jueves, 18 de enero de 2018

Pan Campesino

No es la primera vez que me animo a hacer pan, aunque hacía tiempo que no me ponía manos a la obra. Cuando estudié cocina, dedicamos una parte importante a la panadería y durante el campeonato Demos la Vuelta al día, tuve la suerte de recibir una masterclass del genio panadero Daniel Jordá.
Los culpables de mi vuelta al amasado han sido los Reyes Magos, que entre los regalitos que me dejaron estaba un libro maravilloso sobre el pan. Más que un libro es un manual de Jeffrey Hamelman y que se titula EL PAN. No se muestran solo recetas con su foto, de hecho las fotos son muy justas y las técnicas de boleado, pliegues, formas o cortes se explican a través de ilustraciones. Cuando lo tuve en mis manos, me di cuenta que tendría que dedicarle tiempo antes de ponerme manos a la obra y que había recetas con un punto de complicación importante.

Todavía no he podido dedicarle todo el tiempo que me hubiese gustado pero la presión popular casera no paraba de pedir un pan, que para eso tenía el libro y yo que soy muy obediente les di el gusto de ponerme manos a la obra.

Lo primero que hice fue elegir uno de los muchos panes que vienen, pan campesino. Después de revisar la receta de arriba a abajo, fui a comprar harina a la panadería y aun así tardé varios días en darle salida porque aunque el pan tiene tiempos altos de levado en los que no tienes que hacer nada, sí debes cuadrarlos para que cada vez que termina algo estar en casa para hacer el paso siguiente. El fin de semana, es un momento perfecto para hacerlo. Tendremos pan recién hecho y dependiendo de cuánto hagamos, tostadas y pan para toda la semana.

En este manual vienen recetas para cantidades profesionales y para casa. Una peculiaridad es que para las cantidades profesionales utiliza levadura fresca y para la adaptación a las caseras pone la equivalencia en levadura de panadero seca instantánea. Aquí me salté la receta y utilicé también levadura fresca de panadero. Me faltaba algún utensilio como una tela de lino, cestas para levar, cuchillas para cortar pan, un horno con vapor, bandejas para hornear, pero me fui apañando con recursos caseros.

El resultado nos ha encantado, han salido dos pedazo de panes de los que hemos dado buena cuenta en comidas, bocatas y tostadas. Lo mejor ha sido la frase del pequeño de la casa: -Mami, qué bien ya no tienes que comprar más pan porque este está muy rico y lo haces tú. No sabe ni nada el niño. Creo que este fin de semana me toca hacer otro.


INGREDIENTES
(2 señores panes)

Masa Madre
500g. de harina panificable
300g. de agua
9g. de sal
2,5g. de levadura fresca

Masa Final
500g. de harina panificable
380g. de agua
9g. de sal
3,5g. de levadura fresca
toda la masa madre anterior

Empezamos haciendo la masa madre. Disolvemos la levadura en agua no muy fría, pero cuidado con echarla muy caliente que mataríamos también la levadura. Añadimos la harina con la sal y mezclamos hasta que todos los ingredientes estén integrados. Si tenéis una máquina amasadora poned la primera velocidad y más o menos en 3 minutos estará lista. La dejamos en un bol tapada con film entre 12 y 16 horas. El libro dice a 21º, yo la dejé en la cocina y no sé a que temperatura. lo que si sé es todo lo que creció, un montón.


Cuando haya pasado ese tiempo vamos con la masa final. Disolvemos la levadura en el agua. Añadimos la harina y la sal. Amasamos durante 3 minutos a velocidad baja. Una vez tengamos todo integrado, vamos añadiendo la masa madre en trozos. Una vez integrada la amasamos a un poco más de velocidad durante otros 3 minutos. En este punto, la corregí con un poco más de harina. Los panaderos no son nada dados a incorporar harina, de hecho este tipo de masa suele ir cogiendo cuerpo y "amasándose sola" mediante la autólisis, pero yo no me puede reprimir al verla demasiado blandita. La masa debería ser elástica y un poco blanda.

La dejamos levar tapada con film 2,5 horas. A los 50 minutos nos untamos las manos de aceite, sacamos la masa a la encimera que también hemos untado con aceite. El libro lo hace con harina, pero la opción del aceite que aprendí con Daniel Jordá es muy buena.  Le hacemos unos pliegues, estirando y doblando un extremo de la masa hacia el centro y apretando un poco. Hacemos lo mismo con el otro extremo. Giramos la masa 180º y hacemos otros dos pliegues. Volvemos a dejar la masa en el bol tapada con film. Cuando pasen otros 50´volvemos a hacer los pliegues. 

Por último dejamos levar otros 20 minutos para completar las 2,5 horas. Pasado el tiempo, dividimos la masa en dos o tres piezas de igual peso. Amasamos boleando sobre una superficie o enharinada o untada con aceite. Las dejamos en la misma superficie tapadas con film entre 15´. Ahora les damos forma o alargada o redonda y las dejamos en una bandeja sobre papel de horno cubiertas con film 75´ (no tenía ni cestos de fermentación ni tela de lino que es lo que hace falta).

Una vez pasado el tiempo, les hacemos unos cortes. Yo se lo hice con un cuchillo a lo largo y las horneamos en una bandeja sobre el papel de horno. La temperatura tiene que ser de 240º y si no tenemos un horno de vapor, ponemos un cuento con agua en la parte de abajo del horno desde que empieza a precalentarse el horno.

La cocción nos llevará más o menos 35´, depende de si hacéis dos piezas o tres. Los últimos 10 o 15 minutos finales, sacamos el cuenco del agua.

Una vez, tengamos el pan dorado lo sacamos y esperamos hasta que se enfríe sobre una rejilla. Aunque el pan caliente huele que te mueres y apetece pegarle un bocado nada más salir del horno, es importante dejarlo enfriar del todo. Como crecieron tanto levando, en el horno se pegaron y al sacarlos, tenía unos panes siameses.


Os aguantará dos o 3 días, el resto podéis cortarlo en rebanadas y congelarlo en bolsas de zip. 


Si queréis tostadas irán directas del congelador al tostador. Si queréis consumirlo fresco, dejadlo descongelar y listo.



¡Espero que os guste!

jueves, 4 de enero de 2018

Barquitas de Pera con Aguacate y Langostinos

A estas alturas de fiestas y celebraciones se nos acaban las ideas de qué platos hacer para las que nos quedan. No son muchas pero los Reyes Magos están a punto de llegar y para el que lo celebre con una comilona le dejo una idea muy fácil y rápida que creo que os va a gustar.

La combinación de los langostinos y el aguacate está más que probado que funciona y que a casi todo el mundo le gusta. Pero, ¿y la fruta? Pues aunque hay gente que todavía es reticente a mezclar sabores dulces con salados, también es algo que cada vez se ve más en las cocinas del día a día. ¿Cómo está de buena la fruta en las ensaladas? A mi me encanta. Esta vez la fruta llevaba un extra de dulce y de azúcar por ser en almíbar pero un día es un día y el resultado de todo el plato lo merecía.


Hoy no os puedo contar si les gustó a los más pequeños porque los conejillos de indias fuimos los papis y los abuelos. Un día de estos la volveré a hacer a ver qué les parece a los pequejueces porque yo creo que le darán el visto bueno.



Si no os toca cocinar estos días, guardaos la receta porque seguro que encontráis un momento en el que os apetezca probarla o invitar a alguien a disfrutarla con vosotros.

INGREDIENTES
(4PAX)

4 mitades de pera en almíbar 
2 cucharadas de ketchup o tomate frito
5 cucharadas de mayonesa
1 aguacate
50g. de tomate de ensalada
70g. de langostinos pelados y cocidos
huevas de lumpo
sal y pimienta

Hacemos una salsa rosa mezclando la mayonesa, el ketchup y un poco de pimienta. Pisamos la pulpa de aguacate, añadimos el tomate de ensalada en dados pequeños y los langostinos en trocitos (reservamos 4 langostinos enteros para emplatar). Añadimos sal y 3 cucharaditas de la salsa rosa que teníamos reservada a la mezcla de aguacate y langostinos. Ponemos en un plato las mitades de pera en almíbar y las cubrimos con el relleno. 
Coronamos cada pera con un punto de salsa rosa, unas huevas de lumpo y una cola de langostino de las que teníamos reservadas.


¡Espero que os guste!

sábado, 30 de diciembre de 2017

SuperBocata de Teff

Los concursos de cocina son una oportunidad genial para darle al coco y crear recetas nuevas. Así nació este bocata de teff; de un concurso de Canal Cocina al que me presenté hace un tiempo y que además me acabo de enterar de que soy una de las ganadoras.
El concurso en cuestión era de superalimentos y había un montón de ingredientes entre los que poder elegir para crear la receta. Divididos en varios grupos estos alimentos tenían en común sus propiedades en cuanto a la calidad o cantidad de nutrientes, algo tan importante para poder comer de forma saludable.

Dentro del grupo de cereales, los había conocidos y alguno menos conocido para mi como el Teff. ¿Qué mejor oportunidad para trabajar con él que teniendo que investigar un poco y después hacer una receta? Yo sabía que era un cereal pero, ¿para qué se utiliza?, ¿dónde se consume?,¿dónde lo compro?.
El Teff es un cereal que se cultiva desde hace muchos, muchos años en Etiopía, de hecho unos de las principales elaboraciones que se realiza con el teff es el Injera, un pan plano parecido a un crep que se come en Etiopía.
Es un cereal sin gluten perfecto para introducir en las dietas de los celíacos. Es un grano pequeño con una alta cantidad de nutrientes. Destaca su contenido en minerales como el calcio, el magnesio, el hierro o el zinc. El proceso de molienda respeta su alto contenido en fibra y sus hidratos de carbono son de absorción lenta, lo que ayuda a regular los niveles de glucosa en sangre.
Después de conocer todas estas propiedades, tenía más claro aún que lo quería probar. Encontrarlo no me costó mucho, en un supermercado ecológico di con un paquete de harina de teff y la idea de hacer un bocata saludable se impuso sobre otras que rondaron mi cabeza. Elegí un ingrediente más de cada grupo de alimentos propuestos en el concurso menos del grupo fruta, aunque también podría haber tenido su huequito en el bocata.

Vamos a ponernos manos a la obra, a ver si vosotros también os animáis a introducir el teff en vuestra cocina.






INGREDIENTES:
(4 pax)
150g harina de Teff
50g mantequilla
1 cucharada azúcar moreno
1 cucharadita levadura química o impulsor
200g. leche
100g guisantes
30g cacahuetes pelados
3g cilantro
10g aceite de oliva
1 tomate
200g. pechuga de pollo de corral
 sal
 aceite de oliva
1 yogur natural cremoso o griego


Batimos la harina con la levadura, la leche, los huevos, el azúcar, la mantequilla y 1/2 cucharadita de las de café de sal. Una vez tenemos una masa homogénea, la metemos a reposar en la nevera durante media hora.

Vamos echando cacitos de la masa en una sartén previamente engrasada y cuando veamos que la masa se llena de burbujas damos la vuelta y dejamos hacerse por el otro lado. Vamos repitiendo la operación hasta terminar con la masa.



 Cocemos los guisantes 5 minutos en agua hirviendo y los trituramos con los cacahuetes, el cilantro y 10g. de aceite de oliva. Reservamos.



Cortamos el pollo en tiras, lo salamos y lo hacemos en la plancha. Cortamos el tomate en rodajas. Empezamos a montar los bocatas untando un pan con yogur. Repartimos un poco de la crema de guisantes y cacahuete. Disponemos encima unas tiras de pollo y dos rodajas finas de tomate. Tapamos con otro pan de teff untado con yogur y crema de guisantes. 

Ya tenemos listo este superbocata lleno de superingredientes.


¡Espero que os guste!

lunes, 18 de diciembre de 2017

Quiche de Brotes y Jamón Sin Lactosa

Hace unos día me encontré un paquete de mezclum de lechugas y brotes que estaba llegando a su fin. Me hice una ensalada para comer, pero aún así todavía quedaba bastante y no me gustaba nada la idea de que acabara en la basura. Pensé en añadírselos a una crema, recurso fácil, pero me acordé de lo ricas que están las quiches, sean de los ingredientes que sean. Con los brotes, cebolla y unos tacos de jamón seguro que quedaba buenísima y cumpliría mi objetivo de aprovechar esa bolsa de mezclum.


No preparaba una quiche desde hacía un montón de tiempo y la verdad que creo que la voy a repetir más a menudo porque entre pequeños y mayores no quedó ni un trocito. Al principio el tema verde, parece mentira que sigamos así, centró todas las preguntas, pero una vez que le dieron el primer bocado sus dudas se convirtieron en alabanzas a lo buena que estaba la cena.

Aunque nosotros la comimos recién hecha y calentita, es un plato que podéis dejar hecho porque fría o templada también está buenísima. Y con estos días de compras, comidas, visitas, viajes y demás está bien poder dejar cosas hechas para cuando llegas a casa sin pizca de ganas de ponerte a cocinar.

Para hacer la quiche en vez de nata utilicé la Leche Ideal sin lactosa que venía además de un montón de cosas, en la Disfrutabox de este mes. La leche evaporada hace que la quiche quede un poco más ligera y también la podemos utilizar en salsas y cremas como alternativa a la nata. Además esta era sin lactosa, perfecta para quien tenga problemas de intolerancia.






INGREDIENTES
1 lámina de masa quebrada
100g. de cebolla
60g. de brotes
80g. de jamón en taquitos
3 huevos
200g leche ideal sin lactosa
30g. de queso rallado sin lactosa
Aceite de oliva
Sal y pimienta

Sacamos la masa de la nevera unos 10 minutos antes de ponernos a preparar la quiche. Mientras que la masa se va atemperando podemos preparar el relleno. 
Picamos la cebolla finita y la sofreímos en aceite de oliva. Cuando vaya poniéndose transparente añadimos los taquitos de jamón y le damos unas vueltas. A continuación echamos los brotes y un pelín de sal, poco que lleva jamón. Sofreímos todo durante dos minutos a fuego medio y retiramos. 
Batimos los huevos, les incorporamos la leche Ideal y el queso rallado. Añadimos sal y pimienta. Echamos también la mezcla de cebolla, brotes y jamón.




Estiramos la masa un poco y la ponemos sobre un molde, normalmente la quiche queda con una forma mejor en un molde bajo, pero yo no tenía y la hice sobre uno de tartas normales desmoldable poniéndole un papel de horno. Nos ayudamos de los dedos para adaptarla al molde y que quede más o menos un borde de la misma altura. La metemos al horno a 200º hasta que coja un poco de color, unos 10´. Las masas compradas vienen ya preparadas para no subir, así que no hace falta ponerle peso.

Sacamos la masa e incorporamos el relleno, horneamos hasta que veamos que se va dorando y que el relleno está cuajado. Unos 30´. Empezará a subir un poco, pero no os preocupéis que una vez fuera del horno y mientras que ponemos la mesa volverá a bajar.




No dejéis de hacerla, a mi ya me han pedido que la repita.



¡Espero que os guste y que les guste!

lunes, 11 de diciembre de 2017

Crema de Papaya y Zanahoria

Después de un montón de días de fiesta por aquí y fiesta por allá vuelve una semana completa. Y con una semana completa hay que pensar como poco en las cenas de cada día. Las cremas de verduras con algo de proteína después pueden ser una cena completa y rápida de hacer.
Hay mucha gente que cuando los bebés abandonan los purés, esos purés que llevan de todo, abandonan también las cremas. Yo nunca lo hice, y aunque empecé a darles verdura tal cual sin triturar, seguí con las cremas pero procurando no combinar muchas verduras al mismo tiempo. Esto ayuda a que se vayan acostumbrando a diferentes sabores.



Respecto a la rapidez, si no tenéis una olla rápida es hora de pedírsela a los Reyes Magos. No sólo por las cremas, hay un montón de cosas que podéis hacer con ella. La comida queda fenomenal, con las mismas propiedades o más y el tiempo de cocinado os hará la vida más fácil.
Yo ahora tengo una WMF Perfect y como su nombre indica es perfecta, todavía sigo reduciendo tiempos de cocción porque es rapidísima. Podéis hacer guisos, potajes, cremas, verduras al vapor, flanes y mil cosas más.

La crema de zanahoria les encanta, y yo con una crema de zanahoria a la que le echo un poco de patata y un pescado o una carne a la plancha después, tengo una cena completa, fácil y rápida de hacer. Como sabéis los que me seguís en redes (AQUI el enlace del momento) hace pocos días gané un viaje a Costa Rica en el concurso gastronómico de Isla Bonita Tropical. Esto vino precedido de una semifinal en la que conseguí una cesta de frutas tropicales entre las que había un papayón. El papayón es como una papaya pero más grande, de hecho en muchos supermercados ponen papaya a lo que es papayón. El papayón pesa entre 500g. y 1kg. y ojo a sus propiedades. el Papayón posee un alto contenido en vitaminas A, B1, B6, C y E. Es una importante fuente de Hierro, Magnesio, Fósforo y Potasio. Además:

• Tiene 10 veces más vitamina C que la naranja y 5 veces más que el kiwi.
• Alivia problemas digestivos crónicos como la gastritis.
• Ayuda a limpiar las toxinas de la sangre.
• Buen antiinflamatorio
• Compensa la falta de secreciones gastroduodenales y pancreáticas.
• Defiende al organismo ante alergias e infecciones
• Tiene efectos diuréticos
• Buen remedio contra el síntoma del colon irritable y agiliza cicatrizaciones internas y externas.
• Alto contenido de beta carotenos
.

(Fuente: Isla Bonita Tropical)

Resulta, que el papayón lo abrí, lo corté en trocitos y se lo di a probar a los tres mosqueteros y solo conseguí un buenoooo. La piña se pelean por ella y con el mango no hay problema. A mi me gusta la papaya pero me veía comiendo papayón tres días seguidos. Así que aunque sea una fruta por qué no puede comerse en crema? Dicho y hecho.

Una vez en la mesa, y con la primera cucharada escuché eso de -Mami, que rica la cremita-  el resto del comité de expertos asintintieron dando su aprobación. Esperé a que terminaran y como siempre confesé. La crema no solo tiene zanahoria, es de la papaya que no os quisisteis comer. Su cara de ups, me hace mucha gracia. Pero me hace más gracia que el día que aparecí con otro papayón, sus palabras fueron -Qué bien, ¿puedes hacer otra cremita de esas ricas?-  mientras tanto se sorteaban quién venía conmigo a Costa Rica.

INGREDIENTES
(4pax)
180g. de cebolla
350g. papaya o papayón
300g. zanahoria
200g. patata
Aceite de oliva
sal

Sofreímos la cebolla cortada gruesa en aceite de oliva. Añadimos la zanahoria cortada en rodajas y damos unas vueltas. Añadimos la papaya o papayón en trozos como de 3 x 2 cm. más o menos. Por último incorporamos las patatas en trozos similares a la papaya. Cubrimos con agua, añadimos sal y cuando la olla coja presión hasta la segunda anilla, cocemos durante 3' a fuego lento. 
Despresurizamos la olla, despacio y trituramos con parte del caldo primero. Vamos añadiendo caldo hasta conseguir la textura de crema.



Os recomiendo que la probéis y aprovechéis todas las propiedades de la papaya sumadas a las de la zanahoria. Podéis decorar con un poco de cebollino que le va fenomenal.



¡Espero que os guste y que les guste!

lunes, 4 de diciembre de 2017

Carpaccio de Champiñones

La mayoría de las casas están metidas de lleno en los preparativos de la navidad, y digo están porque en esta casa no se ha instalado. Es verdad que los peques están como locos por poner el árbol pero entre pitos y flautas no ha podido ser. Dentro de esos preparativos están los platos que cocinaremos los días clave y aunque en muchas casas el menú año tras año se repite una opción es innovar en las entradas o en los aperitivos.

El plato que os traigo hoy es muy ligerito, muy sano y muy bonito. Así que nos puede servir como entrada navideña antes de ese superasado, como comida de los días navideños perdidos entremedias, o para comérnoslo hoy mismo o mañana o pasado, y disfrutar un montón de forma saludable.

La primera vez que probé los champiñones en crudo lo hice en carpaccio, me encantaron y han seguido dentro de mi recetario en ensaladas, en sandwiches, etc.
Cuando tuve en mi manos el caviar de aceite de Douroliva y su aove 100% manzanilla se me ocurrió que el carpaccio de champiñones que yo hacía, y que tanto me gustaba, se convertiría en un plato muy grande con ayuda de estos dos ingredientes. La explosión de las perlas de aceite en cada bocado de champiñón y el sabor especial del aove lograron como yo aventuraba un plato buenísimo.



Os animo a probar los productos de Douroliva, cultivados y producidos en el mágico entorno de los Arribes del Duero y con una calidad excepcional. De momento esta es mi segunda cata, os recuerdo las tartaletas de queso que hice con otros de sus productos (click aquí) Estoy segura que los próximos que pruebe seguirán ilusionándome y poniendo mucho sabor y mucha calidad a mis platos.

INGREDIENTES
(4PAX)

200g. de champiñones
1/2 limón
6 cucharadas de aceite de oliva virgen extra 100% manzanilla Douroliva
40g. de jamón  en taquitos
20g. de queso parmesano
6 cucharadas de caviar de aove Douroliva

Sal y pimienta
Cebollino fresco


Limpiamos bien los champiñones. Laminamos los champiñones lo más finos posible, con ayuda de una mandolina obtendremos un resultado perfecto, pero a cuchillo también quedarán bien. Los rociamos con zumo de limón para que no se oscurezcan y reservamos.
Cortamos el jamón en taquitos muy pequeños y lo hacemos en el microondas durante 10 segundos.
Montamos el carpaccio poniendo las láminas de champiñón en el plato de servir. Ponemos un poquito de sal y pimienta por encima. Disponemos los taquitos de jamón bien repartidos. Vamos poniendo el caviar de aove por todo el carpaccio. Cortamos el parmesano en lascas finitas y lo añadimos. Finalizamos con el aceite de oliva virgen extra y cebollino fresco cortado.


El resultado es un plato riquísimo con el que espero incorporéis los champiñones crudos a vuestra dieta.



¡Espero que os guste!




miércoles, 29 de noviembre de 2017

Tallarines de Konjac con salsa de Aguacate

Seguro que cuando habéis leído Konjac, os habéis quedado como yo el día que descubrí estos tallarines, con una cara de pero esto qué es.
Para sacaros de dudas antes de seguir con el plato os diré que el konjac es una planta, que se cultiva en una parte de África y en Asia. China y Japón la cultivan desde hace más de 2000 años. 

El konjac tiene muchas propiedades. Es rico en minerales como el hierro, calcio, potasio, selenio y fósforo y en un montón de vitaminas. Además contiene una alta cantidad de aminoácidos esenciales. Su alto contenido en fibra nos ayuda a mantener a raya el colesterol y los niveles de glucosa.
De la raíz o del tubérculo del Konjac se extrae el glucamano en forma de harina. El glucamano conserva las propiedades de las que hablábamos antes y es con el que se elaboran las distintas preparaciones como la pasta shirataki de Konjac con la que yo he cocinado este plato. 

Conseguimos una pasta de origen 100% vegetal y sin ningún tipo de alérgeno. Además es baja en calorías, solo 7kcal. por 100g. y con un alto contenido en fibra.

Con una pasta así de sanota entre las manos, no encontré mejores acompañantes que por ejemplo, el aguacate. A estas alturas en las que su consumo no para de crecer, todos tenemos claro los sano que es y los beneficios que nos aporta. Los pistachos y la leche de almendras hicieron el resto para conseguir un plato lleno de vitaminas, minerales y beneficios. Y lo mejor de todo, estaba buenísimo.


Os cuento que la leche de almendras Frías y la pasta de Konjac llegaron a mis manos a través de la caja Québox Cuídate de Qué Puedo Comer. Es una caja de compra única, no por suscripción, en la que podéis encontrar productos saludables, bajos en azúcares, sin aceite de palma y limitados en grasas saturadas y sal.
En ella podréis encontrar 12 productos valorados en 25€ que podréis conseguir con el código qbcmqh a 12,90€ con gastos de envío incluidos. Es una forma genial de probar nuevos productos que quizás no compraríamos de otra forma.



INGREDIENTES:
(2 Pax)
1 paquete de pasta shirataki de konjac
100g. de aguacate
50g. de leche de almendras
15g. de pistachos pelados
1 cucharadita de cilantro fresco picado
sal




Batimos el aguacate con la leche de almendras hasta conseguir la textura de salsa. Echamos un poquito de sal. Calentamos los tallarines de Konjac siguiendo las instrucciones del paquete, ya vienen cocidos. Servimos con la salsa de aguacate, espolvoreamos con los pistachos y el cilantro fresco.





El resultado es un plato para añadir a nuestras recetas más saludables,  que estoy segura os va a encantar.



¡Espero que os guste!