lunes, 30 de noviembre de 2015

Tarta Futbolera

 Hace un par de semanas fue el cumple del pequeño de la casa y para no perder la tradición le pregunté qué tarta quería que le hiciera. Si el año pasado pidió una tarta azul ( clic aquí para ver la receta) este año dio rienda suelta a su imaginación y como no podía ser de otra manera pidió un balón de fútbol. Y digo que no podía ser de otra manera porque es un niño a una pelota pegado.
Este enano cada vez me lo pone más difícil, ya me estoy temiendo la del año que viene, pero yo prometí intentarlo. También es verdad que ahora hay moldes de todo tipo y la cosa es un poco más sencilla.

De hecho teniendo el molde, en realidad, lo más complicado es cubrir la pelota para que parezca un balón de verdad. Podemos cubrirla de diferentes maneras, yo elegí el fondant, con el cual no estoy muy ducha porque no soy muy pastelera. El resultado no es perfecto pero para nivel aficionado casero está bien y para tus niños es la repera. Para prevenir sorpresas y poder tener una segunda oportunidad en caso de fracaso hice la tarta el día antes.

Cuando fui a comprar el fondant, me encontré con unas pastillas también de colores que eran de mazapán así que para el césped cogí fondant y para cubrir la pelota cogí mazapán. El mazapán para cubrir la tarta entera no funcionó muy bien, de hecho luego compré más fondant blanco para poner encima hexágonos blancos junto con los negros. Seguro que para que los niños moldeen figuritas estas navidades y se diviertan una tarde de frío está bien. Además lo había en un montón de colores.

En cuanto al sabor a mi tampoco me entusiasmó, pero el fondant tampoco me gusta y a ellos no mucho, comen un poquito y se cansan. No me extraña porque es puro azúcar y con un poquito vale. De hecho acabaron "pelando" la tarta, quitando lo bonito y comiéndose lo más rico que era el bizcocho. El bizcocho que elegí es de chocolate, es un bizcocho que hacemos de vez en cuando y les encanta. La verdad es que queda muy rico y es muy fácil de hacer.




INGREDIENTES

1 yogur natural ( el que yo le puse era azucarado)
3 medidas del envase del yogur de harina
1 sobre de levadura química
1 medida del envase del yogur de aceite de girasol
2 medidas del envase del yogur de azúcar
3 huevos
3 cucharadas de cacao puro en polvo, utilicé Valor
la ralladura de media naranja
el zumo de media naranja

Para preparar el bizcocho sólo tenemos que batir con la batidora todos los ingredientes hasta que estén bien mezclados. Engrasamos el molde o le ponemos papel de horno y vertemos la mezcla.  Yo puse papel de horno y para que se quedara pegado puse antes mantequilla. No me quería arriesgar a que una parte de la pelota no saliera entera. Horneamos a 200 grados durante 20 - 25 minutos. Como siempre, el tiempo depende de vuestro horno. Procurad no abrir el horno antes de tiempo para que no se baje. Cuando os parezca que está, podéis meter una aguja larga y fina para comprobar que sale limpia, entonces seguro que está.

Mi molde tenía dos partes, dos medias bolas. Si tenéis uno que sea media bola pues tendréis que hornear dos veces.




Una vez hechos los bizcochos esperé un ratito a que se enfriaran un poco y los desmoldé. Como los bizcochos crecen, hay que cortar la parte que sube para que quede una base recta y poder unir una con otra. Esto debéis hacerlo con un cuchillo de sierra. Para unir las dos partes se puede usar nata o el relleno que prefiráis. Yo no puse ninguno porque ellos no son muy amigos de rellenos. cuando no pones ningún relleno que actúe como un pegamento lo único que puede pasar es que al cortar el trozo y empezar a comerlo se abra en dos.


Si lo que queréis es hacer un bizcocho de chocolate normal, pues ponemos toda la mezcla en el molde que utilicemos y listo. Yo utilizo normalmente un molde de 20 cm.

Una vez que la bola está formada, estiramos el fondant verde y hacemos una base que será el césped, yo la hice redonda. Estiramos el fondant blanco finito y cubrimos la bola. Para estirar el fondant y que no se nos pegue a la superficie donde lo hagamos, hay que espolvorear azúcar glas.
Después nos hacemos una plantilla de un heptágono y vamos haciendo heptágonos negros. Los balones están formados por heptágonos y hexágonos. En la base blanca dibujamos como irían y vamos pegando los heptágonos negros donde corresponda. Para pegarlos los pincelamos con agua. Como mi base blanca era de mazapán y no quedó muy bien, hice también hexágonos blancos para cubrir, pero yo creo que no hace falta si la base blanca queda bien.
Ahora ponemos la pelota encima del césped. Para que se pareciera más al césped le hice unas marcas con un cuchillo.

La parte final es plantarle una vela y sorprender al cumpleañero.



Como siempre, su cara es la mejor recompensa.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Fideos con Picadillo de Chorizo

Con los tiempos que corren para la carne procesada, sé que no es el mejor momento para publicar esta receta, pero qué le vamos a hacer. El que no los quiera hacer con picadillo que los haga con atún, con pollo, o con lo que se le ocurra. Así están muy buenos y un día es un día, no?

Lo de un día es un día es cierto. No debemos hincharnos a comer carne procesada, ni tampoco carne roja. Pero es que tampoco debemos hincharnos a bollería, a productos precocinados, a los semi elaborados, o a los muy elaborados. Por no hablar de las soluciones de calentar y listo, que lo que calientan es nuestra salud.

Pienso que a pesar del revuelo que se ha formado con la información de la OMS, tampoco han dicho nada nuevo, o nada que no supiéramos ya. Creo que todos sabemos que la nutrición juega un papel muy importante en nuestra salud, y el que no lo sepa debería saberlo. Abusar de determinados alimentos no ayuda precisamente a conseguir un estado saludable. En realidad el abuso de muchos alimentos o productos no nos beneficia, aunque ahora el punto de mira esté en la carne procesada. Muchas veces se nos hace un mundo el poder seguir las recomendaciones saludables que aplicar a nuestra dieta. Yo pienso que no es tan difícil, lo que tenemos que hacer es tenerlas en cuenta e ir introduciéndolas y adaptándolas a nuestro ritmo de vida.
Otro tema es la oferta de productos que acaparan las estanterías de los supermercados, que crecen a un ritmo vertiginoso y que supuestamente nos hacen la vida más fácil. A estos ni la OMS, ni yo, ni nadie podrá ponerles freno. Eso sí, en la cesta de la compra entra lo que uno quiere.

A mi favor para cocinar este plato diré que el picadillo era de confianza, carne de cerdo, grasa pimentón, sal y supongo que ajo. Antes se comía en épocas de matanza, ahora con los adelantos que tenemos de conservación se puede envasar al vacío, congelarlo y disfrutarlo en otro momento. El picadillo para qué nos vamos a engañar, con lo que mejor está es con un huevo frito, patatas fritas y un buen trozo de pan. Pero esto si que es pecado nutricional.

Los fideos que he utilizado son fideos gordos con agujerito en el interior. En el paquete pone fideuá, aunque en realidad para la verdadera fideuá se utiliza un fideo mucho más fino. Los he hecho en olla rápida, y cociéndolos en esta olla tenemos un plato rápido, listo en un pis pás. Si no tenéis olla rápida tampoco tardaréis mucho en tenerlos listos.

Ingredientes
(4pax)

420g de fideos
250 g de picadillo
400 de tomate triturado
Media cebolla
Vino blanco
1 ajo
Sal y pimienta
Orégano
Aceite de Oliva

En primer lugar echar el diente de ajo, pelado y entero y dejar que se haga un poco si quemarlo. Sofreír cebolla picada fina. Echar el picadillo y dar unas vueltas.




Añadir los fideos, dar una vuelta y echar el tomate. Ahora añadimos un chorrito de vino blanco y cubrimos con agua. Salpimentamos y podemos echar las hierbas que más nos gusten, en este caso el elegido has sido el orégano.


Dejamos cocer 5 minutos en olla rápida desde que sube la válvula. Dependiendo de las ollas el tiempo puede ir de 3 a 5 minutos. Eso sí en cuanto cumpla el tiempo abrid la olla los más pronto posible para que no se queden demasiado cocidos. Vale más dejarlos menos tiempo y si no están se dejan un poco más al fuego, que pasarlos.

Espero que os gusten


lunes, 26 de octubre de 2015

Crema de Apio

Hace unos días necesitaba una ramita de apio para una de mis recetas de los viernes, concretamente para un risotto de bogavante que podéis ver aquí. El caso es que el apio suele venir en paquetes bastante grandes de dos ramilletes con sus correspondientes ramas. Y lo que no utilicé se quedó en la nevera un día, dos días, tres días, cuatro días, cinco...¡no!, este apio no se me puede poner pocho. La comida no se tira, repetid conmigo, la comida no se tira.

Entremedias había probado a echarle unos trocitos a la ensalada pero eso es un poco y tampoco como todos los día ensalada. Por cierto, el toque que le da a las ensaladas está muy bien. Así que para utilizar todas las ramas que quedaban decidí hacer una crema, yo soy así de original. No tenía todas conmigo de que el sabor del apio les fuera a gustar a mis jueces favoritos, pero quien no arriesga siempre se queda con la crema de calabacín y la duda de lo que podría haber sido.

El sabor al que me refería antes me recuerda al del Hinojo y es su sabor anisado. De hecho son de la misma familia y sus propiedades son parecidas. El apio destaca por sus propiedades antiinflamatorias y diuréticas, de hecho lo adopta habitualmente la gente que se propone bajar unos kilos. También es estrella estelar en muchos de los smoothies o zumos vegetales detox que tan de moda se han puesto últimamente. Tiene variedad de vitaminas y minerales, pero lo que yo destacaría sería su contenido en potasio, un mineral importante par la actividad del cuerpo humano, sobretodo para el funcionamiento del sistema nervioso y para la actividad de nuestro músculos.  Aunque como siempre digo, en el equilibrio está la clave, no os vayáis ahora a hinchar a apio y a plátanos(muy ricos también en potasio) que un exceso de potasio también puede ser perjudicial para nuestro organismo.

Os cuento los ingredientes de la nueva aspirante a entrar en la lista de cremas de casa.

INGREDIENTES
(4-5 PAX)

440g de Apio
125g de cebolla
230g de patata
2 dientes de ajo, no muy grandes.
Sal y pimienta
Aceite de oliva

El modo de hacerla es muy sencillo. Yo la hice en olla rápida. Sofreímos los dientes de ajo en un poquito de aceite de oliva. Añadimos la cebolla cortada, no hace falta que muy fina. Damos unas vueltas y echamos las ramas de apio en trozos como de 2cm. Dejamos sofreír un poco y añadimos la patata en trozos que sean más o menos como el apio. Cubrimos con agua y salamos. Cerramos la olla y la tenemos 5 minutos desde que suba. Si no la hacéis en olla rápida pues cocéis hasta que la patata y el apio estén tiernos, comprobáis pinchando con un tenedor o cuchillo. Procurad no pasar el tiempo de cocción, las verduras hay que tenerlas el tiempo justo.
Ahora toca triturar, añadimos caldo del de cocer, no lo echéis todo de golpe para poder ir controlando la textura. Yo también he añadido un chorro de leche. Si vuestra batidora no es muy potente y observáis que quedan hebras habrá que pasar por un pasapurés. Una vez batida añadimos una pizca de pimienta negra y removemos.
Si os sobra caldo, no lo tiréis, es un buen tentempié y os templará el cuerpo en los días fríos. También es genial para una sopa.


Los jueces dieron su aprobación así que repetiremos, ya me contaréis que dicen los vuestros.



miércoles, 14 de octubre de 2015

Bonito con calabaza

La verdad es que en vez de bonito era mono. ¡Quieto "parao" todo el mundo! Esperad a que me explique antes de pensar que me he dado un golpe en la cabeza. El bonito se supone que es bonito cuando supera los 4 kilos de peso. Y entonces si pesa menos, ¿qué es? Pues yo os diré lo que sé, o lo que he oído siempre a mi padre, un mono. Y a mi padre en temas"pescadiles" hay poco que discutirle. No es ni pescadero ni pescador, pero de pescado sabe un rato. Eso si, con los nombres a la asturiana. En la pescadería nos decía cuál era este pescado o aquel otro. Ahora todos tienen un cartel con su nombre, pero antes los pescados allí estaban plantados con su precio pero sin su nombre.

Una vez en la mesa, él con su vista de aguilucho y con su paciencia nos quitaba delante de nosotros y desde bien pequeños las espinas de los pescados que íbamos a comer. Crecimos un poco y con sus instrucciones las empezábamos a quitar nosotros y así llegó el día en que aprendimos exactamente donde hay espinas en cada pescado y ya nos las apañábamos solos.

Es un poema ver la cara de los enanos cuando entran en la cocina y ven el pescado entero sin trocear y con cabeza incluida. Una vez la rubia de la casa se empeñó en que le regalase un ojo de una trucha. Primero la tocó, le miró la boca por dentro, la cogió por la cabeza y decidió que le tenía que dar el ojo. Así que le saqué el ojo, enredó un poco con él y ya cuando lo había manoseado bien y se cansó de que se le cayese al suelo, lo tiró a la basura y me dijo adiós.
Las veces que hemos visitado juntos la pescadería notas las ganas que tienen de tocar el pescado, cuando te das media vuelta deslizan su manita con cuidado y ponen el dedo encima de alguno, con cierto miedo porque no saben si está vivo o no.

Es una pena no llevarlos más veces a la compra, son pocas los días que voy con ellos. El episodio habitual si voy con los tres suele ser el siguiente:

-Yo meto esto en el carro
-No lo hago yo.
-Yo peso esto.
-Jolíííín, ¡qué morro!.
-¿Vas a comprar lechuga?
-Pues yo no me la pienso comer.
-¿Me compras palomitas?
-No.
-¿Me compras estas galletas?
-No.
-¿Y estos bollitos?
-No.
-Pues estos ositos rellenos de chocolate los lleva fulanita todos los días para el almuerzo,
-Pues su madre no sabe lo que hace.
-¿Qué?
-Nada, nada, que eso no se puede comer todos los días.
-¿Por qué? ¿No son sanos?
-No.
-¿Por qué?
-Porque te pones malito de mayor.
-Pues se lo voy a decir.
-No, no le digas nada.
-Claro que se lo voy a decir ¿Qué quieres que fulanita se ponga malita de mayor? Pues es mi amiga.
-No cariño, ¿cómo voy a querer eso?
-Pues se lo digo,
-Pues dile lo que te de la gana.
-¿Por qué me hablas así?
-Ommmmmmmmm

En este momento es cuando si llevo lista de la compra ya no la veo y si no la llevo se me pone el encefalograma plano y no me acuerdo de nada. Por supuesto, paralela a esta conversación los otros dos se siguen peleando por meter las cosas en el carro. Y horror, a uno le da un ataque de hambre o de sed de esos que parece que no han comido o bebido en dos días. Respiro hondo, grito en bajito, amenazo a alguno y seguimos. Es entonces cuando llegamos a la caja y ellos saludan, sonríen, ayudan y el o la cajera, te dice lo ricos, lo guapos y lo simpáticos que son. Tú piensas que es verdad, que son muy todo, pero aquí es la última vez que los ves conmigo.

Volviendo al bonito, yo cuando lo compré la semana pasada, el cartelito ponía bonito y su aspecto era de bonito. Y su precio era de bonito a final de temporada 4,95 entero. Y su peso era de bonito pequeño 3 kilos y 110 gramos. Miré sus grandes ojos y su piel brillante y pensé este para mí. Los superpescaderos te sacan los lomos, te separan la ventresca para hacer otro día a la plancha y tú te llevas a casa una dosis de omega 3 muy rica.

Ahora viene el ¿y como lo hago? Habrá que salirse un poco del típico con tomate o a la plancha, que también están muy buenos. En casa tenía una calabaza que me habían regalado y con la que ya había hecho alguna crema, así que decidí que iba a ser el acompañamiento perfecto de una parte del bonito.

INGREDIENTES
(4PAX)
600g de bonito
116g de cebolla
500g de calabaza
Sal
Pimienta
vino blanco
cebollino
Aceite de oliva

En primer lugar picamos la cebolla y la sofreímos en aceite de oliva a fuego lento. Cuando la cebolla ya esté blandita, añadimos la calabaza en dados como de 1,5 x 1,5 cm. Salamos y dejamos que se vaya ablandando. En 10 minutos más o menos la tendréis. Sino la dejáis un poco más. Cortamos el bonito en dados y los salamos. Yo los hice un poco más grande que los de calabaza.  En mi caso el bonito estaba cortado en lomos, pero si compráis rodajas también os pueden quitar la espina y trocearlos. Subimos el fuego y añadimos un chorro de vino blanco. Lo alegramos con un poco de pimienta y dejamos hacerse más o menos 5 - 7 minutos a fuego medio.  No dejéis el bonito mucho tiempo, en cuanto esté retirarlo porque sino se reseca mucho y es una pena. Cuando esté listo espolvoreamos cebollino picado por encima y listo.


Espero que os guste.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Pastel de Puerros

El plato que os voy a contar hoy me encanta. Me voy a echar unos cuantos años encima y cual abuela cebolleta os diré que llevo haciendo este pastel casi 16 años, que se dice pronto (Me acaba de salir otra cana). La receta me la dio la madre de una de mis mejores amigas y desde entonces la adopté para mi dieta habitual.
Es una receta muy sencilla y con una textura que los peques pueden comer desde que son muy pequeños. Además el puerro tiene un sabor suave, fácil para ellos. Mis tres mosqueteros no le han puesto nunca ni media pega. Aunque conociéndolos igual mañana deciden que no les gusta nada, crucemos los dedos.

Pero no todo es sabor, el puerro tiene como todas las verduras sus buenas propiedades para nuestro organismo. Al igual que la cebolla  o el ajo contiene unos compuestos de azufre que nos ayuda a mantener el colesterol a raya. Estos mismos compuestos le confieren también propiedades antiinflamatorias. Podemos destacar también su aporte de vitamina C, una vitamina que sabéis y si no os lo recuerdo que no se acumula en el organismo, hay que tomarla todos los días.

También es un potente diurético, gracias a su contenido en agua y favorece el tránsito intestinal por la fibra que nos aporta.

El pastel lleva también huevo, del que ya os he hablado en otras ocasiones (clic aquí), y es el que nos sirve para cuajar el pastel. Para los alérgicos al huevo se me ocurre que quizás se podría cuajar con agar-agar. Es una gelatina vegetal que aguanta el calor. Yo no he probado a hacerlo así, pero es una opción. Habría que aumentar un poco la cantidad de puerros y de líquido. Un día prometo probar y volver a contar el resultado.

INGREDIENTES
(4 pax)
3 puerros
2-3 huevos
Aceite de oliva
Sal y pimienta
200ml de nata líquida

Cortamos la parte blanca de los puerros en rodajas y los sofreímos en un poco de aceite de oliva. Añadimos agua y los cocemos hasta que estén tiernos. Batimos los huevos, les añadimos medio vaso (100ml) de nata. Si no lo queréis hacer con nata la podéis sustituir por medio vaso del agua de cocer los puerros. Mezclamos con las rodajas de puerro escurridas. Ahora trituramos con la batidora hasta tener una mezcla homogénea. Antes de tener los niños no trituraba los puerros para cocer el pastel, pero para los niños la textura es mejor así. Una vez tenemos la mezcla, untamos un molde con mantequilla y lo cocemos al baño maría o en el microondas, que es lo que yo he hecho. Ponedlo como 10 minutos tapado y después lo vais controlando de 3 en 3 minutos hasta que esté cuajado.

Y ya tenemos otra forma de cocinar y comer verdura.


Si queréis darle un poco más de gracia al pastel, podéis preparar una salsa derritiendo en una sartén  media cuña de queso azul en 100-150ml. de nata líquida. Removemos hasta conseguir que la salsa espese y coja cuerpo. Podemos servirla aparte o echársela por encima y gratinarla.

Espero que os guste y que les guste.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Pechugas de Pollo Agridulces

Día 2 de septiembre, estoy recién aterrizada de las vacaciones y con mil cosas por cerrar. Podría estar haciendo o cerrando una de esas mil cosas pero me apetecía un montón volver a mis recetas. Entre pitos y flautas hace dos meses que desaparecí, lo cual no significa que lleve dos meses sin cocinar. Me fui sin decir adiós porque no pensaba estar tanto tiempo sin aparecer por aquí, pero un ahora me pongo por aquí, un mami necesito por allá y un me siento poco inspirada por ahí; ha pasado todo este tiempo.

Lo importante es que aquí estoy con un nuevo plato muy parecido a este momento del año. "Agri" porque se acabó lo bueno y "Dulce" porque nos volvemos a encontrar con amigos que hace tiempo que no veíamos, volvemos a actividades que teníamos aparcadas y por otras cosas, difíciles de ver con la depre postvacacional, pero que están ahí. Aunque a nosotros no nos guste nada el "momento agri", a las pechugas les va genial.

Hace poco que he retomado esta receta de pechugas agridulces que tenía guardada en el baúl de los recuerdos. Es un plato que me encanta, así que no sé cual es la razón por la cual se quedó aparcada unos años pero ha vuelto. Los enanos la han probado y les ha gustado, así que se quedará un tiempo entre nosotros.

El pollo es una carne que está muy bien, tiene poca grasa, admite un sinfín de posibilidades y es barata, aunque no tanto como hace unos años. Los niños no suelen poner problemas al pollo y yo tampoco. En realidad, yo no le pongo pegas a nada. Tengo la "desgracia" de que no soy nada tiquismiquis con la comida y me encanta comer. A veces no me importaría ser lo contrario, pero una es como es.

Paréntesis: Un enano de 3 años ha entrado en mi cocina y me ha pedido para su cumple un cortacésped. Como ha visto mi cara, ha repetido 300.000 veces "porfa", y yo para que me dejara seguir  escribiendo he asentido. Creo que me he metido en un lío porque este es de ideas fijas. Bueno, me quedan unos meses para convencerlo.
El momento cortacésped ha venido seguido del mismo enano entrando en la cocina en calzoncillos a tocarme una canción con la guitarra. Él no paraba de dar saltitos y yo me he reído un rato.

Entre cortacésped, canción, calzoncillos guitarra y risas, no me enrollo más y os cuento qué necesitamos para hacer estas pechugas tan ricas.

INGREDIENTES
(4pax)

800g de pechugas de pollo
5 cucharadas de azúcar moreno (blanquilla también vale)
3 cucharadas de vinagre
4 cucharadas de mostaza
1 chorro de vino blanco
6 cucharadas de agua
65g de agua
1 cucharadita de maicena
Aceite de oliva
Sal

Lo primero que debemos hacer es cortar las pechugas en filetes. Esos filetes si son muy grandes también los cortamos en filetitos más pequeños. Salamos los filetes y los freímos un poco por cada lado en aceite de oliva y las reservamos. En ese aceite, echamos el azúcar y removemos. Añadimos el vinagre y seguimos con las vueltas. Ahora le toca a la mostaza y aunque parezca que no va a ligar nunca, si dais vueltas y vueltas ligará. Seguimos con un chorro de vino blanco, ponemos 6 cucharadas de agua y no paramos de remover. En este momento echamos el jugo que han soltado los filetes de pollo que habíamos reservado. Yo para espesar un poco la salsa he disuelto una cucharadita de maicena en 65g de agua fría y lo he añadido. Introducimos las pechugas de pollo y dejamos que se hagan 5 minutos más.

Las podemos acompañar con arroz blanco o como en este caso, con unos fideos de arroz. Se hacen en un pispás. Con meterlos 2 minutos en agua hirviendo es suficiente.

Espero que os gusten




lunes, 15 de junio de 2015

Bastones de Berenjena

El otro día sin querer hice un trampantojo. El mío no era tan elaborado como los que hacen los superchefs. Pero me sirvió para que comieran berenjena como acompañamiento de unas pechugas de pollo. ¡Ole yo!

Yo no tenía intención de engañarlos, ni de darles gato por liebre, lo prometo. Pero la pelé, para que su cerebro no enviara la señal "no me lo como ni de broma" y la corté en bastones como si fueran patatas fritas, juro que no pretendía engañar  a nadie. Hice las pechugas a la plancha y ahí les planté la berenjena. Ellos no dijeron ni mú y yo tampoco, ¿para qué? Tenemos cosas mejores de que hablar que de por qué están un poco más doraditas las patatas, ¿no? Alguna cara de inspección vi, pero allí todo el mundo se comió su plato.
Ya cuando había pasado un rato después de cenar, alguien le dijo a su papi -Hoy nos hemos comido unas patatas fritas muy ricas-, a lo que una vocecita redicha respondió - ¡Pero si era Berenjena! Hasta aquí llegó mi secreto. Sabéis que no me gusta ocultarles lo que comen, pero hay días y días y yo cantar, iba a cantar en algún momento.

La berenjena como todas las verduras es muy beneficiosa en nuestra alimentación. Es diurética, y nos ayuda en la retención de líquidos, a esto hay que unir las pocas calorías que tiene y se convertirá en una aliada en el control de peso. En este caso al ser frita y pasada por harina, le añadimos unas calorías extra.
También es antioxidante, rica en hierro y en magnesio. Pero, ¡ojo! buena parte de sus beneficios se encuentran en la piel, como la antocianina, característica en las frutas y verduras de color morado.  Así que aunque a veces no se quieran comer la piel, sería bueno que poco a poco lo fueran haciendo.
Su contenido en fibra al igual que pasa con el resto de verduras nos ayuda en la prevención de problemas cardiovasculares, diabetes y cáncer.

INGREDIENTES

1 Berenjena
Harina
Pan rallado
Sal
Aceite de Oliva

Se corta la berenjena en bastones como si fueran patatas fritas, se salan y se pasan por una mezcla de harina y pan rallado a partes iguales. Se fríen en abundante aceite y se escurren sobre papel de cocina.



Dos líneas me ha llevado explicarlo, no me diréis que no es fácil. ¡A por ellos!

miércoles, 27 de mayo de 2015

Magdalenas de dos chocolates

O también madalenas y si nos ponemos internacionales muffins. No es que sea yo muy golosa, o muy de hacer postres. Pero cuando una ratita rubia te pide el fin de semana que si hacemos madalenas con la mejor de sus sonrisas, no te puedes negar. Aunque ya puestos a darle al dulce, le propuse hacer donuts, nunca los he hecho y me apetecía. Pues no coló, la ratita de ideas claras quería madalenas. Me acordé de esta receta que tenía por ahí guardada.  Por respuesta a la pregunta de si las quería de chocolate recibí un siiiiiiiiiii con una boca muy abierta.

El sábado por la tarde revisión de ingredientes, nos falta chocolate negro. Así que mejor las hacemos mañana. Ahora podemos ir a comprar el chocolate juntas, solas tú y yo. A cualquiera esto le puede parecer una chorrada, a mi me da la oportunidad de disfrutar media hora en solitario de esta niña sandwich que navega entre una hermana mayor y un hermano pequeño. Una niña preciosa, divertida, creativa, con una dosis extra de imaginación, que lucha continuamente y a su manera contra el fantasma de los celos. Solo ella puede tener un amigo imaginario que es un mosquito llamado...y que hace largos viajes por el mundo. Solo ella puede ser capaz de reírse de si misma y en cuanto te descuidas también de ti. Solo ella puede tener un tono de voz que puedes distinguir a tres kilómetros a la redonda.

Ella es especial, única, como cada uno de sus hermanos, pero pasa por momentos en los que no se lo cree. Entonces llega el caos a su cabeza y de rebote a la mía. Y la gente que se supone sabe de esto dice que le tienes que dedicar su tiempo a cada uno. Y a ti te parece muy difícil o imposible encontrar ese momento, pues aquí está. ¿Por qué no ir al super juntas? Da tiempo a un pequeño paseo, una pequeña charla y un poco de complicidadLo que une el carrito de la compra que no lo separe nadie.

INGREDIENTES

110g de mantequilla
200g de azúcar
2 huevos
1 cucharada de levadura química
200ml. de nata
250g de harina
100g de chocolate negro
100g de chocolate blanco


En primer lugar batimos el azúcar con la mantequilla. Añadimos los huevos, la nata y la harina mezclada con la levadura. Cuando tengamos una mezcla homogénea le añadimos el chocolate negro derretido. Yo lo derrito en el microondas a potencia media y poco a poco para que no se queme.




Troceamos el chocolate blanco y lo añadimos a la mezcla. Engrasamos un molde para magdalenas o utilizamos moldes de papel. Hay que tener la precaución de no llenarlos hasta arriba que en el horno aumentarán de volumen.



Siempre salen voluntarios a limpiar a su manera los utensilios. Esto es mejor que unos dibus, todavía no me creo el tiempo que se pasaron mirando como se hacían las magdalenas.




La receta original pone 15 minutos a 180º, mi horno ha tardado como 20.
Yo esta vez no lo he hecho pero les podéis añadir también unos frutos secos troceados a la mezcla.


miércoles, 13 de mayo de 2015

Costillas de Cerdo con Salsa de Perejil y Ajo

Hoy nos toca un plato de carne que descubrí un día por casualidad y que sin duda voy a repetir porque me ha encantado el resultado. El plato en cuestión llamó mi atención un día que estaba cocinando y me puse de como compañía un programa de cocina, soy así de original. Ahí estaban Martín Berasategui y David de Jorge con sus particulares diálogos y sus particulares gracias. Y,  ¿qué es lo que me hizo girarme y prestar atención? Pues al comenzar el plato prometieron que las costillas haciéndolas de esa forma quedarían tan tiernas que se despegaría sola la carne del hueso. Además la salsa con las que las iban a acompañar, de perejil, no tenía mala pinta. Una que necesita ideas y más ideas para sorprender a la familia, vio delante de sus narices el plato que se iban a comer el sábado siguiente.

El cerdo aunque ha ganado algo de fama en los últimos años, gracias al bombo que se le ha dado a las piezas ibéricas, no goza de muy buena prensa en lo que muchos consideran comer de forma saludable. Yo no estoy de acuerdo, el cerdo, ofrece muchísimas posibilidades, y hay partes magras con las que nos podemos alimentar habitualmente, sin que nuestra salud cardiovascular se vea afectada. Si bien es verdad, que no conviene abusar de embutidos, salchichas, hamburguesas preparadas y otros productos que tienen altos niveles de grasa y sodio(al final sal).

Desde el punto de vista nutricional, el cerdo nos ofrece proteínas de alto valor biológico, minerales y vitaminas. Esto también varía y depende de la parte que cocinemos, de la edad del animal, y de la forma de cocinarlo. 

Otra ventaja que tiene el cerdo es su precio. Un trozo de lomo lo puedes adquirir por tres y pico el kilo. O las costillas que hoy nos ocupan las compré a cuatro y no me acuerdo el pico. El solomillo de cerdo, que lo podemos hacer de muchas formas, entre seis y siete euros. No está mal, ¿no?

Y después de defender tanto a esta animalito tan característico de nuestro país, voy a contaros la receta que me enrollo como las persianas y no voy al grano.

INGREDIENTES
(4pax)

1-1,5 kg de costillas de cerdo
1 zanahoria
1 puerro
1 rama de apio
1 cebolla
1 hueso de jamón
sal
30g de salsa de soja
1 cucharada de aceite de oliva

Salsa
6g de perejil
6 dientes de ajo asados
9 cucharadas de aceite de oliva
60g de zumo de limón
3 cucharadas soperas de vinagre de sidra (yo utilicé de manzana)
sal y pimienta

Comenzamos cociendo las costillas en agua con las verduras troceadas, el hueso de jamón y sal. Ellos  echaban un hueso de jamón enorme. Yo utilicé tamaño normal. Las costillas que queden cubertitas. Dependiendo como sean de grandes los costillares habrá que trocearlos para que quepan en la olla. En una olla normal tuvieron las costillas cociendo 50 minutos. Yo las cocí en la olla rápida 25 minutos. Haciendo esto ya tenemos garantizado que al salir del horno quedarán tiernas y no tiesas.
No os tengo que contar el caldito tan bueno que nos queda para hacer sopa, algún arroz o lo que se nos ocurra.
Una vez cocidas se sacan y se cortan con unas tijeras dejándolas de una en una. Las ponemos en una fuente de horno y pincelamos con la mezcla de soja y aceite de oliva. Añadimos los diente de ajo sin pelar y las metemos al horno precalentado a 210º en posición grill. Dejamos hasta que se doren.

Cabeza de ajos lista para quemarse
Voy a hacer un inciso, aquí me pasé de lista y como no confiaba en que los ajos se iban a quedar blanditos en el tiempo que se doraban las costillas, mujer de poca fe... Cogí la cabeza, le di un corte por arriba y con unas gotas de agua y un chorrito de aceite la puse en un plato en el microondas. Total, que la dejé mucho tiempo y se quemaron. En una semana entera no pudo entrar un vampiro en la cocina. La tapa del micro se fue a la basura porque se doró también un poquito por dentro, en contacto con la cabeza de ajos. Como lo hice antes de meter las costillas al horno me dio tiempo a rectificar y meter los dientes con las costillas. Aún así, después de pelarlos y ver que no estaban del todo blandos, los metí un poco en el microondas con unas gotas de agua. Igual a vosotros no os hace falta.
Mientras que se hacen las costillas ponemos todos los ingredientes de la salsa en el vaso de la batidora. Y en cuanto salgan las costillas, pelamos los ajos, los incorporamos y batimos. Echamos la salsa encima de las costillas y mezclamos.

Para acompañar hice unas patatas fritas en cuadrados, que incorporé a la fuente de las costillas y mezclé con la salsa.



Los cocineros cumplieron su promesa y quedaron unas costillas tiernísimas y buenísimas. ¡No sabéis como se las comieron los peques! Y los papis nos chupamos los dedos. 


miércoles, 6 de mayo de 2015

Albóndigas de Bacalao en Salsa Verde o Amarilla

Cumpliendo mi promesa de la entrada anterior, aquí os traigo la receta que hice aprovechando la cabeza y espinas del bacalao fresco. Los bacalaos suelen ser grandes y merece la pena sacar todo el pescado que queda en los restos.

Ni que decir tiene que las albóndigas en todas sus versiones suelen ser un plato ganador, por lo menos en mi casa. Las que más éxito tienen son las de carne, pero a las de pescado no les ponen ni un pero. Ya había hecho unas de salmón (click aquí) y ahora les toca el turno a estas de bacalao, que las podéis servir con la salsa que he hecho o con salsa de tomate, sin salsa o como más os apetezca.

INGREDIENTES
(salieron unas 20 albóndigas)

250g de bacalao
1 huevo
1 rebanada de pan de molde mojada en leche
1 diente de ajo
35g de cebolla
1 cucharada y media de las de postre de harina
Azafrán
Perejil
Vino blanco
Caldo de cocer el bacalao

Se cuece la cabeza y las espinas del bacalao en agua, con un chorrito de aceite y sal unos 15 minutos. Esta vez fueron unos 250g. Separamos todo el pescado de las espinas y cabeza y lo mezclamos con el huevo y la miga de pan remojada. Si no tenéis o no usáis pan de molde, pues echáis normal. El que yo tenía era de molde integral y fue el que utilicé. Añadimos perejil picado. Formamos las albóndigas y las freímos en aceite de oliva. Reservamos.


Ahora vamos a por la salsa. Picamos el diente de ajo y lo freímos en un un poco de aceite de oliva, antes de que tome color incorporamos la cebolla. Y cuando esta esté sofrita, añadimos la harina. Damos unas vueltas y dejamos que se haga la harina sin dejar de remover. A continuación añadimos un chorrito de vino blanco y seguimos removiendo. Echamos un poco de caldo de cocer el bacalao y más vueltas. Vemos si esta muy espesa, y si es así añadimos más caldo. Faltaría echar la sal, unas hebras de azafrán, y perejil picado. Incorporamos las albóndigas y las dejamos unos minutos.


Aunque yo las haya hecho con el pescado ya cocido por aprovechar los restos de bacalao, se podrían hacer perfectamente con bacalao crudo. Y tanto crudo como cocido si os cuesta un poco darles forma, os humedecéis un poco las manos y poco a poco  lo conseguiréis.



Y viendo el resultado, ya elegís vosotros si la salsa es verde o amarilla. Esta vez, yo creo que es más amarilla. El azafrán ganó al perejil.

lunes, 20 de abril de 2015

Bacalao Fresco con Soja

Antes de que se acabe la temporada del bacalao tenía que poneros esta nueva forma que he encontrado de cocinarlo. Es facilísima, rapidísima y los niños a los niños les ha gustado tanto que ya han preguntado que cuando vuelvo a hacerlo. ¿Qué más se puede pedir? Sólo se me ocurre una cosa más, que sea barato. Yo lo he comprado entero a 3,95 el kilo y lo he aprovechado enterito. Con la espina y la cabeza que he hecho unas albóndigas buenísimas, que prometo poner un día de estos.

El bacalao nada en aguas frías y su temporada va desde el otoño a la primavera, aunque salado podemos encontrarlo todo el año. A mi personalmente me gusta más fresco. El Bacalao aporta grandes dosis de proteínas de alto valor biológico y tiene una cantidad importante de lisina, una aminoácido esencial importante durante el crecimiento. Es un buen aliado en la lucha contra el colesterol, ya que la grasa que tiene está constituida básicamente por ácidos grasos Omega 3.
También es rico en minerales y vitaminas del grupo B, así como vitaminas A y E. Es uno de los pescados, de los cada vez más escasos, salvajes. Así que por precio y propiedades creo que no deberíamos dejar pasar la oportunidad de consumirlo. Además se presta a un montón de elaboraciones. Y como lleva muchos años de consumo entre nosotros, existen un montón de ideas de como cocinarlo.

INGREDIENTES
(4PAX)

4 lomos de bacalao fresco
Salsa de soja
Pimienta negra
Aceite de oliva

Cogemos los lomos de bacalao y les echamos un poco de pimienta por ambas partes. En un recipiente hondo colocamos los lomos y echamos salsa de soja. No hace falta que los cubra enteros. Primero los ponemos por un lado y a los 10 minutos les damos la vuelta y los dejamos otros 10 minutos. Como veréis no le he puesto sal, su función ya la hace la salsa de soja. Mientras que se va empapando podéis hacer una crema de verduras y ya tenéis una cena completita.
Una vez pasado el tiempo, lo hacemos en una sartén con poco aceite, como a la plancha. No secamos los lomos, según los sacamos los echamos en la sartén. El fuego una vez que ha alcanzado la temperatura para que la sartén esté caliente, lo bajamos a medio, que si lo ponemos muy fuerte lo quemaremos y no se hará por dentro. Lo he puesto primero con la piel hacia arriba, Ya sé que normalmente los pescados a la plancha se hacen primero por el lado de la piel. Pero yo lo he hecho así y me ha servido para controlar perfectamente el punto del pescado y en cuanto he visto que las lascas se empezaban a separar, lo he sacado.
Os animo a probarlo, yo ya le hecho un hueco en favoritos.



martes, 17 de marzo de 2015

Albóndigas con Salsa de Zanahoria

De vez en cuando está bien probar nuevos sabores y qué mejor forma de hacerlo que con algo que les encanta, las albóndigas. Las albóndigas con tomate (click aquí para ver la receta) son caballo ganador en cualquier casa, pero como tengo que seguir publicando recetas diferentes, de vez en cuando hay que variar los platos que hago habitualmente. También me sirve para que mis conejillos de indias prueben cosas nuevas, e ir así educando su pequeño paladar. Muchas veces nos acomodamos en lo que sabemos que funciona y no hay quien nos saque del sota, caballo y rey. Nos aburrimos nosotros y se aburren ellos. Como a todo el mundo también les gustan los cambios y te sorprende muchas veces como aplauden los nuevos platos, eso sí muchos de ellos después de que los convenzas y les vendas que lo que tienen delante no les va a defraudar.
En busca de estos cambios me decidí a hacer esta salsa de zanahoria y naranja con la que bañar las albóndigas.

¿Qué os puedo contar de la carne picada? Estos días atrás precisamente ha sido la protagonista de bastantes noticias a raíz de un informe de la OCU(ver aquí) en el que se descubría que en ocasiones la bandeja de carne picada que venden en el supermercado contenía un 70% de carne, lo demás pues exceso de aditivos, exceso de grasas, trazas de otras especies y demás.

A mí no me sorprendió mucho lo que nos contaban, no dicen nada nuevo que no ponga la etiqueta de la bandeja en cuestión. Y es que aquí viene el asunto importante, acostumbrémonos a leer las etiquetas de lo que compramos. Es verdad que muchas veces el etiquetado no está claro, o es engañoso, pero normalmente leyendo ingredientes, composición e información nutricional, nos podemos hacer una idea de lo que acaba en nuestro carro de la compra.

En este caso en concreto de la carne picada, tenemos una solución bastante fácil, comprar piezas de carne y picarlas nosotros en casa. La puedes picar y luego congelar en porciones de unos 250g, que podemos ir sacando en mayor o menor cantidad dependiendo del uso que le vayamos a dar. Albóndigas, hamburguesas, pastel de carne, filetes rusos, boloñesa, etc., pueden ser algunos de ellos. También le puedes pedir al carnicero que te pique esta pieza de aquí o esta de allá y ya nos vamos tranquilos de que lo que estamos comprando es sólo carne. Yo suelo comprar carne de cerdo y de ternera, la pico en casa y mezclada la congelo. ¿Qué si he recurrido a las bandejas? Pues claro que alguna vez sí, pero sabiendo lo que estaba comprando.

Y ahora vamos a por nuestras albóndigas.

INGREDIENTES
(4-5PAX)

Salsa:
85g de cebolla
175g de zanahorias peladas
180g de agua
jengibre molido
zumo de una naranja
nuez moscada
sal y pimienta
vino blanco
Aceite de oliva

Albóndigas:
1 kilo de carne picada
1 rebanada pan molde
leche
30g cebolla
1 huevo
1 diente de ajo
sal y pimienta
vino blanco
Aceite de oliva

Empezamos a hacer la salsa sofriendo la cebolla picada pequeña en aceite de oliva. Le añadimos la zanahoria cortada en rodajas finas. Le damos unas vueltas e incorporamos el zumo de naranja, el agua y un chorro de vino blanco. Salpimentamos y condimentamos con un poco de jengibre molido y un poco de nuez moscada. Dejamos a fuego lento hasta que la zanahoria está blanda. Si hemos que se seca mucho podemos añadir un poco más de agua. Batimos y si nos queda muy espesa podemos aligerar con un poco de leche.

Para las albóndigas, salpimentamos la carne. Añadimos el diente de ajo y la cebolla picados muy finos. Mojamos el pan de molde en leche y se lo incorporamos desmenuzándolo bien. Echamos el huevo y un chorrito de vino blanco. Mezclamos bien y hacemos las albóndigas. El siguiente paso será freírlas e incorporarlas a la salsa. Las dejamos unos 3-5 minutos y listo.
Esta vez las acompañamos de cous- cous para salirnos un poco de las patatas fritas y el arroz blanco. Siguiendo las instrucciones del envase lo tendréis listo en un periquete.

Espero que os guste, a mí no me han puesto ni un pero.



lunes, 2 de marzo de 2015

Verde que te quiero verde: Crema de Espinacas

Aquí sigo yo erre, que erre con mi objetivo de que mis enanos coman de todo. Y de que las verduras ocupen el lugar que se merecen en su dieta. A mi me encantan las espinacas. Pero a ellos, ¡ay a ellos!, escuchan espinacas y dicen- ¡qué asco!, acompañado de la peor de sus muecas. Y yo me pregunto, -¿de dónde se sacan que son un asco?. Puedo entender que el sabor es un poco fuerte, pero de ahí a que no quieran ni oír hablar de ellas... Con el plato de espirales con espinacas (click aquí si quieres verlo), logré abrirles un poco la mente, pero aún así queda mucho por hacer.

Últimamente el pequeño de la casa me tiene un poco frita con la comida, traslada su necesidad de reafirmarse a todo, y con muchos de los platos que le pones delante te suelta -A mí esto no me gusta. Así, con su cara de "quiero pelea", y sin haberlo ni probado. La última vez que me lo hizo fue hace dos días con un plato de pasta boloñesa, ¡hay qué tener valor! En fin, espero que se le pase pronto.

Volviendo a las espinacas son muy, pero que muy, buenas nutricionalmente hablando, ya os había comentado sus propiedades en el plato de espirales. Si queréis recordarlas solo tenéis que pinchar en el enlace que he puesto unas líneas más arriba. Así que es muy interesante buscar fórmulas para introducirlas en el día a día de su alimentación. Pero no sólo las espinacas, como os comentaba al principio de la entrada las verduras están muy lejos del lugar que se merecen en la dieta, no sólo de nuestros niños, también de muchos de los adultos. No vale, reservarles sólo un hueco en una de las comidas principales, deberían estar presentes en la comida y en la cena y en cantidades adecuadas. Es un reto que debemos plantearnos y tenerlo en cuenta para que se convierta en algo normal, como el hecho de bebernos un vaso de agua con las comidas. Un detalle a tener en cuenta es que debemos procurar que sean frescas o congeladas. Las que vienen en conserva nos pueden sacar de un apuro de vez en cuando pero es mejor no consumirlas habitualmente, ya que los niveles de sodio en las conservas suelen ser elevados.

Esta vez opté por una crema, para darles de primero. Cómo la crema lleva también patata, después podemos completar la cena con un filete de pechuga de pollo a la plancha.

INGREDIENTES
(4PAX)
150g de cebolla
30g de aceite de oliva
180g de patatas
350g de espinacas (utilicé congeladas en porciones)
350g de leche
100g de agua

Yo esta vez he utilizado la thermomix para hacer la crema, pero no es imprescindible. En primer lugar, troceamos la cebolla 4 segundos velocidad 4. A continuación añadimos el aceite y sofreímos 7 minutos aroma, velocidad 1. Es el momento de echar las espinacas y rehogar otros 7 minutos en velocidad 1. Incorporamos las patatas en trozos, la leche y el agua. Salpimentamos. Dejamos cocer 6 minutos varoma y a continuación 6 minutos 100º las dos veces a velocidad cuchara. Ahora sólo queda triturar.
Y como resultado tenemos una crema verde, que te quiero verde. Yo para hacérsela más apetecible, freí unos cuadraditos de pan y les eché queso rallado. El pan muy bien, pero el queso al estar la crema caliente y removerlo, se medio fundió. Y al pequeño gruñoncete no le hacía mucha gracia encontrárselo así en cada cucharada, pero poquito a poco se terminó su plato. Las niñas no pusieron pegas. Así que esta vez conseguí que se fueran a la cama con una buena ración de espinacas en sus cuerpecitos.



martes, 17 de febrero de 2015

Aprovechando cabezas: Sopa de Pescado

Vaya título más gore que le he puesto a la entrada, aunque al final lo he suavizado con lo de sopa de pescado.  Pero es que la receta va de eso, de cabezas y también de espinas. Sabéis que siempre digo que la respuesta al pescadero ante la pregunta, ¿Quieres la cabeza y la espina?  tiene que ser afirmativa porque ya se nos ocurrirá algo que hacer con ella y es una pena tirarla. También vamos a aprovechar el pan que tenemos por ahí del día anterior, y si os coméis todo el pan supongo que con pan del día también se puede hacer, aunque yo no la he hecho nunca.
Así que esta es una receta de aprovechamiento en toda regla, que nos va a dar como resultado una sabrosa sopa de pescado. Supongo que versiones de la sopa de pescado habrá muchas, esta es la que yo he comido muchas veces en mi casa en el día a día  y que a partir de la receta base podemos completar de muchas maneras
¿Les gusta a los niños? El sabor les encanta, pero tenemos un pero con la textura: el pescado desmenuzado en el caldo no les hace mucha gracia. Así que después de dos intentonas y para no alargar el "momento sopa" decidí pasarle la batidora. Con este pequeño truco, queda un caldito espeso que cucharada a cucharada se zampan en un santiamén. Los niños son así, de repente no pueden ver un trocito pequeño de pescado en una sopa, pero al día siguiente te sorprenden comiéndose un mejillón o una navaja.

INGREDIENTES
(4PAX)
50 g de pan del día anterior
50g de cebolla
700 de caldo de pescado
200g de pescado (ya cocido) he utilizado merluza.
Pimentón
Aceite oliva

Hacemos un sofrito con la cebolla y pimentón. Ponemos bastante aceite en la sartén, sofreimos la cebolla y cuando esté hecha, apartamos del fuego, echamos una cucharadita de pimentón, y revolvemos hasta que se disuelva bien.
Picamos el pan, yo lo he hecho con la picadora, sin dejarlo demasiado fino. Si no tenéis picadora, lo podéis hacer perfectamente a mano. Ponemos el caldo a calentar, añadimos el sofrito y el pan picado. A continuación echamos el pescado, y en cuanto de un hervor retiramos. Si el caldo no tuviera sal tendremos que añadírsela.
Cuando compramos una merluza podemos llegar a casa y cocer la cabeza y la espina en agua. Le añadimos sal y 1/2 de cebolla, 1 zanahoria, una hoja de laurel, o incluso podemos cocerla sola con sal. Digo merluza pero podemos hacerlo con cualquier pescado que compremos. Si no utilizamos el caldo y los restos ese mismo día, sacamos todo el pescado de la cabeza y de la espina y lo congelamos, así ya lo tenemos listo para cuando hagamos alguna receta. Lo mismo hacemos con el caldo, guardamos en un recipiente y al congelador.
Si queremos añadir más cosas a la sopa, pues podemos echarle mejillones. Podemos abrirlos primero con un poco de agua, que también podemos añadir a la sopa, restando de la cantidad de caldo; y los añadimos al final. Quien dice mejillones dice almejas. También podemos incorporarle unos gambas o langostinos, que podemos pelar y cocer en la misma sopa.
Yo la he hecho de restos porque me parece una buena forma de aprovechar las cabezas, pero  si os da pereza estar quitando pescado a la espina y a las cabezas, también podemos hacerla con trozos de pescado crudo. Los dejamos cocer un poco más del hervor que le damos a los que ya tenemos cocidos y listo.
Y mi último consejo, es que los mayores le deis un poco de alegría con un poco de guindilla, si os gusta el picante, y sin pasarse para no matar todo el sabor.

Os dejo foto de las tres versiones: Normal, batida para niños y con mejillones y gambas.








miércoles, 4 de febrero de 2015

Flan de huevo

El sábado pasado llegó el turno de cumplir una promesa que habíamos hecho a las dos princesas de la casa hace algún tiempo. "Podéis traer a comer a vuestras amiguitas a casa". Entre los míos y los que vinieron se juntaron 10 niños a comer. No es que nos hayamos vuelto locos, lo que en principio eran dos amigas de cada una en días diferentes, acabo en "venga otra más", "bueno y otra más", "vale y también otra más". Y con la idea de hacerlo el mismo día para que la que no tenía amigas ese día no diera la lata. Así no tendríamos que escuchar ese cantinela tan común en estos casos " jo, que morro""jo, no es justo" y "jo, pues me enfado" porque una va antes que la otra y la otra después de la una. Total, 9 niñas y un enano que se lo pasó en grande entre tanta fémina. Todo un banquete de pequeños personajes, cada uno de su padre y de su madre. El menú tenía que ser algo que les gusta a todos o casi todos los niños y aunque les di a elegir el plato con el que homenajear a sus amigas, sabía lo que me iban a decir, "PASTA".
El postre lo propuse yo, ¿qué tal si hacemos un flan? les pareció una buena idea y a mí también porque el flan es un postre muy fácil de hacer y muy rico.

Si hablamos de lo sano o no sano que es, pues tenemos que decir que la cantidad de azúcar que lleva es grande, pero un día es un día y la ocasión lo merecía. Además siempre es mucho mejor un flan casero que uno comprado, y el azúcar se reparte entre todos los que se lo comen.

Estuve tentada a hacerlo con azúcar moreno, que es el que tengo en casa últimamente, al azúcar blanco le tengo un poco declarada la guerra. Al final me dio miedo que el color no fuera tan del agrado de los niños o que cambiara un poco el resultado, así que seguí con la receta de siempre y eché azúcar blanco. He hecho una labor de concienciación en casa respecto al consumo de azúcar, con mi marido por ejemplo,  para que redujera el azúcar que se echa en el café. Con los niños con el zumo de naranja. Cuando empezaban a tomarlo, para engañarlos un poco, les espolvoreaba unos granitos. Parecía que les resultaba menos ácido, pero ya he dejado de hacerlo hace tiempo. El pequeño ni pasó por eso. El tema del azúcar y los edulcorantes es amplio y controvertido. Pero con el flan tan rico que os traigo hoy no es el momento de tratarlo.

Hagamos el flan, comámonoslo y disfrutémoslo.

La receta no tiene ningún misterio, es un flan sencillo, básico, con el que quedar genial en cualquier ocasión.

INGREDIENTES
(Para un flan de tamaño medio)
4 huevos
4 tacitas, de las de café, de leche entera
8 cucharadas de azúcar
2 cucharadas de azúcar para el caramelo

En primer lugar echamos las dos cucharadas de azúcar en la flanera y la ponemos en el fuego. El fuego no debe estar muy alto y no podemos dejarla en el fuego y marcharnos porque se nos quemará enseguida. El caramelo es muy fácil de hacer pero en cuanto nos descuidamos se quema. Hay gente que le echas unas gotas de agua, o unas gotas de limón. Yo pongo el azúcar tal cual y voy moviendo la flanera, para que vaya fundiendo todo el azúcar y cogiendo color. La levantáis la ponéis al fuego movéis y así hasta que coja color y toda ella se haya convertido en caramelo.¡Ojo! no remováis el azúcar, sólo jugad con la flanera. Reservamos.

Y ahora batimos los huevos con el azúcar, le añadimos la leche y mezclamos. Echamos la mezcla en la flanera y la tapamos. La mía tiene tapa, pero si no la tuviera podéis taparla con papel de aluminio. Tiene que estar bien tapada para que no entre agua cuando lo pongamos a cocer. Tenemos que cocerlo al baño maría, poniendo la flanera en un recipiente con agua hirviendo, que llegue como hasta la mitad de la flanera. Esto se puede hacer, en una olla normal, en el horno o en la olla rápida que es como siempre lo hago. Os doy el tiempo de la olla rápida. Desde que sube, o coge presión, lo dejo 4 minutos a fuego lento. El tiempo en modo tradicional no os lo puedo decir pero me imagino que serán unos 30 minutos.  En la forma tradicional hay que tener la precaución de que no se quede sin agua. Para comprobar que está hecho, podemos pinchar con una aguja fina y larga por el centro y si sale seca está listo. No debemos pasarnos de cocción porque entonces la textura no será la correcta y salen agujeritos. Si veis la foto que os dejo, hay algún agujero, creo que fue porque no abrí la olla nada más terminar sino que lo dejé dentro. Pero no quedó recocido ni mucho menos.
Lo dejamos enfriar en la nevera hasta la hora de servir. También lo podemos dejar hecho el día antes.

Para hacer flanes más grandes o más pequeños solamente tenéis que jugar con las proporciones. Ejemplos:
3 huevos+ 3 de leche+6 azúcar
6 huevos+6 leche+12 azúcar
5 huevos+5 leche+10 azúcar

Con esto y un poco de nata montada tenemos un postre muy dulce y muy rico. 





martes, 27 de enero de 2015

Fish and Chips

Aquí sigo yo, erre que erre ofreciendo pescado en múltiples variantes a los tres pequeños paladares de la casa. Un día así y otro día asá consigo mi objetivo de que coman pescado de forma continua y no esporádica. Es una pena cuando los niños y también los adultos no toman pescado de forma habitual, porque como os he dicho en otras entradas el pescado les ofrece múltiples beneficios para su alimentación. También es importante ir alternando entre pescado azul y pescado blanco. Pensad que tampoco es tan difícil, y si los niños comen en comedor, por lo menos 2 veces a la semana lo suelen comer en el cole.

Es el tipo de alimentación que ven en casa, el que ellos seguramente sigan en el futuro cuando abandonen el nido. Esto es como los valores que les intentas inculcar desde pequeños, pues habrá etapas de esas rebeldes en las que hagan todo lo contrario. Pero algo se queda ahí y en la mayoría de los casos vuelve a aflorar una vez superada esa búsqueda de identidad, no?. Bueno pues con la comida pienso que pasa algo parecido, es en casa donde debemos educarlos para que puedan comer de todo, para que sepan lo que es bueno y lo que no lo es tanto.

Es importante, también, que establezcan una buena relación con la comida, una relación sana en todos los aspectos, no sólo nutricionales. Un ejemplo, a mí no me gusta que se den atracones. Muchas veces de platos como la pasta podrían tripitir. También pueden pedir que les eches un plato exageradamente grande, que sabes que no se comerán o se caerán rodando de la silla cuando se lo terminen.Yo siempre les pregunto, ¿te quedará sitio para el postre?, y son muchas las ocasiones en las que ellos mismos recapacitan y dicen que mejor les dé el postre antes de repetir. Otras veces, pues repiten y tan campantes, eso sí no echándoles otro plato hasta arriba. Pero eres tú el que has de saber, la ración adecuada para ellos, no todos los niños son iguales, menos mal. Algunos comen más, otros demasiado poco y otros parece que tienen la solitaria, y todos ellos necesitan una educación nutricional.
La alimentación junto con el ejercicio, es una parte importantísima para conseguir un estado saludable y evitarnos un montón de problemas y enfermedades, que aunque no lo sepamos vienen derivados de una mala alimentación.
Es desde casa donde tienen que aprender que no todo son precocinados, y que es igual de rápido freír unas croquetas congeladas que hacerte un filete a la plancha. Porque para estar bien alimentado no hace falta grandes florituras en los platos. Un poco de conocimiento de las necesidades de nuestros cuerpo, de las cantidades o raciones de cada grupo de alimentos, con un poco de organización y listo.

El tema daría para mucho, pero hoy lo dejo aquí. Y me pongo manos a la obra con este plato de pescado con patatas fritas, tan popular en Inglaterra. En realidad en España podríamos pensar que es un plato de pescado rebozado, pero no lleva huevo, así que no es rebozado. A lo que sí se parece es a la masa de buñuelos. En cualquier caso yo ante la pregunta de ¿Mamá, qué hay? respondí Fish and Chips. ¿Y eso que es? Un pescado muy rico que se come en Londres. Ya los tenía medio en el bote, cuando lo probaron no pusieron ni media pega, todo lo contrario.

INGREDIENTES
(4PAX)
300- 400 g de filetes de merluza sin piel ni espinas.
35g de maicena
100g de harina
1/2 lata de cerveza
1/2 cucharada de vinagre
sal y pimienta
Aceite de oliva
2 patatas medianas

En primer lugar, ponemos en un bol la maicena, harina, cerveza, vinagre y un poco de sal. Batimos con la batidora.  Cortamos los filetes de merluza en trozos más o menos alargados. Los corté en tres o cuatro partes y les echamos sal y pimienta.  Ahora, pelamos y cortamos las patatas, ni muy gruesas ni muy finas, vamos unas patatas fritas de las de toda la vida. Las salamos y las ponemos a freír en aceite de oliva. Para freír patatas siempre que pongo el aceite a calentar a fuego máximo, echo una patata en frío y cuando veo que empieza a freírse echo el resto. Aquí, suelo bajar el fuego un poco, las dejo que se hagan y cuando ya casi están subo el fuego para dorarlas. A veces is no hacéis esto, dependiendo del tipo de cocina y de las patatas, se doran enseguida por fuera, pero por dentro se queda crudas.
Mientras se hacen las patatas, vamos introduciendo los trozos de pescado en la mezcla que teníamos preparada y a freír.  No los escurráis, metemos en la mezcla y directamente a freir, que queden con toda la masa.Hay que utilizar bastante aceite. Vale más hacerlo en un recipiente más pequeño pero más profundo para poder poner la cantidad adecuada de aceite. He utilizado aceite de oliva, pero en Inglaterra los fríen en aceite vegetal. Los escurrimos sobre papel absorbente y listo. Ya tenemos nuestros Fish and Chips.

Esta receta es genial para los alérgicos al huevo, y tampoco lleva leche. Se puede hacer con cualquier pescado blanco y también con bacalao fresco. Allí hacen un puré de guisantes como acompañamiento, pero esta vez yo no me he animado. Otro día lo probamos y os cuento.





martes, 13 de enero de 2015

Lasaña de Calabacín y Patata

Entre días prenavideños, días navideños y días postnavideños me ha costado un tiempo volver. Pero aquí estoy de nuevo, con ganas de cocinar y ganas de contaros lo que cocino.
Yo no sé si ha vosotros os pasará lo mismo, pero a mí después de tanta comida navideña y tanta anarquía nutricional, lo que más me apetece comer es verdura. El cuerpo pide un respiro. Y yo os prometo que me pasaría una semana entera comiendo verdura por aquí y plancha por allá. Pero, y es que siempre hay un pero, están los niños. Y esto de darles verdura a palo seco, bueno con un chorrito de aceite y vinagre, pues como que no va mucho con ellos.  Así que hay que poner otra vez la cabeza a funcionar y a seguir buscando platos sanos y que consigan las palabras mágicas  de los "pequejueces": -¡Mami, qué rico está esto!, -¡Mami, eres la mejor cocinera del mundo! y -¡Mami esto lo tienes que hacer más veces!. Y tú te vas hinchando como un pavo, disfrutas del momento, hasta que ¡ZAS! uno de ellos tira el vaso entero de agua o de leche y te devuelve a la realidad.  Estaban comiendo tan bien que tú también eres capaz de decir las palabras mágicas: ¡No pasa nada! y la comida sigue su curso.
Este fin de semana con la verdura y los niños en la cabeza, les hice esta lasaña "verduril" que consiguió ese momento comida ideal.

Ya os he comentado muchas veces la importancia que tiene la verdura en nuestra dieta. Los alimentos de origen vegetal, no proporcionan micronutrientes, vitaminas y minerales tan importantes para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. También conviene destacar su función reguladora y el alto aporte de fibra, fundamental en nuestra alimentación. La relación inversa entre el consumo de alimentos de origen vegetal y el riesgo cardiovascular está a estas alturas más que fundamentada en numerosos estudios científicos. Como también su capacidad antioxidante gracias a todos los compuestos bioactivos que presentan.

También he insistido varias veces en que aunque camuflemos los ingredientes un poco de primeras los niños conozcan lo que comen.  En este caso con la lasaña, y cuando ya estaban en faena comentando lo buena que estaba, hablamos de la zanahoria, brócoli, cebolla, calabacín, etc. Se puede aprovechar para enseñarséla en crudo, para contarles lo buena que es o cuanto van a crecer comiéndosela. La verdura de por sí tiene una connotación negativa para los más pequeños de la casa. La verdad no lo entiendo muy bien. En realidad, sus primeros purés son de verduras y encima sin sal. Más puros imposibles. Pero algo pasa que no sé si es con el paso al sólido o con qué momento, que la verdura se acaba convirtiendo en sinónimo de puf, puag, y no me lo como ni de broma. En fin, merece un estudio. Mientras que llega hacemos la lasaña.

INGREDIENTES
(4PAX)
480g de calabacín 
450g de patata
130g de cebolla
100g de zanahoria
130g de brócoli
400g de tomate natural triturado
2 latas pequeñas de atún natural
Sal, pimienta y azúcar
Aceite de oliva
400ml de nata líquida de cocinar o de montar
Queso rallado

Cortáis el calabacín y la patata en rodajas de más o menos 3-4 milímetros. El calabacín sin pelar y la patata pelada. El peso que os he puesto de la patata es ya sin piel y del calabacín sin las partes que tiramos. Ponemos a hervir abundante agua con sal y un chorrito de aceite. Cocemos durante 4 minutos más o menos por un lado el calabacín y luego la patata, escurrimos y reservamos cada uno por su lado.
En una sartén sofreímos la cebolla picada pequeña, incorporamos la zanahoria muy picada, dejamos que se haga un poco. Y ahora un inciso con el brócoli. Yo la utilicé congelada y cogí los tallos más pequeños de la bolsa para echarlos directamente en la sartén. Después cuando eché el tomate se acabaron de hacer y alguno que había quedado más grande lo partí directamente. Pero si la queréis bastante pequeña tendréis que darle quizás un hervor en agua primero para que se ablande y la podáis cortar fina antes de añadirla. 
Ahora añadimos el atún, damos una vuelta e incorporamos el tomate. Salpimentamos y echamos una cucharadita pequeña de azúcar para quitarle la acidez. Dejamos que se haga unos 15´-20´a fuego medio, tapado y removiendo de vez en cuando.
Toca montar la lasaña. Untamos la fuente con un poco de aceite y empezamos con capas de patata, que es más consistente, la salsa por encima y capa de calabacín y así sucesivamente hasta terminar. Yo terminé con calabacín. 
Echamos la nata y antes de hacerlo conviene salpimentarla un poco. Así que la echamos en un bol y la salpimentamos sin pasarnos. Puse nata hasta arriba, pero sin llegar a cubrir del todo la lasaña, os dejo una foto. 


Ahora espolvoreamos por encima queso rallado y metemos al horno precalentado previamente a 200º unos 15- 20´. Cuidado con el queso nos se os queme, el mío no llegó a quemarse pero quedó bastante doradito. Si no queda dorado luego le podéis dar un golpe de gratinador. Yo no la he probado, pero me imagino que sin nata también podremos hacer una versión más light, pero a los niños con nata les ha encantado. O prescindir del tomate en el relleno y utilizarlo para cubrir sustituyendo a la nata.

Y otra forma de hacerlo, para no cocer previamente las verduras, sería ponerlas en la bandeja en crudo y dándoles más tiempo de horno.
No digáis que no os doy opciones, ahora toca que os animéis a hacerla.