viernes, 27 de junio de 2014

Albóndigas de Salmón

Uf, pensé que no volvería a escribir una entrada hasta después del verano. El fin de curso ha sido duro, cero tiempo. Cada vez que intento volver a escribir, alguien necesita algo y hombre un poco de concentración sí que necesito. Ahora mismo me he tirado a la piscina. Uno me está pegando balonazos, la otra me ha enseñando cada línea que hace de un dibujo y por suerte hay una que está bastante tranquila. He tardado exactamente 14 minutos en escribir estas 4 líneas pero no voy a abandonar, a este paso igual al final del día he terminado.
El Salmón es un pescado muy graso, con un sabor intenso, a mi es un pescado que aún gustándome mucho me cansa y cuando lo como espero como mínimo una semana y media para volver a prepararlo. Como os decía es rico en grasas, pero grasas saludables. Rico en Omega 3, en él también encontramos vitaminas A, B y D, así como calcio, hierro fósforo y selenio.
Mi forma preferida de prepararlo es a la plancha, y los niños se lo comen muy bien. Pero como hay que ir variando pues de vez en cuando voy buscando otras formas de dárselo y hoy os presento mi último descubrimiento. Basándome en las albóndigas de carne y mirando por aquí y por allá pues he hecho estas albóndigas de salmón que están realmente buenas.

INGREDIENTES
(4pax)

350g de Salmón
1 huevo
1/2 cebolla pequeña (30g más o menos)
1 diente de ajo
Sal
Pimienta
Cebollino
1 rebanada de pan de molde
Leche
1 cucharada de pan rallado

Se pica la carne de salmón, mejor con una picadora, aunque a cuchillo también podríais hacerlo. Esta vez he utilizado rodajas de salmón, por supuesto que es mejor lomos. Pero si os pasa como a mí que solo tenéis rodajas no es tan difícil quitarle la piel y la espina. Lo más complicado es quitar las espinas que están entre la carne, pasáis el dedo despacio por encima para encontrarlas y con una pinza especial para ello salen fácilmente, si no nos puede servir una pinza de depilar. Se le añade el diente de ajo y la cebolla muy picados. Mojamos la rebanada de pan de molde en leche y la incorporamos a la mezcla deshaciéndola con los dedos. Ahora nos queda echar el huevo, salpimentar, añadir el pan rallado y cebollino al gusto. He utilizado cebollino seco. Mezclamos bien y empezamos a formar las albóndigas. La mezcla es un poco pegajosa, así que podemos poner un plato con agua e ir humedeciéndonos las manos para poder formar mejor las bolas. Yo no las hago muy grandes porque se fríen antes y a los niños les gustan más. No hace falta pasarlas por harina, las freímos directamente.
Las podemos acompañar con salsa de tomate o mayonesa. Y los mayores nos las hemos comido con mostaza, si es de la antigua mejor.
¡¡Os animo a probarlas, no ha quedado ninguna!!


P.D.: YO soy así, cabezota. Si he dicho que terminaba el post, lo termino, aunque lo empezara a la 1 de la tarde y lo termine a las 12 de la noche.

lunes, 9 de junio de 2014

Coliflor con Tomate, Jamón y Champiñones

Hoy ha tocado coliflor, todo un reto. Es una verdura que todas las buenas propiedades que tiene son inversamente proporcionales al interés de los niños por ella. A simple vista les puede parecer agradable, mira qué bonita, parece una flor. Pero es meterla en la olla y empiezan los comentarios, el más light suele ser el típico ¡QUÉ ASCO! YO ESO NO ME LO COMO. Y tú ya sabes que hoy la cena va a ser una de las batallas memorables de la semana. Aún así no te das por vencida y piensas que quizás hoy no sea para tanto. Pobre ilusa, a las dos horas te estás acordando de la coliflor, de la brócoli y de toda su pestilente familia. Siempre te quedará el consuelo de que hoy han comido un poco, otro día será un poco más y un día igual hasta se la comen toda.

A mi con esta receta no me va del todo mal, escucho quejas durante toda la cena, disimulo cuando veo alguna mueca rara y estiro hasta el final el: Venga, esto te lo perdono. Hoy se la han comido dos de tres, no está mal.

Yo creo que cuando sean mayores les pasará como a mi, que les gustará, sobre todo cuando sean conscientes de sus grandes propiedades. La coliflor tiene un escaso aporte calórico (22kcal por 100g), al que habrá que sumarle la forma en la que la hemos cocinado y los demás ingredientes. Lo que si tiene es un elevado aporte de fibra, vitaminas y minerales. Destacando su contenido en vitamina C, potasio y fósforo. Y al igual que otras verduras del mismo género Brassica, como la brócoli, coles de bruselas, repollo y col china entre otras, contiene abundantes elementos fitoquímicos.  Éstos nos ayudan en la prevención de enfermedades degenerativas, algunos tipos de cáncer y en la activación de nuestro sistema inmunológico.
Es importante respetar los tiempos cortos de cocinado, para no acabar con sus propiedades, por eso la cocción al vapor es la más interesante. La época de la coliflor es de septiembre a enero, pero la podemos encontrar todo el año congelada, que es la que yo he utilizado para esta receta.

INGREDIENTES
(4PAX)
800g de coliflor
80g de jamón serrano en taquitos
200g de champiñones
Perejil
2 dientes de ajo
1/2 cebolla
1 lata de tomate triturado de 400g
sal y pimienta
azúcar
queso rallado

Cocemos la coliflor con agua y sal, yo la hago al vapor en la olla rápida. Cuando sube la dejo 2 minutos a fuego lento. Hacemos una salsa de tomate haciendo click encima veréis la receta.
Como lo de que se la coman con los champiñones todavía no lo he conseguido, pues por un lado hago unos champiñones. Picamos un diente de ajo menudo lo echamos en la sartén con un poco de aceite y cuando empieza a dorarse echamos los champiñones cortados en láminas o cuartos. Los salpimentamos y añadimos perejil picado. Unas vueltas y listo.
Y por el otro lado sofrío la cebolla cortada fina y añado los tacos de jamón. Si vais a incluir los champiñones en el plato, podéis hacer estos dos pasos en uno. Por este orden: sofreímos el ajo, añadimos la cebolla, los champiñones, el jamón, salpimentamos y perejil.
Para servir ponemos en una fuente la coliflor, echamos por encima champiñones y el jamón. Añadimos la salsa de tomate y por último espolvoreamos con queso rallado y gratinamos.

Pues ya está, ahora solo me queda desearos toda la suerte del mundo.






lunes, 2 de junio de 2014

Bizcocho de Chocolate

La semana pasada alguien cumplió años, así que había que soplar la vela. ¿Y qué mejor soporte que un bizcocho de chocolate, fácil, rápido y que nos sirve para desayunar unos cuantos días?
Por supuesto la condición era que la cumpleañera participara en la elaboración, así que al llegar del cole nos pusimos manos a la obra con algún ayudante espontáneo más, que en cuanto vio la harina dijo: "Esta es la mía".
He utilizado harina para bizcochos que ya tenía en casa. Y la receta que he seguido es la que pone en el paquete para un bizcocho normal, añadiéndole Nesquik. Salvo algún detalle es como la típica del bizcocho de yogur. Si utilizáis esta harina, no hace falta la levadura química, porque ya la lleva incorporada. No vayáis a hacer como yo la primera vez y la única que la había utilizado, la compré para hacer un bizcocho sin huevo, porque uno de los que se lo iba a comer era alérgico, y le añadí levadura. Pues bien, el bizcocho, subió y subió. Yo lo admiraba desde la puerta del horno, ¡fíjate que pedazo de bizcocho!. Y en ese mismo instante, catapúm, bajó. ¿Por qué? pues por el exceso de levadura. Esta vez me daba un poco de miedo pero siguiendo las instrucciones al pie de la letra todo salió bien.
Lo primero que tenemos que hacer es precalentar el horno a 180º. Una vez hecho esto engrasamos el molde que vayamos a utilizar con mantequilla. Podéis también ponerle un papel de horno en la base.

INGREDIENTES
250g de harina para bizcochos
4 huevos
200g de azúcar
1 yogur natural
100ml de aceite, la receta pone vegetal, yo he utilizado de oliva.
4 cucharadas de Nesquik

Batimos primero los huevos con el azúcar. Añadimos el yogur, el aceite y seguimos batiendo. Por último incorporamos la harina poco a poco y el Nesquik. La harina si la tamizáis mejor. Fijaos bien que no quede ningún grumo. Vertéis la mezcla en el molde y al horno. El tiempo es relativo, la receta pone 30-35 minutos. Yo lo he tenido por lo menos 45. También es que el molde que he utilizado era un poco pequeño, entonces el bizcocho queda más alto y tarda más en hacerse. Por muy grande que sea la tentación no abráis el horno hasta que suba, y aún así esperad un poco más, porque sino puede bajarse. Cuando veáis que puede estar, (esto es si ha subido, ha pasado el tiempo de hacerse y movéis el bizcocho y no tiembla) metéis una aguja larga o un palillo de brocheta y si sale limpio es que está.
Una vez sacado del horno, esperáis cinco minutos y lo desmoldáis para ponerlo a enfriar en una rejilla.
Aquí está el resultado. Yo iba un poco pillada de tiempo, y la cumpleañera no quería florituras así que se quedó tal cual. Pero lo podéis bañar con chocolate, adornarlo con lacasitos, rellenarlo con nata, o con mermelada.
Y al final se me olvidó hacerle la foto. Así que cuando me di cuenta, ya le faltaba un trozo.