miércoles, 28 de mayo de 2014

Secreto Ibérico con Risotto de Torta del Casar y Trufa

La semana pasada, cambiamos de día de celebración. El motivo lo merecía, era nuestro décimo aniversario de boda, así que nos decantamos por un tastythursday.
Soy fan de la torta del Casar, ese queso extremeño que hasta que no te lo acabas no puedes parar de untar. No te conquista precisamente por su olor, pero una que es asturiana ya está más que acostumbrada a no dejarse intimidar por el olor de un queso. A todos os sonará el Cabrales, que desde aquí aprovecho para decir que no es verdad que tenga que tener gusanos para que sea bueno. Pero en Asturias hay más de 40 variedades de queso, lo que la convierte en la región con más variedad de quesos de Europa, teniendo en cuenta su tamaño. Os animo a descubrirlos.
El risotto es una receta de un cocinero llamado Toño Pérez, del Restaurante Atrio en Cáceres, aunque él no lo denomina risotto sino arroz cremoso.




INGREDIENTES
(2PAX)

1 Secreto Ibérico
3 chalotas
150g de arroz bomba
15g de mantequilla
30g de Torta del Casar, yo eché un poco más
50ml de Nata
150ml de caldo de carne
Aceite de Oliva
4 cucharadas de salsa Périgueux
¿Bovril?
sal y sal gorda o en escamas

Se sofríen las chalotas picadas menudas en aceite de oliva. A continuación se agrega el arroz y se rehoga. Ahora la receta original, pone que se vaya añadiendo la nata poco a poco  mientras va cociendo el arroz. Pero, hay un pero; el caldo que tenemos de carne es para añadir al final y la cantidad de nata no es suficiente para cocer el arroz. Así que yo lo que hice fue ir añadiendo agua, un poco menos del doble de la cantidad que tenemos de arroz, porque también hay que tener en cuenta la cantidad de nata y el líquido posterior. Resumiendo, le iba añadiendo un poco de agua, un poco de nata. Así hasta que casi está en su punto.
Entonces ponemos el secreto a hacerse a la plancha. Y continuamos con el arroz. Añadimos dos de las trufas bien picadas, el caldo de carne, la mantequilla y la torta. Removemos hasta que quede bien unido y rectificamos de sal. Este último paso se supone que debe ser fuera del fuego, pero queda mucho líquido, así que lo volví a poner al fuego hasta que quedó cremoso.
¿Por qué pongo en los ingredientes que yo eché un poco más de torta? Pues porque cuando lo probé al añadir todo se me quedaba muy justo de sabor a queso.

Vamos allá con la salsa Périgueux. Es una salsa de origen francés, de la región de Perigord. Su base es la salsa demi-glace, que se elabora a partir de un fondo oscuro de carne, dejándolo reducir muchas horas hasta que coge una consistencia gelatinosa. A esta salsa se le añade jugo de trufa y trufas picadas. Pues bien, yo no tenía mucho tiempo, así que esta vez me decanté por utilizar un concentrado de buey llamado Bovril.  El Bovril es muy espeso y salado, con un sabor muy fuerte. Lo que hice fue coger una cucharadita y aligerarla con el jugo de las trufas, si no tenéis suficiente jugo le añadís también unas gotas de agua. Esto lo podéis hacer mientras se cuece el arroz, para así tenerlo listo. No le piqué trufa porque las dos que quedaban las reservé para emplatar.
Como ya os he dicho que no tenía tiempo también utilicé el Bovril para hacer el caldo de carne. En 150ml de agua caliente añadí otra cucharadita.

Y después de todos estos apaños, seguimos. Sacamos el secreto de la plancha, lo troceamos en perpendicular a la veta de grasa y poniendo el cuchillo lo más horizontal posible, para lonchearlo no muy grueso. Le espolvoreamos sal gorda o en escamas. Ponemos encima las trufas que hemos reservado fileteadas. Servimos el risotto y acompañamos con un poco de la salsa Périgueux.




                                   



¿El resultado? Ya me contaréis, yo todavía me estoy relamiendo.

¡Qué cabeza! se me olvidaba el postre.


Algo tan sencillo y tan rico como unas cerezas bañadas en chocolate negro. A mi la receta original me la enseñaron con chocolate blanco que también está increíble. Podéis hacerlas con antelación y presentarlas con el chocolate ya endurecido, como un bombón de cereza.





viernes, 23 de mayo de 2014

Parece que refresca: Lentejas con chorizo

Yo a estas alturas me niego a volver a ponerme el abrigo, más que nada porque están guardados. Pero mira, a lo que no le voy a decir que no es a un plato de lentejas. ¿Y lo bien que sientan con estos días tan fresquitos que han venido de visita? Estos días rezagaos que llegan cuando ya lucías brazo blanco nuclear y solo pensabas en las vacaciones.
Pues no hay mal que por bien no venga y así podemos calentar y de paso engrasar un poco nuestro cuerpo serrano antes de empezar a destaparnos de nuevo.
En casa nos encantan las lentejas (toma frase publicitaria de ama de casa con delantal rodeada de niños) vamos, yo misma. Las legumbres son ricas en proteínas, de hecho, en ocasiones se las incluye en distintos tipos de alimentos junto a otros como carne, pescado o huevos o también a cereales y tubérculos por su alto contenido en hidratos de carbono. El consumo de lentejas nos asegura una buena cantidad de fibra que nos protege frente al colesterol y las enfermedades cardiovasculares. Incluso su fibra soluble, hace que la liberación de carbohidratos sea más lenta, dato interesante para la diabetes.
¿Y las incómodas flatulencias tras el consumo de legumbres? Pues son causadas por un tipo de hidratos de carbono, como los oligosacáridos, cuya acción beneficiosa en el intestino como prebióticos está demostrada.
Además son ricas en vitaminas sobre todo del grupo B y en minerales, siendo el potasio el más numeroso, seguido del fósforo.
¿Y la fama de las lentejas y el hierro? Sí destaca su contenido en hierro, pero es poco biodisponible; esto quiere decir que la proporción que llega a absorber nuestro cuerpo no es mucha.
Por último, tenéis que tener en cuenta que es conveniente comer legumbres por lo menos dos veces a la semana.
Y ahora voy a intentar poner los ingredientes, porque esta receta si que la hago totalmente a ojo, bueno menos las lentejas y el agua.

INGREDIENTES
(4PAX)
1 vaso y medio de lentejas - 300-320g
1 chorizo 100-120g
1/2 cebolla mediana
1 zanahoria grande 90-100g
1 patata 200-220g
1 trozo de pimiento verde 30g
1 hoja de laurel
Aceite de oliva
Sal
Agua
Vinagre

Se sofríe la cebolla bien picada, se añade la zanahoria también picada menuda y el pimiento (este enano, que hay que camuflarlo para que no nos pongan pegas).
Añadimos el chorizo, yo lo pico en trozos chiquitines. Damos una vuelta, ¡ojo! no por casa, y echamos las lentejas. A continuación las patatas troceadas no muy grandes (2x1,5cm).
Yo las hago en la olla rápida, os doy la medida de agua para ésta. Echamos cuatro veces la cantidad de agua que de lentejas. Así quedarán clavadas, más bien espesitas. Nos falta la hoja de laurel, un chorro de vinagre y salarlas.
Cuando suba la olla, la ponemos cinco minutos a fuego lento y listo. Ya podemos entrar en calor.


A mis fieras se las he dado para cenar, no son tan fuertes y por lo menos para ellos es una cena fácil, se las comen rápido y bien. Lo que yo llamo una cena redonda, sin peleas y con la frase mágica: "Están mucho más ricas que las del cole, mami". 

lunes, 19 de mayo de 2014

Ensalada de Hinojo

Ya estoy aquí de nuevo, esta vez os dejo el plato que elegí para comer antes de las vieras. Una ensalada que hizo Rodrigo García en la presentación de la aplicación para Google Glass en The App Date Gastro. Allí no la pude probar, pero eso tenía fácil solución, busqué la página desde donde él había hecho la receta y manos a la obra.
Se hace en un periquete, no es nada complicada, lo único encontrar el hinojo pero en los hipermercados lo suelen tener. Tiene un sabor refrescante porque el aliño lleva lima y el hinojo le aporta el punto aromático y diferente, como anisado.
Yo es el primer plato que hago con hinojo pero he visto que además de en ensalada hay algunos sitios como Murcia en el que se hace un guiso con patatas, lo probaré.

INGREDIENTES
(2pax)
1 bulbo de hinojo
25ml de aceite de oliva
1lima
sal
1 cucharadita de las de café de azúcar moreno
30g de queso parmesano
Perejil

 

Le quitamos al hinojo los tallos y nos quedamos solo con la parte blanca de la que también desechamos la primera capa. Lo cortamos en juliana y reservamos.


Hacemos el aliño con el aceite y el zumo de la lima; podéis probar primero con media y si queréis echar la otra media. La receta original pone limón pero Rodrigo García la hizo con lima y yo que soy muy obediente le hice caso. Añadimos la sal, el azúcar y mezclamos bien.
El hinojo lo rallamos y echamos el parmesano por encima. Si os gusta con más parmesano pues adelante. Y ya por último adornamos con perejil fresco picado.


Ya está lista, ¿fácil o no?. A nosotros nos encantó, está realmente buena y es una ensalada diferente.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Plato dominguero: Pollo Asado

El domingo hay que salir a tomar el aperitivo, sí o sí. Bueno a no ser esos domingos que te apetece estar todo el día "pijamoteado", vagueando y con el único objetivo de no hacer nada. Si salimos a tomar el aperitivo, es genial llegar y tener la comida lista, calentita; justo para sentarse a la mesa y ñam. Cuando llegas a la puerta ya te está esperando ese olor tan agradable con el que empiezas a salivar. Si el caso es el segundo, aunque no queramos hacer nada algo tendremos que comer y el pollo asado es muy cómodo para esas ocasiones porque tampoco necesita que estemos muy activos, ni muy alertas, con media neurona nos vale.
Recetas de pollo asado deben existir chorrocientasmil,  o más que recetas formas o toques diferentes que le da cada uno. Es un plato muy agradecido, hay que ser un poco "matao" para que el pollo se rebele en el horno y no esté bueno. Y ahora yo confieso que una vez casi tengo que tirar uno a la basura porque el limón que eché, aparentemente tenía buen aspecto, pero le dio al pollo un sabor amargo que lo hacía un poco difícil de tragar.
Y aquí está mi forma de hacerlo, que como muchas de las cosas que sé de cocina la he aprendido de mi madre.

INGREDIENTES
(4pax)
1 pollo  de 1'5 kg
1 manzana
1 limón
1 cebolla
vino blanco
aceite de oliva
sal y pimienta
nuez moscada
tomillo
romero

Ponéis el pollo en una bandeja para horno, mejor en dos mitades, que se hará antes. A veces también lo hago entero. Yo en este caso he utilizado medio pollo porque era muy grande y para nosotros era suficiente. Echáis un chorro de aceite por encima. Lo salpimentáis, y echáis las hierbas por las dos caras. Cuidado con la nuez moscada que da mucho sabor. Si preferís echar otras hierbas, sólo es cuestión de probar.
A continuación le exprimimos por encima el zumo de limón y ponemos la cascara en la bandeja, si la dejáis debajo del pollo mejor. La manzana la partimos en 4 trozos y a la bandeja con piel y todo. La cebolla la partimos en gajos gruesos la salamos y para dentro también. Si os gusta con más manzana y cebolla pues adelante.


Por último echamos un buen chorro de vino blanco, sed generosos. Podéis añadir también a la bandeja un poco de agua, sin pasarse, como medio vaso, para que no se consuma toda la salsa al hacerse.
¿Cuánto hemos tardado? Yo creo que no más de 5 minutos. Ahora programamos el horno para que termine a la hora que vamos a entrar por la puerta y listo. Hay que tener en cuenta cada horno, el tamaño del pollo y el tiempo que tarda en calentar. Yo lo dejé una hora más el calentamiento a 220º.


La manzana con la cebolla y el pollo están buenísimas, los enanos no se la comen pero no pasa nada porque nosotros sí. En este caso lo acompañé de unas patatas fritas que dejé peladas y cortadas, metidas en agua. Así mientras que vas sacando y cortando el pollo se fríen las patatas. Otra opción es hacerlas con el pollo, que están muy buenas. También dejé lista una ensalada que sólo tuve que aliñar.
Hoy no sobró nada, pero si es el caso se pueden hacer croquetas, o ensalada, o pizza, o un sandwich o lo que se os ocurra.
¡Espero que os guste!



lunes, 12 de mayo de 2014

Vieiras en caldo de Jamón con Raviolis de Guisantes

Por fin viernes y tocaba cena especial. Yo ya lo tenía todo pensado y comprado, pero ¡¡horror!! estuvimos de parque y más parque toda la tarde y llegamos a las tantas, así que casi me tiro al sandwich vegetal. Pero lo que tenía pensado tenía tan buena pinta en mi cabezota, que en cuanto estuvieron todos en la cama hice reset. Pusimos música y abrimos una botella de Martín Codax, ya no había vuelta atrás.
El resultado no nos defraudó.

INGRDIENTES
(2pax)
12 vieiras
1 hueso de jamón
1 puerro, la parte verde.
1 zanahoria pequeña
Azafrán
1/2 litro de agua
60g de guisantes
nata de cocinar
8 obleas de hacer rollitos de primavera
1 loncha de jamón serrano
Sal

Ponéis a cocer en el agua el hueso, con el puerro, la zanahoria, sal y azafrán.  Normalmente tiramos la parte verde de los puerros, yo las congelo. Y mirad que bien me han venido hoy. Lo tenéis cociendo unos 20 minutos. Echáis entonces los guisantes, yo para no perderlos por el caldo, puse una vaporera dentro. Otra opción es sacar caldo y cocerlos aparte. Los guisantes que yo tenía eran tiernos y se cocieron en un pis pas, 5 minutos. Cuando veáis que estén cocidos los retiráis al vaso de la batidora y echáis un poco de nata. Lo trituramos, tiene que quedar un puré espeso, la nata echadla muy poco a poco.
Ahora vamos haciendo los raviolis. Cogemos una oblea, la humedecemos un poco, echamos una cucharadita de postre de relleno de guisantes. Doblamos en triángulo y cortamos con un cuchillo la parte sobrante. Pegamos con agua, con una brocha mejor y sino con el dedo. Doblamos como un sobre y vamos pegando con agua. Una vez tenemos los 8 raviolis los cocemos en el caldo. En un minuto están listos. Cuando los saquéis tened la precaución de no apilarlos que se pegarán. Ya sabéis a quien le ha pasado, no? Cuando los saquéis ponedlos en un plato untado con aceite, para poder cogerlos luego sin problemas.



         


Mientras se cuecen los raviolis hacemos las vieiras a la plancha con un poco de sal, yo compre las vieras sin cáscara congeladas, para esto quedaron genial.
Y por último la loncha de jamón la ponéis entre dos papeles de cocina y al microondas. La vais mirando hasta que esté hecha, sin quemarla, la mía se puso un poco morenita. En cuanto se enfría empieza a endurecer y queda crujiente. El crujiente lo podéis hacer al principio, no hace falta dejarlo para el final.
Colocamos las vieiras y los raviolis en el plato, ponemos un trozo de crujiente de jamón y echamos caldo que previamente hemos colado.



El crujiente cada uno lo puede desmenuzar en el caldo al empezar a comer. El resultado es espectacular, están buenísimas.
Parecen muchas cosas pero son sencillas de hacer y siguiendo los pasos, no se tarda mucho. El caldo, para ganar tiempo, lo podéis hacer incluso el día antes.

Y con tanto parque, ¿a qué hora cenamos al final? Pues a las 11:45h. nada más y nada menos. Pero mereció la pena la espera. Además es viernes, ese día tan maravilloso que hay que alargar cuanto más mejor.


jueves, 8 de mayo de 2014

Puré Naranja

O Crema de Zanahoria.

-¿Qué hay?
-Puré naranja.
-Ummmm.

-¿Qué hay?
-Crema de zanahoria.
- Puaggg.

Y una que se ha dedicado a la publicidad, sabe como va esto.
Esta crema es un básico en mi cocina y me resuelve media cena de tres días. Un día crema, otro sopa y otro crema. También se puede congelar. Y lo mejor de todo es como se la comen.
La base es la zanahoria, aunque también lleva patata y cebolla. Así que es muy completa para eso, media cena. La otra media puede ser una pechuga a la plancha. Verdura, hidrato y proteína, olé.

Os voy a contar un truqui de esos que he ido desarrollando entre barriga y barriga. Enseña a comer a uno y ahora viene este que es otro mundo. Una vez vi por internet un utensilio que se llama masticador. Se utiliza mucho para la gente mayor, es una especie de tijeras que trituran la carne. Y es genial para que los niños que empiezan a comer sólido no hagan bola con ella. Porque los rebozados, salsas y demás, están muy bien pero también se tienen que acostumbrar a comer las cosas a la plancha.
Pues a lo que iba, yo no me he comprado el masticador. Pero cuando al peque de la casa le doy carne, antes de hacerla, la pico muy fina con el cuchillo. Le echo una pizca de leche y la espolvoreo con un poco de pan rallado ( como si la estuviera salando, no os paséis). La leche y el pan es para que se quede unido mientras se cocina.  Es muy poca cantidad, la justa para que sea pechuga a la plancha pero picada. Lo mezcláis, le dais forma y al fuego. Se acabaron las bolas, lo hago con todas las carnes. Creo que con el masticador la trituras una vez hecha.

Y ahora seguimos con la zanahoria. Desde el punto de vista nutritivo, las hortalizas son fundamentales en nuestra dieta. Nos proporcionan una alta cantidad de vitaminas y minerales, además de fibra. O los compuestos bioactivos de los que hablábamos en el post anterior.
De la zanahoria hay que destacar, que es una buena fuente de vitamina A. Bueno, para ser exactos, es un carotenoide  que a través del B-caroteno transformamos en retinol. Y esas unidades de retinol equivalen a la vitamina A. Esta interviene en el crecimiento, en la reproducción femenina, en el desarrollo del feto, en la vista y en la piel, además del sistema inmune.
¡Pero ojo!, la vitamina A, como muchas cosas en exceso puede ser tóxica. Es muy difícil intoxicarse a través de la dieta y menos comiendo zanahorias. Con una ingesta excesiva de Caroteno se nos podrían poner las palmas de las manos y la plantas de los pies amarillentas. Como siempre en el equilibrio está la clave. Y atención a los suplementos tomados alegremente sin un control profesional.


INGREDIENTES
(4pax)

400g de zanahorias peladas
1/2 cebolla
250g de patata pelada
Aceite de Oliva
Leche
Sal





La crema la hago en la olla rápida, ya sabéis que soy fan. Los alimentos se cuecen antes y hay menos pérdidas de nutrientes. Echamos un poco de aceite, sofreímos la cebolla, que no tiene que estar muy picada. Echamos las zanahorias en rodajas y a continuación la patata en trozos no muy grandes. Cubrimos de agua. Cuando suba, ponemos 5minutos a fuego lento y lista. Ahora, para batir, utilizamos lo sólido, parte del caldo y leche. Más caldo que leche. Yo a veces le echo una cucharadita de margarina, le da un toque muy rico.


El adorno de la flor lo he hecho con nata de cocinar, recurso para un día que están un poco tontis.




Con el caldo que sobra les hago sopa otro día. Ya sé que si te han dicho que no tiene nutrientes, que cada vez que calentamos perdemos alguno más. Pero prefiero hacerles la sopa con ese caldo que con uno envasado o de pastilla que aportará una gran cantidad de sodio. Y también os vale para utilizar en otro plato que necesitéis caldo.




Cuando os decía que me daba para dos días, es cuando por ejemplo nosotros no la comemos. En ese momento en el que la patata y mi trasero se alían y van contra mí, al menos por la noche, la patata se queda fuera del plato. Lo que me como con la pechuga a la plancha es una ensalada de zanahoria y manzana ralladas. Sal, pimienta, aceite y vinagre de módena.


The App Date Gastro

Hoy os voy a contar dónde fui ayer. Un pajarito me dijo que había un evento sobre gastronomía y aplicaciones. A mi me sonaba un poco raro pero, como siempre, la curiosidad me mata y no iba yo a perdérmelo. Podía sacar dos entradas, así que las saqué. Me permití el lujo de invitar, vamos invitar, invitar...(es gratis) al superplanazo del martes por la noche a una amiga. Con eso y mi "seguro que mola" ya tenía acompañante. Y allí nos plantamos, en la Fundación Telefónica, que resulta que cada último martes de mes (esta vez fue el primero por el puente) celebra un evento llamado The App Date que conecta profesionales de distintos sectores con el mundo de las aplicaciones. Expertos en diferentes disciplinas interactúan con el universo de las aplicaciones aportando distintas perspectivas. Además se persigue el intercambio de ideas y el networking.


Esta vez le tocó el turno al mundo gastro con la presentación de la primera aplicación para googleglass de gastronomía. Es made in Spain y viene de la mano de Canal Cocina. Se llama Canal Cocina Glass.
Los allí presentes tuvimos el placer de ver cocinar a cuatro grandes chefs de nuestro país, aplicando las últimas tecnologías. Se acabaron los libros de recetas, ahora en la cocina te acompaña el smartphone o la tablet. Para no embadurnarlos de grasa, vimos tablas de cortar con soporte para la tablet, o cucharas que sirven para cocinar y con las que tocar la pantalla táctil. Yo ya me lo he pedido todo para cumpleaños, santos y regalitos porque yo lo valgo.

                                  



Pero lo más novedoso que vimos fue cocinar con las google glass puestas. Donde tienes las manos libres al tiempo que vas siguiendo la receta y cocinando a la vez; incluso se podrá grabar mientras cocinas. Estas no sé si llegaré a conseguirlas


La aplicación de Canal Cocina cuenta de momento con una selección de las mejores recetas de cocineros Estrella Michelin. Y fue precisamente Kisko García el encargado de cocinar con las Google Glass unas sardinas con mazamorra, que según nos contó es el salmorejo que se hacía antes de que llegara el tomate.


También vimos cocinar a Fabián Martín, campeón mundial de pizza, que hizo una pizza líquida, y utilizó la app Bing, en la que puedes subir tus propias recetas. A Chema Soler de la Gastrocroquetería, que elaboró un Tartar de Salmón, con la aplicación Cook So Book. Y utilizando la app Great British Chefs, estuvo Rodrigo García, el cocinero tuitero que preparó una Ensalada de Hinojo.


Fue un evento dinámico, ameno y divertido. Un lujo poder ver a 4 grandes chefs cocinar en directo, descubriendo a la vez la última tecnología y sus aplicaciones en gastronomía.
Y tan contenta que me fuí, porque nunca te acostarás sin saber una cosa más.






miércoles, 7 de mayo de 2014

Toma Tomate

Había dejado pendiente con la receta del Bacalao, de hablaros de este fantástico alimento que es el tomate. Existen unas sustancias bioactivas que están presentes en los alimentos de origen vegetal que se llaman fitoquímicos.

¿Qué hacen estás sustancias?
Pues no tienen una función nutricional clásica pero tienen un gran impacto en nuestra salud, ya que nos ayudan a prevenir ciertas enfermedades, muy extendidas en nuestra sociedad actual. Y también son responsables de minimizar los impactos ambientales negativos sobre nuestro cuerpo.
Los beneficios de consumir dietas ricas en alimentos de origen vegetal están más que probados, no se trata de comer sólo vegetales, pero es que desafortunadamente nuestras dietas se quedan muchas veces cortas en lo que a frutas y verduras se refieren.
Pues bien uno de los reyes entre los fitoquímicos por su elevada capacidad antioxidantes es el licopeno. Y, ¿dónde está la superfuente de licopeno en nuestra dieta? En el TOMATE. También hay otras, como la sandía, la guayaba, la papaya o el pomelo rosado. Si bien estos últimos los consumimos en menor medida o por la estacionalidad, o por que no son tan comunes en nuestra dieta. Así el 80% del licopeno que consumimos proviene de nuestro amigo Tomate. Y parece ser que si es cocinado mejor, porque aumenta su absorción.

¿De qué nos protege?
El licopeno puede ser un fantástico aliado frente a determinados tipos de cáncer. Próstata, cervix, mama, pulmón, faringe, esófago, estómago, páncreas, colon y recto. Nada más y nada menos.
La relación más estudiada ha sido la del licopeno y el cáncer de próstata. Diversos estudios constatan que el licopeno no solo podría desempeñar una función importante en la prevención sino también en la terapia, una vez el tumor ya ha aparecido. Aunque los estudios parecen muy prometedores, también es verdad, que es necesario que se hagan más para ser concluyentes.

También existe relación entre la enfermedad coronaria y el licopeno. Así las personas que presentan unos niveles más altos de licopeno en su tejido adiposo, tienen menor riesgo de padecer infarto de miocardio. Pero esta protección no queda ahí.  Gracias a otra serie de propiedades, además de su acción antioxidante, el licopeno también actúa como vasodilatador, antitrombótico y antiinflamatorio. Y reduce los niveles de colesterol.

Después de esto creo que queda suficientemente probado que deberíamos hacerle un hueco al tomate en nuestra dieta. Aunque no creo que precisamente en España haya carencia respecto a su consumo. Es un alimento fácil de introducir, a qué niño no le gusta la salsa de tomate? Vaya al tuyo no!, pues podemos buscar otras múltiples formas de ofrecérselo.
A uno de mis monstruitos cuando tenía dos años le dio por comer tomate de ensalada. Estábamos de vacaciones y llegó un momento que se lo tenía que esconder. Al principio nos hacía gracia pero se hinchaba a tomate y no comía otra cosa. De ahí pasó a no quererlo ni ver, ¡normal!. Yo seguí ahí, un día un trocito, otro dos, otra vez uno y hoy ninguno. Las técnicas de negociación que aprendes con los enanos no te las enseñan en cualquier lugar. Y ya cuando parecía que la relación tomate-monstruito llegaba a su fin, volvió a comer tomate. Esta vez decidió que le gustaba con vinagre (antes lo tomaba solo con sal y aceite). Además teníamos premio, también quería lechuga. Ellos son así. No podemos abandonar a la primera de cambio, hay que probar de una forma, de otra, y de otra más. Debemos ir educando su paladar, para que en un futuro puedan llevar una dieta equilibrada y comer de todo.

Y que mejor forma de acabar que con una SALSA DE TOMATE?

INGREDIENTES

400g de tomate triturado, yo he utilizado de lata.
1 diente de ajo
Aceite de Oliva
Sal y pimienta
Azúcar

Echamos un poco de aceite en la sartén y cuando todavía esté frío añadimos el diente de ajo con un golpe (no hace falta que hagáis un combate con él). Cuando empiece a dorarse, echamos el tomate (ojo que salta). Salpimentamos y le quitamos la acidez con una cucharadita de azúcar.  Podéis añadir la hierba aromática que queráis, orégano, albahaca, tomillo, dependiendo de para qué la vamos a utilizar. Dejamos que se haga hasta que esté espeso, unos 15 minutos, removiendo de vez en cuando.
Ya tenemos una salsa de tomate para acompañar nuestros platos, o para un sofrito de un guiso o arroz, para una pizza, para una boloñesa. Si vamos a hacer esta última, hay gente que prefiere dorar primero la carne y luego echar el tomate. O por el contrario, cuando se está haciendo el tomate, añadir la carne.
También la podemos hacer con tomates frescos, entonces lo pelamos y lo trituramos. El color quedará más claro.
Y alguna vez, pero solo de forma ocasional, podéis sustituir el aceite por mantequilla, le da otro toque.
La salsa la podemos congelar y utilizarla cuando la necesitemos.