viernes, 23 de mayo de 2014

Parece que refresca: Lentejas con chorizo

Yo a estas alturas me niego a volver a ponerme el abrigo, más que nada porque están guardados. Pero mira, a lo que no le voy a decir que no es a un plato de lentejas. ¿Y lo bien que sientan con estos días tan fresquitos que han venido de visita? Estos días rezagaos que llegan cuando ya lucías brazo blanco nuclear y solo pensabas en las vacaciones.
Pues no hay mal que por bien no venga y así podemos calentar y de paso engrasar un poco nuestro cuerpo serrano antes de empezar a destaparnos de nuevo.
En casa nos encantan las lentejas (toma frase publicitaria de ama de casa con delantal rodeada de niños) vamos, yo misma. Las legumbres son ricas en proteínas, de hecho, en ocasiones se las incluye en distintos tipos de alimentos junto a otros como carne, pescado o huevos o también a cereales y tubérculos por su alto contenido en hidratos de carbono. El consumo de lentejas nos asegura una buena cantidad de fibra que nos protege frente al colesterol y las enfermedades cardiovasculares. Incluso su fibra soluble, hace que la liberación de carbohidratos sea más lenta, dato interesante para la diabetes.
¿Y las incómodas flatulencias tras el consumo de legumbres? Pues son causadas por un tipo de hidratos de carbono, como los oligosacáridos, cuya acción beneficiosa en el intestino como prebióticos está demostrada.
Además son ricas en vitaminas sobre todo del grupo B y en minerales, siendo el potasio el más numeroso, seguido del fósforo.
¿Y la fama de las lentejas y el hierro? Sí destaca su contenido en hierro, pero es poco biodisponible; esto quiere decir que la proporción que llega a absorber nuestro cuerpo no es mucha.
Por último, tenéis que tener en cuenta que es conveniente comer legumbres por lo menos dos veces a la semana.
Y ahora voy a intentar poner los ingredientes, porque esta receta si que la hago totalmente a ojo, bueno menos las lentejas y el agua.

INGREDIENTES
(4PAX)
1 vaso y medio de lentejas - 300-320g
1 chorizo 100-120g
1/2 cebolla mediana
1 zanahoria grande 90-100g
1 patata 200-220g
1 trozo de pimiento verde 30g
1 hoja de laurel
Aceite de oliva
Sal
Agua
Vinagre

Se sofríe la cebolla bien picada, se añade la zanahoria también picada menuda y el pimiento (este enano, que hay que camuflarlo para que no nos pongan pegas).
Añadimos el chorizo, yo lo pico en trozos chiquitines. Damos una vuelta, ¡ojo! no por casa, y echamos las lentejas. A continuación las patatas troceadas no muy grandes (2x1,5cm).
Yo las hago en la olla rápida, os doy la medida de agua para ésta. Echamos cuatro veces la cantidad de agua que de lentejas. Así quedarán clavadas, más bien espesitas. Nos falta la hoja de laurel, un chorro de vinagre y salarlas.
Cuando suba la olla, la ponemos cinco minutos a fuego lento y listo. Ya podemos entrar en calor.


A mis fieras se las he dado para cenar, no son tan fuertes y por lo menos para ellos es una cena fácil, se las comen rápido y bien. Lo que yo llamo una cena redonda, sin peleas y con la frase mágica: "Están mucho más ricas que las del cole, mami". 

miércoles, 14 de mayo de 2014

Plato dominguero: Pollo Asado

El domingo hay que salir a tomar el aperitivo, sí o sí. Bueno a no ser esos domingos que te apetece estar todo el día "pijamoteado", vagueando y con el único objetivo de no hacer nada. Si salimos a tomar el aperitivo, es genial llegar y tener la comida lista, calentita; justo para sentarse a la mesa y ñam. Cuando llegas a la puerta ya te está esperando ese olor tan agradable con el que empiezas a salivar. Si el caso es el segundo, aunque no queramos hacer nada algo tendremos que comer y el pollo asado es muy cómodo para esas ocasiones porque tampoco necesita que estemos muy activos, ni muy alertas, con media neurona nos vale.
Recetas de pollo asado deben existir chorrocientasmil,  o más que recetas formas o toques diferentes que le da cada uno. Es un plato muy agradecido, hay que ser un poco "matao" para que el pollo se rebele en el horno y no esté bueno. Y ahora yo confieso que una vez casi tengo que tirar uno a la basura porque el limón que eché, aparentemente tenía buen aspecto, pero le dio al pollo un sabor amargo que lo hacía un poco difícil de tragar.
Y aquí está mi forma de hacerlo, que como muchas de las cosas que sé de cocina la he aprendido de mi madre.

INGREDIENTES
(4pax)
1 pollo  de 1'5 kg
1 manzana
1 limón
1 cebolla
vino blanco
aceite de oliva
sal y pimienta
nuez moscada
tomillo
romero

Ponéis el pollo en una bandeja para horno, mejor en dos mitades, que se hará antes. A veces también lo hago entero. Yo en este caso he utilizado medio pollo porque era muy grande y para nosotros era suficiente. Echáis un chorro de aceite por encima. Lo salpimentáis, y echáis las hierbas por las dos caras. Cuidado con la nuez moscada que da mucho sabor. Si preferís echar otras hierbas, sólo es cuestión de probar.
A continuación le exprimimos por encima el zumo de limón y ponemos la cascara en la bandeja, si la dejáis debajo del pollo mejor. La manzana la partimos en 4 trozos y a la bandeja con piel y todo. La cebolla la partimos en gajos gruesos la salamos y para dentro también. Si os gusta con más manzana y cebolla pues adelante.


Por último echamos un buen chorro de vino blanco, sed generosos. Podéis añadir también a la bandeja un poco de agua, sin pasarse, como medio vaso, para que no se consuma toda la salsa al hacerse.
¿Cuánto hemos tardado? Yo creo que no más de 5 minutos. Ahora programamos el horno para que termine a la hora que vamos a entrar por la puerta y listo. Hay que tener en cuenta cada horno, el tamaño del pollo y el tiempo que tarda en calentar. Yo lo dejé una hora más el calentamiento a 220º.


La manzana con la cebolla y el pollo están buenísimas, los enanos no se la comen pero no pasa nada porque nosotros sí. En este caso lo acompañé de unas patatas fritas que dejé peladas y cortadas, metidas en agua. Así mientras que vas sacando y cortando el pollo se fríen las patatas. Otra opción es hacerlas con el pollo, que están muy buenas. También dejé lista una ensalada que sólo tuve que aliñar.
Hoy no sobró nada, pero si es el caso se pueden hacer croquetas, o ensalada, o pizza, o un sandwich o lo que se os ocurra.
¡Espero que os guste!



jueves, 8 de mayo de 2014

Puré Naranja

O Crema de Zanahoria.

-¿Qué hay?
-Puré naranja.
-Ummmm.

-¿Qué hay?
-Crema de zanahoria.
- Puaggg.

Y una que se ha dedicado a la publicidad, sabe como va esto.
Esta crema es un básico en mi cocina y me resuelve media cena de tres días. Un día crema, otro sopa y otro crema. También se puede congelar. Y lo mejor de todo es como se la comen.
La base es la zanahoria, aunque también lleva patata y cebolla. Así que es muy completa para eso, media cena. La otra media puede ser una pechuga a la plancha. Verdura, hidrato y proteína, olé.

Os voy a contar un truqui de esos que he ido desarrollando entre barriga y barriga. Enseña a comer a uno y ahora viene este que es otro mundo. Una vez vi por internet un utensilio que se llama masticador. Se utiliza mucho para la gente mayor, es una especie de tijeras que trituran la carne. Y es genial para que los niños que empiezan a comer sólido no hagan bola con ella. Porque los rebozados, salsas y demás, están muy bien pero también se tienen que acostumbrar a comer las cosas a la plancha.
Pues a lo que iba, yo no me he comprado el masticador. Pero cuando al peque de la casa le doy carne, antes de hacerla, la pico muy fina con el cuchillo. Le echo una pizca de leche y la espolvoreo con un poco de pan rallado ( como si la estuviera salando, no os paséis). La leche y el pan es para que se quede unido mientras se cocina.  Es muy poca cantidad, la justa para que sea pechuga a la plancha pero picada. Lo mezcláis, le dais forma y al fuego. Se acabaron las bolas, lo hago con todas las carnes. Creo que con el masticador la trituras una vez hecha.

Y ahora seguimos con la zanahoria. Desde el punto de vista nutritivo, las hortalizas son fundamentales en nuestra dieta. Nos proporcionan una alta cantidad de vitaminas y minerales, además de fibra. O los compuestos bioactivos de los que hablábamos en el post anterior.
De la zanahoria hay que destacar, que es una buena fuente de vitamina A. Bueno, para ser exactos, es un carotenoide  que a través del B-caroteno transformamos en retinol. Y esas unidades de retinol equivalen a la vitamina A. Esta interviene en el crecimiento, en la reproducción femenina, en el desarrollo del feto, en la vista y en la piel, además del sistema inmune.
¡Pero ojo!, la vitamina A, como muchas cosas en exceso puede ser tóxica. Es muy difícil intoxicarse a través de la dieta y menos comiendo zanahorias. Con una ingesta excesiva de Caroteno se nos podrían poner las palmas de las manos y la plantas de los pies amarillentas. Como siempre en el equilibrio está la clave. Y atención a los suplementos tomados alegremente sin un control profesional.


INGREDIENTES
(4pax)

400g de zanahorias peladas
1/2 cebolla
250g de patata pelada
Aceite de Oliva
Leche
Sal





La crema la hago en la olla rápida, ya sabéis que soy fan. Los alimentos se cuecen antes y hay menos pérdidas de nutrientes. Echamos un poco de aceite, sofreímos la cebolla, que no tiene que estar muy picada. Echamos las zanahorias en rodajas y a continuación la patata en trozos no muy grandes. Cubrimos de agua. Cuando suba, ponemos 5minutos a fuego lento y lista. Ahora, para batir, utilizamos lo sólido, parte del caldo y leche. Más caldo que leche. Yo a veces le echo una cucharadita de margarina, le da un toque muy rico.


El adorno de la flor lo he hecho con nata de cocinar, recurso para un día que están un poco tontis.




Con el caldo que sobra les hago sopa otro día. Ya sé que si te han dicho que no tiene nutrientes, que cada vez que calentamos perdemos alguno más. Pero prefiero hacerles la sopa con ese caldo que con uno envasado o de pastilla que aportará una gran cantidad de sodio. Y también os vale para utilizar en otro plato que necesitéis caldo.




Cuando os decía que me daba para dos días, es cuando por ejemplo nosotros no la comemos. En ese momento en el que la patata y mi trasero se alían y van contra mí, al menos por la noche, la patata se queda fuera del plato. Lo que me como con la pechuga a la plancha es una ensalada de zanahoria y manzana ralladas. Sal, pimienta, aceite y vinagre de módena.


miércoles, 7 de mayo de 2014

Toma Tomate

Había dejado pendiente con la receta del Bacalao, de hablaros de este fantástico alimento que es el tomate. Existen unas sustancias bioactivas que están presentes en los alimentos de origen vegetal que se llaman fitoquímicos.

¿Qué hacen estás sustancias?
Pues no tienen una función nutricional clásica pero tienen un gran impacto en nuestra salud, ya que nos ayudan a prevenir ciertas enfermedades, muy extendidas en nuestra sociedad actual. Y también son responsables de minimizar los impactos ambientales negativos sobre nuestro cuerpo.
Los beneficios de consumir dietas ricas en alimentos de origen vegetal están más que probados, no se trata de comer sólo vegetales, pero es que desafortunadamente nuestras dietas se quedan muchas veces cortas en lo que a frutas y verduras se refieren.
Pues bien uno de los reyes entre los fitoquímicos por su elevada capacidad antioxidantes es el licopeno. Y, ¿dónde está la superfuente de licopeno en nuestra dieta? En el TOMATE. También hay otras, como la sandía, la guayaba, la papaya o el pomelo rosado. Si bien estos últimos los consumimos en menor medida o por la estacionalidad, o por que no son tan comunes en nuestra dieta. Así el 80% del licopeno que consumimos proviene de nuestro amigo Tomate. Y parece ser que si es cocinado mejor, porque aumenta su absorción.

¿De qué nos protege?
El licopeno puede ser un fantástico aliado frente a determinados tipos de cáncer. Próstata, cervix, mama, pulmón, faringe, esófago, estómago, páncreas, colon y recto. Nada más y nada menos.
La relación más estudiada ha sido la del licopeno y el cáncer de próstata. Diversos estudios constatan que el licopeno no solo podría desempeñar una función importante en la prevención sino también en la terapia, una vez el tumor ya ha aparecido. Aunque los estudios parecen muy prometedores, también es verdad, que es necesario que se hagan más para ser concluyentes.

También existe relación entre la enfermedad coronaria y el licopeno. Así las personas que presentan unos niveles más altos de licopeno en su tejido adiposo, tienen menor riesgo de padecer infarto de miocardio. Pero esta protección no queda ahí.  Gracias a otra serie de propiedades, además de su acción antioxidante, el licopeno también actúa como vasodilatador, antitrombótico y antiinflamatorio. Y reduce los niveles de colesterol.

Después de esto creo que queda suficientemente probado que deberíamos hacerle un hueco al tomate en nuestra dieta. Aunque no creo que precisamente en España haya carencia respecto a su consumo. Es un alimento fácil de introducir, a qué niño no le gusta la salsa de tomate? Vaya al tuyo no!, pues podemos buscar otras múltiples formas de ofrecérselo.
A uno de mis monstruitos cuando tenía dos años le dio por comer tomate de ensalada. Estábamos de vacaciones y llegó un momento que se lo tenía que esconder. Al principio nos hacía gracia pero se hinchaba a tomate y no comía otra cosa. De ahí pasó a no quererlo ni ver, ¡normal!. Yo seguí ahí, un día un trocito, otro dos, otra vez uno y hoy ninguno. Las técnicas de negociación que aprendes con los enanos no te las enseñan en cualquier lugar. Y ya cuando parecía que la relación tomate-monstruito llegaba a su fin, volvió a comer tomate. Esta vez decidió que le gustaba con vinagre (antes lo tomaba solo con sal y aceite). Además teníamos premio, también quería lechuga. Ellos son así. No podemos abandonar a la primera de cambio, hay que probar de una forma, de otra, y de otra más. Debemos ir educando su paladar, para que en un futuro puedan llevar una dieta equilibrada y comer de todo.

Y que mejor forma de acabar que con una SALSA DE TOMATE?

INGREDIENTES

400g de tomate triturado, yo he utilizado de lata.
1 diente de ajo
Aceite de Oliva
Sal y pimienta
Azúcar

Echamos un poco de aceite en la sartén y cuando todavía esté frío añadimos el diente de ajo con un golpe (no hace falta que hagáis un combate con él). Cuando empiece a dorarse, echamos el tomate (ojo que salta). Salpimentamos y le quitamos la acidez con una cucharadita de azúcar.  Podéis añadir la hierba aromática que queráis, orégano, albahaca, tomillo, dependiendo de para qué la vamos a utilizar. Dejamos que se haga hasta que esté espeso, unos 15 minutos, removiendo de vez en cuando.
Ya tenemos una salsa de tomate para acompañar nuestros platos, o para un sofrito de un guiso o arroz, para una pizza, para una boloñesa. Si vamos a hacer esta última, hay gente que prefiere dorar primero la carne y luego echar el tomate. O por el contrario, cuando se está haciendo el tomate, añadir la carne.
También la podemos hacer con tomates frescos, entonces lo pelamos y lo trituramos. El color quedará más claro.
Y alguna vez, pero solo de forma ocasional, podéis sustituir el aceite por mantequilla, le da otro toque.
La salsa la podemos congelar y utilizarla cuando la necesitemos.