jueves, 27 de noviembre de 2014

Salmón con salsa de Nata y Tomate

No es la primera vez que pongo una receta con salmón y que os cuento lo bueno que es. Pinchando aquí  podéis recordar las albóndigas de salmón. Tampoco es la primera vez  que os recomiendo que introduzcáis de manera habitual el pescado en la dieta de los más pequeños y en la vuestra también. Yo procuro ponerlo para cenar por lo menos dos veces a la semana, más las dos veces que lo comen en el colegio, ya son cuatro, que no está nada mal.

Es increíble la diferencia de precio que puede haber de comprar un salmón entero a cogerlo en bandejas. Es muy recomendable para nuestro bolsillo aprovechar las ofertas en las que los venden enteros. Yo este último pedí que me hicieran la mitad en rodajas y la mitad en lomos. Llegáis a casa lo congeláis individualmente y ya tenéis por lo menos para dos veces. Como siempre os recomiendo que os llevéis  la cabeza y la espina. Con ellas podéis hacer, sopa, croquetas, un pastel de pescado como el que os puse en un post anterior (click aquí) o lo que se os ocurra.

La receta de hoy es tan rápida de hacer como prepararlo a la plancha y nos sirve para variar de vez en cuando los sabores. Os puedo asegurar que se lo devoran. Para hacerlo podemos utilizar lomos o rodajas, es indiferente. Y en cuanto a la salsa de tomate puede ser casera (receta aquí) o tomate frito comprado, que es el que yo he utilizado esta vez.

INGREDIENTES

500g de salmón
150g-200g de nata
70g de salsa de tomate
Sal y pimienta
Aceite de oliva

Poner una gota de aceite en una sartén y echar la nata. Añadir el tomate y revolver. Echar la sal y un poco de pimienta, no os paséis si hay niños que luego dicen que pica. Os recomiendo que la probéis y si queréis le podéis añadir un poco más de tomate, va un poco en gustos. Ahora sólo queda introducir en la sartén las rodajas de salmón saladas previamente, a las vuestras si queréis también le podéis añadir un poco de pimienta. Dejar hacerse 10 minutos a fuego medio, o incluso menos depende del grosor.
Hoy nos las hemos comido con patatas y judías verdes al vapor. También queda muy bueno con arroz blanco o con un poco de pasta, así lo acompaño cuando lo pongo a las hora de comer.


No me diréis que no es una cena rápida.  ¡Espero que os guste!


jueves, 13 de noviembre de 2014

Quiero una tarta azul

En realidad lo que dijo el pequeño de la casa hace un par de semanas fue: Mami, quiero una tarta "asul" y "pamién" castillos hinchable, toboganes y que "mengan" los amigos. Pues para cumplir tres años ya está bien. Es lo que tiene ser el peque, ha ido viendo todos los cumples a los que han ido sus hermanas y ha cogido un montón de ideas.
Esto mismo lo ha ido repitiendo cada dos días más o menos hasta antes de ayer. Los demás le reíamos la gracia, olvidándonos del pedazo cabezota con ideas fijas que tenemos en casa. Lo de los toboganes y los castillos hinchables parece que le iba quedando claro que iba a ser que no. Lo de todos los amigos, se lo cambié por una merienda en casa con dos de sus nuevos amigos del cole. ¿Y lo de la tarta azul? Pues dije, le hago una de chocolate y listo. Pero por aquí mi pequeñajo parecía que no tenía idea de tragar. Ayer era el día "D" y nada más levantarse me lo recordó, de camino al cole me lo volvió a recordar y al entrar en clase por si no me había quedado claro, me lo volvió a soltar.

Así que me fuí al super teniendo claro que una tarta de chocolate igual no le hacía mucha gracia. Allí me encontré con unas tartas de Aviones con el cielo azul que seguro le hubiesen encantado, y con el cielo azul ya hubiese cumplido. Pero una que los conoce, sabía que esas tartas servirían para soplar las velas y comer un trocito, al día siguiente nadie haría caso a la tarta. 
En la sección de cosas dulces para tartas, y mientras le daba vueltas al coco, me encontré con un paquete de colorantes. También había tabletas de fondant blancas, esa pasta de azúcar modelable para cubrir tartas o hacer adornos, pero que yo nunca había manejado. 

Decidí que iba a hacer un bizcocho normal, un bizcocho de yogur que además luego se lo pueden comer para desayunar. Con el colorante teñiría nata de azul y adornaría la tarta. Y según iba pensando me vine arriba y me llevé una tableta de fondant, por si me animaba a hacerle algún muñequito.
Una vez en casa volví a cambiar de opinión, iba a hacer un bizcocho tiñendo la masa de azul. Además busqué como modelar a Rayo McQueen en internet y decidí que lo iba a intentar. Las cosas en los vídeos parecen muy fáciles.

INGREDIENTES



200 g de azúcar
3 huevos
125 g de yogur natural
100 g de aceite de oliva
220 g de harina
12 g de levadura de repostería
colorante azul
Para el coche:
Tableta de fondant blanco
Colorantes

En primer lugar batimos los huevos con el azúcar, añadimos el yogur (el que yo pues era azucarado porque no tenía otro) y el aceite y mezclamos. A continuación añadimos la harina con la levadura y batimos hasta que esté todo bien mezclado. Una vez tenía la masa le empecé a echar colorante para conseguir el color azul. Como la masa es un poco amarillenta el color tiraba un poco a verde, pero no estaba mal.

Para hornearlo utilicé un molde de 20cm., le puse papel de horno en la base y unté con margarina el resto. Con el horno ya precalentado a 180º lo dejamos unos 35- 40 minutos. Mi horno es un poco lento así que lo dejé un poco más. 
Cuando lo saqué me di cuenta de que la parte de fuera se había quedado entre verde y marrón. Lo que hice fue cortar la capa de alrededor para que volviera a salir el color azul del interior.

Y ahora venía lo mejor, hacer el coche. No fue una tarea fácil, ya que al ir añadiendo el colorante para teñirlo, esa masa se volvía pegajosa y muy difícil de manejar. Pude limpiarme un dedo y buscar una solución en la red. Echar en la encimera azúcar glass y trabajándola con el azúcar, poco a poco la masa volvió a su ser. En tiendas especializadas también se puede comprar el fondant de colores y no hace falta teñirlo. Me tuve que adaptar a los colores que tenía, además tampoco tenía tiempo para estar mezclando colores. Por eso las ruedas son verdes, o sus ojos azules y amarillos. Para ir pegando las distintas piezas utilicé agua con azúcar. Al final logré que pareciera un coche.




La gente hace maravillas con el fondant y tienen la amabilidad de compartirlo en la web, así que podéis buscar todo tipo de decoraciones y poneros manos a la obra.

Y lo mejor estaba aún por llegar, su cara cuando vio la tarta.


Así, todo merece la pena.