jueves, 7 de agosto de 2014

Albóndigas con Tomate

Que levante la mano al que no le gusten las albóndigas. Yo creo que a pocos, ¿no? A mí me encantan y a mis monstruitos también. Es la típica comida que siempre recuerdas de tu madre, por lo menos yo. Y como me gustaban tanto sus albóndigas pues qué mejor que seguir su receta. Igual cuando ella la lea encuentra algo diferente pero más menos es su receta. Siempre nos las daba con salsa de tomate, a veces acompañadas de arroz blanco y otras con patatas fritas en cuadraditos. Y así es como os las voy a enseñar hoy.
Voy a hacer un alto para contaros mi situación en este justo momento. Tengo una "garrapata" en mi pierna, sí sólo sobre una para poder seguir escribiendo. Empiezo ya a no sentirla... Está agarrada con sus dos bracitos a uno de los míos y además me lo mueve cuando intento escribir. ¡I love you enanos! Ya está. He parado, le he dado un par de besitos y se ha bajado, lo que pasa es que ahora quiere conversación, estoy perdida. Se va, yujuuuu. Horror, ha ido a buscar pelea con una de sus hermanas y han acabado peleándose a mi lado. Y hemos vuelto al punto inicial, la "garrapata" vuelve a mi pierna con más mimos que antes.
¿Y por qué os cuento esto? Bueno, por si nos vale de momento psico. Compartir es vivir, y mal de muchos consuelo de tontos.
Esto casi siempre es así, dentro de cinco minutos, ¡qué digo cinco a lo sumo dos! tendremos otra historieta. Pero os tengo que contar como se hacen las albóndigas que para esos estamos aquí.

INGREDIENTES
4(PAX)
750g de carne picada
1 diente de ajo
35g de cebolla
1  rebanada de pan de molde
leche
1 huevo
sal

Salsa de tomate
80g de cebolla
vino blanco
sal, pimienta y azúcar
1 lata de tomate triturado de 400g

Yo en este caso he utilizado sólo ternera, se puede utilizar ternera y cerdo mezclado. También he picado la carne en casa pero os la puede picar el carnicero o comprarla picada. Esta última para mí es la peor opción porque suele tener conservantes, más grasa y por lo tanto más calorías. Además no sabemos que piezas han picado. Sí, yo he utilizado esta carne más de una vez y no nos hemos puesto verdes o algo así. Y ahora sin bromas, si podemos evitarla mejor.
A la carne picada le añadimos la cebolla muy, muy picada y el ajo también muy picado. El ajo lo pico con un utensilio, como una prensa, que lo deja como un puré. Ponemos la rebanada de pan de molde en leche y cuando esté bien empapada se la añadimos a la carne. Deshacerla y mezclarla muy bien para luego no encontrarnos trozos grandes de pan en las albóndigas. Falta el huevo, no es necesario batirlo, se lo podéis echar entero y mezcláis bien. Y por último salamos la mezcla.
Ahora paciencia y a hacer bolitas, esta vez no tuve ningún voluntario para ayudarme así que estuve un buen rato. A mí me gusta hacerlas no muy grandes pero eso ya va en gustos.


Ahora hay que freír todo el "ejército albondiguil" en aceite de oliva, un poco por un lado, un poco por el otro. Yo no las paso por harina previamente, no hace falta. Reservamos.
La salsa la podemos hacer mientras que hacemos las albóndigas. Sofreímos la cebolla muy picada en un poco de aceite de oliva. Añadimos el tomate, sal y un poquito de pimienta. Echamos una cucharadita de azúcar y un chorrito de vino blanco. Dejamos cocer cinco minutos y añadimos las albóndigas con el jugo que han soltado.


Cocinamos 10 minutos a fuego medio y listo. Esta vez nos las comimos con patatas y más de uno repitió.


 Ahora voy a intentar levantarme y despertar mi pierna que hace un rato que no la siento.





miércoles, 6 de agosto de 2014

Tastyfridays Outside

Hoy quiero hablaros mi experiencia en Nakeima. Hace ya algunas semanas que estuve cenando allí y tenía muchas ganas de contároslo; lo que no he tenido es mucho tiempo, pero todo llega. Algún avance he puesto en las redes sociales para que empezaseis a salivar y hoy, la experiencia completa.

Llevaba tiempo queriendo ir a Nakeima, pero nunca conseguía que se alinearan los planetas ni tan siquiera para poder plantarme en la cola. ¿COLA? Sí habéis leído bien. Estos chicos que en otoño llevarán un año abiertos tienen cola todos los días, por la mañana y por la tarde, para acceder a su restaurante. Pensé que en julio a la gente ya se le habría pasado un poco la fiebre y los calores de la tarde ayudarían. ¡ILUSA! Dijo una vocecita en mi oído, así que a las 19:50 exactamente me planté delante de este curioso lugar que cuando lo ves por fuera ni te imaginas lo que se va a cocer dentro.
Cuando llegamos ya teníamos 15 personas delante, entran 20, a veces alguno más. Mientras hacíamos la cola se me venían cosas a la cabeza como -pero que hago yo aquí que no hacía una cola desde que tenía 18 años- O ese -¡madre mía qué calor me voy a derretir, qué aburrimiento!-. Y entre pensamiento y pensamiento y comentario y comentario descubres que el que tienes delante tripite y el que tienes detrás repite. Pues yo creo que no me va a defraudar este dumpling bar, como dice su tarjeta por un lado o free-style Asian Food, como dice por el otro.

20:30 un chico sale a la puerta a apuntar a la gente y a las 21 te cita para cenar. Una cervecita para apagar la sed y ya estamos ahí.

Todos los comensales se sientan en la barra, creo que también hay una mesa para cuatro o cinco y otra más pequeña. Bueno lo de todos se sientan no es exactamente así, porque no hay taburetes para todos. Lo primero un aperitivo de pan de arroz. A continuación los camareros repartidos por la barra empiezan a contar a cada uno lo que puedes comer hoy dividido en entrantes, niguiris, tatakis, palos y platos. Responden a tus dudas, te aconsejan, te dan opciones y te sonríen. Pues ya está, ahora a esperar que empiece la fiesta. 

Los primeros no tardan en salir de la pequeña cocina vista que hay al final de la barra. Para nosotros rollito de primavera, un básico, y unos dumpling. El primero estaba bueno, pero necesito probar más. El dumpling no hace acto de presencia y llega el tataki de pez mantequilla. ¡Madre mía, riquísimo! En la barra uno de los chicos comienza a preparar los niguiris, y así llega el tataki de Waygu que iguala al anterior. ¡Qué sabores consiguen estos chicos!


Hacen su aparición los niguiris. Habíamos pedido de vieira y de chicharro y vienen también unos de gamba al ajillo, no había dumpling así que nuestro camarero nos obsequia con estos niguiris, un buen detalle. Los tres estaban espectaculares, pero el de chicharro me cautivó. 



Empiezo a entender la cola y a no arrepentirme de haberla hecho. La cena discurre en un ambiente distendido donde los camareros hablan con los clientes, se cercioran de que les van gustando los platos, que no falta nada de beber, y todo está ok.

Y le toca el turno a la oreja a la plancha, un plato que nuestro camarero nos ayudo a elegir entre otros y desde aquí le doy las gracias por tremenda elección, sin palabras, perfectamente tratada, sabores diferentes. La disfrutamos bocado a bocado hasta limpiar el plato.


Ya sólo nos quedaba un plato, Curry de Pato, ñam! y después de probar la oreja tenía mis dudas pero ese curry de pato supo mantener el tipo, no me esperaba menos.

La cena la acompañamos con un tinto del que habíamos oído hablar pero no habíamos probado. Crash, un vino extremeño muy especial y que os recomiendo
Y llegamos al punto de siempre, el postre, pues ha vuelto a pasar. Cero sitio para el postre. Otra vez será...

Para los que aún habiendo leído las maravillas de este pequeño gran lugar, no estéis dispuestos a hacer cola, podéis probar y probar porque igual algún día no la hay. O esperar a que abran la parte de arriba que quizás sea con reserva.


viernes, 1 de agosto de 2014

Huevos de verano

Esta vez vengo con unos huevos rellenos, un plato muy fresco para estos calores de verano. Ni que decir tiene que aunque yo los llame huevos de verano se pueden hacer en invierno, pero es en verano cuando más nos apetecen los platos fríos. No os voy a volver a contar las virtudes de los huevos, si las queréis recordar podéis hacerlo pinchando aquí
Es un plato perfecto para llevar en esas ocasiones en las que cada uno trae algo y montamos una cena llena de cosas ricas. Eso me pasó a mí el fin de semana pasado, nos juntamos unos cuantos vecinos y ya está la fiesta montada. Jardín, comida, risas, charla, y por supuesto mojitos. 
Hicieron su presencia empanadas, quesos, tortillas, cangrejos, salpicón, humus, alitas y otros platos que llenaron, como siempre en estos casos, demasiado nuestros estómagos. Y todavía nos quedó sitio para el postre, bizcocho de zanahoria, bizcocho de manzana, flan y arroz con leche. Vamos, una comilona en toda regla a la que yo aporté los huevos, ¡vaya, cómo ha sonado esto!.
Los niños se los comieron estupendamente, y los mayores también. Así que aquí tenéis otra idea para comer, cenar o picnear.

INGREDIENTES

10 huevos
8 palitos de cangrejo
2 pepinillos en vinagre (yo utilizo unos pequeños sabor anchoa)
3 cucharadas de mayonesa
2 cucharadas de ketchup
Sal, pimienta y curry
aceitunas rellenas de anchoa para adornar

Cocemos los huevos, no menos de diez minutos. Podéis echar al agua un poco de sal. Los pelamos, no hay nada más desagradable que encontrarse un poquito de cáscara en un huevo. Y tiene fácil solución, yo los paso por el grifo una vez los pelo. 
Ahora los cortamos por la mitad y le quitamos la yema


Ponemos en una picadora las yemas, los pepinillos, la mayonesa, un poco de sal, un poco de pimienta y un pelín de curry. Trituramos todo bien hasta que quede una masa homogénea, muy pasada. Si la picadora es muy pequeña, igual lo tenéis que hacer en dos veces, porque sino al ser bastante cantidad, dejará lo de abajo puré y lo de arriba no lo pasará. Si no tenéis picadora pues a darle con cuchillo primero a cada cosa y luego mezcláis y pisáis con el tenedor. Y de paso hacéis un poco de musculito.


Ahora sólo tenéis que coger una cucharita pequeña y rellenar los huevos. Yo los he adornado con unas aceitunas rellenas de anchoa fileteadas. No os recomiendo que les echéis más mayonesa por encima porque el relleno ya lleva bastante.