viernes, 27 de junio de 2014

Pulpo a la Plancha con Espuma de Patata y Aceite de Pimentón

Qué ganas tenía de volver a compartir una de mis recetas con vosotros. No os vayáis a pensar que he dejado de celebrar los viernes, eso nunca. Tampoco he dejado de cocinar. Pero a lo que no me he podido dedicar es a escribir. Hoy estoy logrando no desmayarme en el sofá, así que tengo que aprovechar.
Es una receta sencilla, de esas que te deja con buen sabor de boca. Es verdad, hace falta un sifón para la espuma, pero bueno podremos hacer un apaño.
Esta vez no me he tomado la Coronita de rigor mientras cocinaba, la he sustituido por un Albariño en honor al pulpo.

INGREDIENTES
(2pax)

2 ó 4 patas de pulpo grandes cocidas, depende del tamaño y del apetito 
aceite de oliva
sal gorda
pimentón
250g de patatas
125g de nata líquida (35%mg)
100g de agua de coción de las patatas
35g de aceite de oliva virgen
sal
2 cápsulas de gas

Lo primero que tenemos que hacer es lavar el pulpo y cocer que es lo que nos llevará más tiempo. Es importante congelarlo antes para asegurarnos de que no quede duro. Yo lo cuezo en olla rápida dejándolo 15' a partir de que sube. Depende un poco del tamaño del pulpo. Una opción más rápida es comprarlo cocido, mejor cocerlo pero si no puede ser pues no puede ser. 


Mientras se cuece el pulpo, cocemos las patatas en agua con sal. En la olla rápida y en trozos pequeños nos llevará 5 minutos desde que sube.
A continuación batimos las patatas, con el agua y la nata. Metemos en el sifón y ponemos 2 cargas.
Si no tenemos sifón, podemos triturar las patatas, añadir el agua y a continuación batirlo con la nata.  Le faltará el aire que llevan las espumas y la textura pero servirá hasta que le pidamos a los Reyes Magos el sifón.



Tenemos que hacer el aceite, para ello echamos en la sartén un chorro de aceite de oliva y cuando esté caliente retiramos del fuego y le añadimos una cucharadita de pimentón. Mezclamos bien y ya lo tenemos.Yo he utilizado pimentón agridulce de la Vera, que pica un poco.
Una vez cocido el pulpo lo cortamos en rodajas que pasaremos por la plancha. Dejamos que se dore y al sacarlo le echamos sal gorda.
Ahora solo queda montar el plato, queda muy bien en copas grandes o en cuencos. Podéis poner el pulpo regado con el aceite de pimentón abajo y la espuma de patata encima. O como he hecho yo que he puesto primero la espuma, luego el pulpo, y por último el aceite. Hay que servir rápido que el pulpo juega al escondite y se va para abajo.























Os aseguro que disfrutaréis tanto con el sabor de este plato que os darán ganas hasta de bailar una muñeira. Bueno, igual me he pasado. Aunque con la botellita de Albariño nunca se sabe.


Albóndigas de Salmón

Uf, pensé que no volvería a escribir una entrada hasta después del verano. El fin de curso ha sido duro, cero tiempo. Cada vez que intento volver a escribir, alguien necesita algo y hombre un poco de concentración sí que necesito. Ahora mismo me he tirado a la piscina. Uno me está pegando balonazos, la otra me ha enseñando cada línea que hace de un dibujo y por suerte hay una que está bastante tranquila. He tardado exactamente 14 minutos en escribir estas 4 líneas pero no voy a abandonar, a este paso igual al final del día he terminado.
El Salmón es un pescado muy graso, con un sabor intenso, a mi es un pescado que aún gustándome mucho me cansa y cuando lo como espero como mínimo una semana y media para volver a prepararlo. Como os decía es rico en grasas, pero grasas saludables. Rico en Omega 3, en él también encontramos vitaminas A, B y D, así como calcio, hierro fósforo y selenio.
Mi forma preferida de prepararlo es a la plancha, y los niños se lo comen muy bien. Pero como hay que ir variando pues de vez en cuando voy buscando otras formas de dárselo y hoy os presento mi último descubrimiento. Basándome en las albóndigas de carne y mirando por aquí y por allá pues he hecho estas albóndigas de salmón que están realmente buenas.

INGREDIENTES
(4pax)

350g de Salmón
1 huevo
1/2 cebolla pequeña (30g más o menos)
1 diente de ajo
Sal
Pimienta
Cebollino
1 rebanada de pan de molde
Leche
1 cucharada de pan rallado

Se pica la carne de salmón, mejor con una picadora, aunque a cuchillo también podríais hacerlo. Esta vez he utilizado rodajas de salmón, por supuesto que es mejor lomos. Pero si os pasa como a mí que solo tenéis rodajas no es tan difícil quitarle la piel y la espina. Lo más complicado es quitar las espinas que están entre la carne, pasáis el dedo despacio por encima para encontrarlas y con una pinza especial para ello salen fácilmente, si no nos puede servir una pinza de depilar. Se le añade el diente de ajo y la cebolla muy picados. Mojamos la rebanada de pan de molde en leche y la incorporamos a la mezcla deshaciéndola con los dedos. Ahora nos queda echar el huevo, salpimentar, añadir el pan rallado y cebollino al gusto. He utilizado cebollino seco. Mezclamos bien y empezamos a formar las albóndigas. La mezcla es un poco pegajosa, así que podemos poner un plato con agua e ir humedeciéndonos las manos para poder formar mejor las bolas. Yo no las hago muy grandes porque se fríen antes y a los niños les gustan más. No hace falta pasarlas por harina, las freímos directamente.
Las podemos acompañar con salsa de tomate o mayonesa. Y los mayores nos las hemos comido con mostaza, si es de la antigua mejor.
¡¡Os animo a probarlas, no ha quedado ninguna!!


P.D.: YO soy así, cabezota. Si he dicho que terminaba el post, lo termino, aunque lo empezara a la 1 de la tarde y lo termine a las 12 de la noche.

martes, 10 de junio de 2014

Tastyfridays Outside

Aquí estoy de nuevo después de unos cuantos días. Y esta vez vengo con algo que no he cocinado yo. Algo especial, muy diferente y que pienso que deberíamos probar una vez en la vida: las creaciones de los grandes chefs. Mi oportunidad se presentó hace unos días gracias a unos amigos, a los que mis sentidos y mi estómago siempre recordarán.
¿Y dónde disfrutamos de esta maravillosa cena? Pues en La Terraza del Casino, capitaneado por Paco Roncero y estrellado dos veces por Michelín.
La comida es toda una experiencia, el servicio exquisito y el lugar muy agradable con una decoración muy moderna y elegante. Ahora en los meses de verano se puede además cenar en su terraza.

Empezamos con un cóctel de bienvenida, seguido por unos cuantos snacks, a continuación vinieron los tapiplatos y para cerrar los postres y las pequeñas locuras.



Empezamos con la cereza - yuzu. La presentación espectacular en un bonsái y acompañado de un "gintonic" que están terminando al fondo con la espuma de tónica.
A continuación empezaron los snacks. La mantequilla de aceite de oliva virgen, con una presentación muy original en tubo que tú mismo te sirves, no fue de mis favoritas. 



Pero dio paso al cono de ostra y tuétano que no te deja indiferente, realmente bueno.


A continuación Guacamole con Arenque y seguido uno de mis favoritos, Filipino de chocolate y foie. El Pato Pekín, diferente, sobre esa lámina de jengibre y el Moshi de queso de cabra y membrillo que te sorprendía en la boca soltando todo su sabor. Para cerrar los snacks, Huevo frito de Codorniz y Patata, un bocado en el que aparentemente te comías una chip, pero llevaba sorpresa dentro, la yema líquida y el jámon; y la Tortilla de Camarón, muy cuca con sus camarones perfectamente colocados.

 




Y siguieron las sorpresas con los tapiplatos. La Roca helada de Tomate, que esconde todos los ingredientes de un gazpacho en su interior, buenísima. El Falso Risotto de Calamar con Curry Verde, donde no hay granos de arroz. La Moluscada, así tan sencilla, tan limpia, tan marina, con una bolita que debes comerte al final que cerrará el plato. Siguen los Ñoquis al Pesto, dónde sorprende la textura del ñoqui.





Y ahora viene un plato lleno de color, muy bonito, y realmente sorprendente en su presentación, el Huerto. Es un plato grande en comparación con todos los demás, de hecho te avisan de que todavía quedan platos para que midas tus fuerzas o tu hambre y creo que en otro tamaño no sería tan espectacular. Lo presentan en una caja de madera, con "tierra" en su interior y distintas verduras sembradas en él y apunto para recolectarlas y comérselas. Espárragos blancos, espárragos verdes, endivias, tomates entre otras; rodeadas por toda una variedad de brotes que el comensal corta a su gusto. Todo se come, excepto la madera y la esponja en la que están plantados los brotes. Es un plato genial, divertido y te tienta a comértelo entero, pero enseguida te das cuenta de que llena un montón y mejor parar para poder seguir disfrutando del resto del menú.


El siguiente plato es una paella, pero no una paella cualquiera. Una vez más no están los granos de arroz, que esta vez son de aceite. Y llegamos al penúltimo un Lenguado Meuniere muy bueno. Ya por último la Presa Ibérica con Yuca y Dátiles, muy tierna y con un toque de ceniza muy original.





Aquí hicimos un plato de transición llamado Versailles. Una rosa, que presentan en un florero humeante y de la que con ayuda de unas pinzas de cirujano te vas comiendo el interior. En realidad lo que te comes es manzana con vinagre forum y cerveza de cereza. ¿El sabor? diferente, no es que no me gustara, pero tampoco me encantó.



Llegamos a los postres y empezamos con unas fresas con nata, juzgad la imagen por vosotros mismos. Era un bizcocho - esponja de nata, como fresas llevaba unas nubes de fresa y también helado. El siguiente fue un postre de Manzana y Yuzu. El yuzu es un cítrico japonés que también utilizan en más platos, a mi me recordaba a alguna fruta exótica. En conjunto era un postre muy rico, lleno de matices ácidos y dulces.



A estas alturas mi estómago estaba totalmente lleno, pero, oh! con el café trajeron las Pequeñas Locuras. Un montón de bombones con diferentes sabores; Mojito, Fino, Yuzu, Caipirinha... yo sólo pude probar dos. Parecía el espacio con tanto planeta.

No os he hablado de los vinos. El menú estuvo maridado hasta la Presa con un blanco, Palacio de Bornos 2012. Pasamos después al tinto reserva Viña Real 2009, y ya con los postres nos sirvieron el PX San Emilio.



Y con esto, después de dos horas y media,  terminó  el espectáculo, solo nos quedó salir a la terraza a ver las vistas y hacernos una foto. 


lunes, 9 de junio de 2014

Coliflor con Tomate, Jamón y Champiñones

Hoy ha tocado coliflor, todo un reto. Es una verdura que todas las buenas propiedades que tiene son inversamente proporcionales al interés de los niños por ella. A simple vista les puede parecer agradable, mira qué bonita, parece una flor. Pero es meterla en la olla y empiezan los comentarios, el más light suele ser el típico ¡QUÉ ASCO! YO ESO NO ME LO COMO. Y tú ya sabes que hoy la cena va a ser una de las batallas memorables de la semana. Aún así no te das por vencida y piensas que quizás hoy no sea para tanto. Pobre ilusa, a las dos horas te estás acordando de la coliflor, de la brócoli y de toda su pestilente familia. Siempre te quedará el consuelo de que hoy han comido un poco, otro día será un poco más y un día igual hasta se la comen toda.

A mi con esta receta no me va del todo mal, escucho quejas durante toda la cena, disimulo cuando veo alguna mueca rara y estiro hasta el final el: Venga, esto te lo perdono. Hoy se la han comido dos de tres, no está mal.

Yo creo que cuando sean mayores les pasará como a mi, que les gustará, sobre todo cuando sean conscientes de sus grandes propiedades. La coliflor tiene un escaso aporte calórico (22kcal por 100g), al que habrá que sumarle la forma en la que la hemos cocinado y los demás ingredientes. Lo que si tiene es un elevado aporte de fibra, vitaminas y minerales. Destacando su contenido en vitamina C, potasio y fósforo. Y al igual que otras verduras del mismo género Brassica, como la brócoli, coles de bruselas, repollo y col china entre otras, contiene abundantes elementos fitoquímicos.  Éstos nos ayudan en la prevención de enfermedades degenerativas, algunos tipos de cáncer y en la activación de nuestro sistema inmunológico.
Es importante respetar los tiempos cortos de cocinado, para no acabar con sus propiedades, por eso la cocción al vapor es la más interesante. La época de la coliflor es de septiembre a enero, pero la podemos encontrar todo el año congelada, que es la que yo he utilizado para esta receta.

INGREDIENTES
(4PAX)
800g de coliflor
80g de jamón serrano en taquitos
200g de champiñones
Perejil
2 dientes de ajo
1/2 cebolla
1 lata de tomate triturado de 400g
sal y pimienta
azúcar
queso rallado

Cocemos la coliflor con agua y sal, yo la hago al vapor en la olla rápida. Cuando sube la dejo 2 minutos a fuego lento. Hacemos una salsa de tomate haciendo click encima veréis la receta.
Como lo de que se la coman con los champiñones todavía no lo he conseguido, pues por un lado hago unos champiñones. Picamos un diente de ajo menudo lo echamos en la sartén con un poco de aceite y cuando empieza a dorarse echamos los champiñones cortados en láminas o cuartos. Los salpimentamos y añadimos perejil picado. Unas vueltas y listo.
Y por el otro lado sofrío la cebolla cortada fina y añado los tacos de jamón. Si vais a incluir los champiñones en el plato, podéis hacer estos dos pasos en uno. Por este orden: sofreímos el ajo, añadimos la cebolla, los champiñones, el jamón, salpimentamos y perejil.
Para servir ponemos en una fuente la coliflor, echamos por encima champiñones y el jamón. Añadimos la salsa de tomate y por último espolvoreamos con queso rallado y gratinamos.

Pues ya está, ahora solo me queda desearos toda la suerte del mundo.






lunes, 2 de junio de 2014

Bizcocho de Chocolate

La semana pasada alguien cumplió años, así que había que soplar la vela. ¿Y qué mejor soporte que un bizcocho de chocolate, fácil, rápido y que nos sirve para desayunar unos cuantos días?
Por supuesto la condición era que la cumpleañera participara en la elaboración, así que al llegar del cole nos pusimos manos a la obra con algún ayudante espontáneo más, que en cuanto vio la harina dijo: "Esta es la mía".
He utilizado harina para bizcochos que ya tenía en casa. Y la receta que he seguido es la que pone en el paquete para un bizcocho normal, añadiéndole Nesquik. Salvo algún detalle es como la típica del bizcocho de yogur. Si utilizáis esta harina, no hace falta la levadura química, porque ya la lleva incorporada. No vayáis a hacer como yo la primera vez y la única que la había utilizado, la compré para hacer un bizcocho sin huevo, porque uno de los que se lo iba a comer era alérgico, y le añadí levadura. Pues bien, el bizcocho, subió y subió. Yo lo admiraba desde la puerta del horno, ¡fíjate que pedazo de bizcocho!. Y en ese mismo instante, catapúm, bajó. ¿Por qué? pues por el exceso de levadura. Esta vez me daba un poco de miedo pero siguiendo las instrucciones al pie de la letra todo salió bien.
Lo primero que tenemos que hacer es precalentar el horno a 180º. Una vez hecho esto engrasamos el molde que vayamos a utilizar con mantequilla. Podéis también ponerle un papel de horno en la base.

INGREDIENTES
250g de harina para bizcochos
4 huevos
200g de azúcar
1 yogur natural
100ml de aceite, la receta pone vegetal, yo he utilizado de oliva.
4 cucharadas de Nesquik

Batimos primero los huevos con el azúcar. Añadimos el yogur, el aceite y seguimos batiendo. Por último incorporamos la harina poco a poco y el Nesquik. La harina si la tamizáis mejor. Fijaos bien que no quede ningún grumo. Vertéis la mezcla en el molde y al horno. El tiempo es relativo, la receta pone 30-35 minutos. Yo lo he tenido por lo menos 45. También es que el molde que he utilizado era un poco pequeño, entonces el bizcocho queda más alto y tarda más en hacerse. Por muy grande que sea la tentación no abráis el horno hasta que suba, y aún así esperad un poco más, porque sino puede bajarse. Cuando veáis que puede estar, (esto es si ha subido, ha pasado el tiempo de hacerse y movéis el bizcocho y no tiembla) metéis una aguja larga o un palillo de brocheta y si sale limpio es que está.
Una vez sacado del horno, esperáis cinco minutos y lo desmoldáis para ponerlo a enfriar en una rejilla.
Aquí está el resultado. Yo iba un poco pillada de tiempo, y la cumpleañera no quería florituras así que se quedó tal cual. Pero lo podéis bañar con chocolate, adornarlo con lacasitos, rellenarlo con nata, o con mermelada.
Y al final se me olvidó hacerle la foto. Así que cuando me di cuenta, ya le faltaba un trozo.