costará dejar una lámina fina pero con paciencia lo conseguiréis, yo la primera vez que hice pasta fresca la hice así. Después para darle forma podéis doblar la masa haciendo zig zag hasta conseguir un rollito estrecho. Después, con un cuchillo, vais cortando rodajas del ancho que queráis, que al estirarlas se convertirán en tiras de pasta.

Cuando tengáis los espaguetis procurad dejarlos estirado sobre una superficie enharinada para que no se hagan un pegote entre todos. Yo utilizo los respaldos de las sillas para colgarlos o los estiro encima de la mesa de pocos en pocos.

Cocerlos nos llevará dos minutos a partir de que hierva el agua.
Ya tenemos la pasta lista para comérnosla de las mil maneras en las que se puede preparar, aquí no ha quedado ni un tallarín.


¡Espero que os guste y que les guste!





jueves, 31 de agosto de 2017

Bizcocho de Fresa con Gas

En esta casa si te descuidas un poco te quedas sin ingredientes para hacer los platos. La historia empieza así:


Ding dong, llega el mensajero con la caja Disfrutabox de este mes. En cuanto cierro la puerta se me plantan detrás los tres personajes esperando a que la abra. Después de 500 ábrela ya, mamá; la abro y empiezan a repartirse el contenido.Yo quiero este batido de vainilla, no ese lo quiero yo, es que a mi este no me gusta, no trae esos panecillos tan ricos? y esto qué es? esto para ti mami(qué detalle). Cuando ya se han repartido todo, lo vuelvo a guardar porque quiero hacer una foto. Saben que en esta casa las fotos de platos, ingredientes, productos y demás son sagradas; también saben que una vez hecha la foto ancha es Castilla, así que no hay protestas.



Una vez hecha la foto, guardo los productos mientras pienso una recetita para hacer. Es en esos días en los que voy pensando platos y quedándome sin productos. Uno tras otro, incluida yo vamos comiéndonos esto por aquí, bebiéndonos esto por allá y cuando llega la hora de la verdad, la de ponerme a cocinar, qué me encuentro? Un batido de fresa y una botella de agua mineral con gas. De lo demás ya hemos dado entre todos buena cuenta.
Con estos dos ingredientes y una merienda a la vista, nada mejor que un bizcocho con un toque de sabor a fresa y muy esponjoso gracias a las burbujas del agua con gas.





INGREDIENTES
3 huevos
150g de azúcar
50g de aceite de oliva
250g de harina
8g de levadura
200 de agua mineral con gas
188ml. de batido de fresa


Batimos los huevos con el azúcar, añadimos la harina con la levadura, el aceite y el batido de fresa.
Llega el turno del agua con gas. Para echar el agua con gas tenéis que dejar de batir, la añadimos poco a poco y removemos despacio para que se mezcle bien con el resto de ingredientes y no se salga del bol a consecuencia de las burbujas.

Engrasamos un molde y horneamos a 180º durante 30-40 minutos, depende un poco del horno.
Lo podemos adornar con un poco de azúcar glass o unos fideos de chocolate.





¡Espero que os guste y que les guste!