lunes, 14 de diciembre de 2015

Sardinas Marinadas

Hace unas semanas me pasé por la pescadería en busca de algo para cenar esa noche. Mientras esperaba mi turno, y pensaba en qué llevarme, unas sardinas no paraban de hacerme ojitos. Después de coger un kilo de calamares por aquí y medio salmón por allá, decidí llevarme las sardinas para hacer un plato el viernes por la noche. ¿Sardinas para un superplato de cenita especial de viernes? Pues sí, a veces con los ingredientes más sencillos puedes hacer muy buenos platos y esas sardinas me transmitieron buen rollito.  Me acordé de una receta de Sergi Arola que alguna vez había visto y me sonaba que eran sardinas marinadas. Recordad que si van a ser marinadas necesitas congelarlas si o si, así que hay que comprarlas unos días antes.

Esa misma tarde, y con mis sardinas ya en casa, buceé un poco por internet para dar con la receta y ver si iba a poder hacerla o por lo menos adaptarla. Lo primero que vi es que el marinado tardaba 12 horas en completarse, por lo que el jueves ya me tenía que poner con ellas.

Como me encanta enredar con la comida me llevé las sardinas enteras, con sus escamas, su cabeza y sus tripas, vamos, el kit completo. Os recomiendo que en la pescadería os las hagan en filetes, que es como se necesitan para hacer el plato. Porque a mi, a pesar de gustarme, se me hizo un poco pesado todo el proceso de limpiarlas y al final te quita tiempo, eso que no eran muchas.

En cuanto a seguir el plato al pie de la letra hubo algún paso que simplifiqué, como el puré de tomate. En la receta original, una vez rallado se deja escurrir sobre un trapo. El mío iba simplemente rallado.  También está el pan de acompañamiento, él utiliza pan de molde cortado finísimo. Para lograr cortarlo así, hay que congelarlo y disponer de una máquina cortafiambres o una mandolina en condiciones. Así que yo partí unas regañás y se las puse encima. El resultado obviamente es un poco más basto. También puse cebolleta que originalmente no lleva. Con las cantidades fui un poco hippy y las cambié un poco. Y para acompañar utilicé aguacate, que me encanta y les iba muy bien.

Al final con un proceso sin mucha complicación, unos ingredientes fáciles de conseguir y un pescado muy asequible, queda un platazo de los de disfrutar cada bocado hasta el final.

INGREDIENTES
(2pax)

6 sardinas medianas
1 tomate (pesaba 195g)
25g de cebolleta
25g de puerro (parte blanca)
25g de zanahoria
25g de apio
1 cucharada de cebollino picado
Huevas de arenque (3 cucharaditas de las de café)
2 aguacates no muy grandes
0,5 l de agua
150ml de vinagre
Sal y pimienta
Limón
Aceite de oliva

El primer paso es limpiar las sardinas y hacerlas en filetes. Y después deberíamos congelarlas para evitar problemas de anisakis. El día antes las sacamos y una vez descongeladas, las metemos en agua fría durante 30 minutos para que suelten restos de sangre que puedan tener y quede la carne más blanca. A continuación ponemos los filetes en un recipiente en el que habremos echado el medio litro de agua con sal (tiene que estar bastante salada, como agua de mar) y el vinagre. Lo dejamos 12 horas tapado en la nevera. Una vez pasado este tiempo, las escurrimos y las ponemos en otro recipiente cubiertas con aceite de oliva. Aquí tienen que estar por lo menos 2 horas.

 



Es hora de ponernos con el plato completo, en primer lugar partimos el tomate a la mitad y lo rallamos. Le añadimos un chorrito de aceite, sal y reservamos.

Ahora vamos a por el relleno. Picamos muy menudito el puerro, la zanahoria, el apio y la cebolleta, mezclamos y salamos un poquito. No os paséis con la sal que todavía falta añadir las huevas. Incorporamos las huevas y probamos de sal por si queremos añadir un poco más. Echamos el cebollino y ya tenemos nuestro relleno.


Toca rellenar las sardinas, las sacamos del aceite y las enrollamos para poder rellenarlas. Como no había quien hiciera que se quedaran enrolladas, cogí un trocito de palillo para unir los extremos y poder así poner el relleno. Ya sé que el palillo no tiene mucho glamour, pero lo escondí bien y avisé a mi maridito para que con la emoción del momento no se lo fuera a comer.


Una vez rellenas, ponemos encima un  poquito del tomate rallado y un trocito de pan. Nos falta el aguacate, que no tiene más ciencia que cortarlo en trocitos, añadirle sal y pimienta, aceite de oliva y un chorrito de limón.  El resto del puré de tomate lo distribuís también por el plato y listo.

Aquí está el resultado, un plato riquísimo y muy, muy vistoso.


         

Espero que os guste y sobretodo que os animéis a hacerlo, las navidades pueden ser un buen momento.



lunes, 30 de noviembre de 2015

Tarta Futbolera

 Hace un par de semanas fue el cumple del pequeño de la casa y para no perder la tradición le pregunté qué tarta quería que le hiciera. Si el año pasado pidió una tarta azul ( clic aquí para ver la receta) este año dio rienda suelta a su imaginación y como no podía ser de otra manera pidió un balón de fútbol. Y digo que no podía ser de otra manera porque es un niño a una pelota pegado.
Este enano cada vez me lo pone más difícil, ya me estoy temiendo la del año que viene, pero yo prometí intentarlo. También es verdad que ahora hay moldes de todo tipo y la cosa es un poco más sencilla.

De hecho teniendo el molde, en realidad, lo más complicado es cubrir la pelota para que parezca un balón de verdad. Podemos cubrirla de diferentes maneras, yo elegí el fondant, con el cual no estoy muy ducha porque no soy muy pastelera. El resultado no es perfecto pero para nivel aficionado casero está bien y para tus niños es la repera. Para prevenir sorpresas y poder tener una segunda oportunidad en caso de fracaso hice la tarta el día antes.

Cuando fui a comprar el fondant, me encontré con unas pastillas también de colores que eran de mazapán así que para el césped cogí fondant y para cubrir la pelota cogí mazapán. El mazapán para cubrir la tarta entera no funcionó muy bien, de hecho luego compré más fondant blanco para poner encima hexágonos blancos junto con los negros. Seguro que para que los niños moldeen figuritas estas navidades y se diviertan una tarde de frío está bien. Además lo había en un montón de colores.

En cuanto al sabor a mi tampoco me entusiasmó, pero el fondant tampoco me gusta y a ellos no mucho, comen un poquito y se cansan. No me extraña porque es puro azúcar y con un poquito vale. De hecho acabaron "pelando" la tarta, quitando lo bonito y comiéndose lo más rico que era el bizcocho. El bizcocho que elegí es de chocolate, es un bizcocho que hacemos de vez en cuando y les encanta. La verdad es que queda muy rico y es muy fácil de hacer.




INGREDIENTES

1 yogur natural ( el que yo le puse era azucarado)
3 medidas del envase del yogur de harina
1 sobre de levadura química
1 medida del envase del yogur de aceite de girasol
2 medidas del envase del yogur de azúcar
3 huevos
3 cucharadas de cacao puro en polvo, utilicé Valor
la ralladura de media naranja
el zumo de media naranja

Para preparar el bizcocho sólo tenemos que batir con la batidora todos los ingredientes hasta que estén bien mezclados. Engrasamos el molde o le ponemos papel de horno y vertemos la mezcla.  Yo puse papel de horno y para que se quedara pegado puse antes mantequilla. No me quería arriesgar a que una parte de la pelota no saliera entera. Horneamos a 200 grados durante 20 - 25 minutos. Como siempre, el tiempo depende de vuestro horno. Procurad no abrir el horno antes de tiempo para que no se baje. Cuando os parezca que está, podéis meter una aguja larga y fina para comprobar que sale limpia, entonces seguro que está.

Mi molde tenía dos partes, dos medias bolas. Si tenéis uno que sea media bola pues tendréis que hornear dos veces.




Una vez hechos los bizcochos esperé un ratito a que se enfriaran un poco y los desmoldé. Como los bizcochos crecen, hay que cortar la parte que sube para que quede una base recta y poder unir una con otra. Esto debéis hacerlo con un cuchillo de sierra. Para unir las dos partes se puede usar nata o el relleno que prefiráis. Yo no puse ninguno porque ellos no son muy amigos de rellenos. cuando no pones ningún relleno que actúe como un pegamento lo único que puede pasar es que al cortar el trozo y empezar a comerlo se abra en dos.


Si lo que queréis es hacer un bizcocho de chocolate normal, pues ponemos toda la mezcla en el molde que utilicemos y listo. Yo utilizo normalmente un molde de 20 cm.

Una vez que la bola está formada, estiramos el fondant verde y hacemos una base que será el césped, yo la hice redonda. Estiramos el fondant blanco finito y cubrimos la bola. Para estirar el fondant y que no se nos pegue a la superficie donde lo hagamos, hay que espolvorear azúcar glas.
Después nos hacemos una plantilla de un heptágono y vamos haciendo heptágonos negros. Los balones están formados por heptágonos y hexágonos. En la base blanca dibujamos como irían y vamos pegando los heptágonos negros donde corresponda. Para pegarlos los pincelamos con agua. Como mi base blanca era de mazapán y no quedó muy bien, hice también hexágonos blancos para cubrir, pero yo creo que no hace falta si la base blanca queda bien.
Ahora ponemos la pelota encima del césped. Para que se pareciera más al césped le hice unas marcas con un cuchillo.

La parte final es plantarle una vela y sorprender al cumpleañero.



Como siempre, su cara es la mejor recompensa.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Pechuga de Pollo rellena de Sobrasada con Chutney de Tomate

Hoy es lunes, y lo único que nos queda del fin de semana son los recuerdos e incluso el cansancio. Yo creo que el fin de semana debería tener dos días más, uno al principio para poner el encefalograma plano y descansar y otro al final para hacer lo mismo. Ya entremedias, podríamos dedicarnos a hacer vida social, familiar, compras, lavadoras y todas esas cosas que al final concentras en dos días y es un no parar.
Comparar la vida social con poner una lavadora es un poco fuerte, lo sé,  pero a lo que me refiero es que esos días acabamos igual de atareados o con una agenda parecida a la de toda la semana. Igual algún día se cumplen mis deseos de alargar los fines de semana, aunque de momento no lo veo muy claro. La solución por ahora es menos tareítas hogareñas, nada de malos rollos y más disfrutar.

¡Qué mejor manera de empezar,  que dedicarnos un ratito el viernes por la noche acompañados de una cenita especial!

Esta vez hice pechugas de pollo, un ingrediente muy básico, a priori con poco glam, pero que da mucho juego y puede convertirse en el perfecto anfitrión para una cena de viernes noche. La sobrasada le dió fuerza y el chutney de tomate, con su toque de cebolla fresca, se convirtió en el compañero perfecto.

INGREDEIENTES
(2 pax)

Chutney de tomate
415 g de tomates
7 cucharadas de vinagre de manzana
70g de azúcar moreno ( si no tenéis puedes ser blanco)
1/2 cucharadita de las de café de jengibre molido
1/2 cucharadita de las de café de mostaza
1/2 cucharadita de las de café de cilantro seco
Una pizca de comino molido
sal
Un cuarto de cebolla morada
Cilantro fresco

Pechugas:
100g de sobrasada
 2 cucharadas de miel
300g de pechugas de pollo en filetes
Sal
Pimienta
Aceite de oliva
Mantequilla
Romero
Tomillo

Lo primero que tenemos que hacer en este plato, es el chutney de tomate, que nos llevará su tiempo. He visto por ahí recetas de chutney listas en 20 minutos y me cuesta trabajo creerlo. Para ello ponemos en un cazo el tomate pelado y cortado en trozos. Añadimos el resto de los ingredientes menos la cebolla y el cilantro. Dejamos conocer durante una hora, hora y media, a fuego lento y removiendo de vez en cuando que no se pegue. Cuando tenga la consistencia de una confitura retiramos y a la hora de servir le ponemos por encima la cebolla morada picada fina y el cilantro fresco.

Mientras tanto nos dedicamos a las pechugas. Mezclamos la sobrasada con la miel y untamos sobre los filetes de pechuga previamente salpimentados. Enrollamos y atamos con un hilo de cocina.




Marcamos los rollitos en una sartén con un poco de aceite de oliva.  Los ponemos en una fuente a la que hemos añadido unos trocitos de mantequilla y las espolvoreamos con tomillo y romero secos. Por último los metemos en el horno precalentado a 250º.  Dejamos que se hagan 10´. Las sacamos del horno y les quitamos el hilo, quemándonos bien los dedos, que si las dejamos enfriar nos las comeremos tiesas.

Las he troceado en lonchas gorditas para que la presentación quedara más bonita, pero podéis también servir los rollitos enteros.



Espero que os guste.


 ¡No pongáis lavadoras y haced cenitas!


lunes, 9 de noviembre de 2015

Fideos con Picadillo de Chorizo

Con los tiempos que corren para la carne procesada, sé que no es el mejor momento para publicar esta receta, pero qué le vamos a hacer. El que no los quiera hacer con picadillo que los haga con atún, con pollo, o con lo que se le ocurra. Así están muy buenos y un día es un día, no?

Lo de un día es un día es cierto. No debemos hincharnos a comer carne procesada, ni tampoco carne roja. Pero es que tampoco debemos hincharnos a bollería, a productos precocinados, a los semi elaborados, o a los muy elaborados. Por no hablar de las soluciones de calentar y listo, que lo que calientan es nuestra salud.

Pienso que a pesar del revuelo que se ha formado con la información de la OMS, tampoco han dicho nada nuevo, o nada que no supiéramos ya. Creo que todos sabemos que la nutrición juega un papel muy importante en nuestra salud, y el que no lo sepa debería saberlo. Abusar de determinados alimentos no ayuda precisamente a conseguir un estado saludable. En realidad el abuso de muchos alimentos o productos no nos beneficia, aunque ahora el punto de mira esté en la carne procesada. Muchas veces se nos hace un mundo el poder seguir las recomendaciones saludables que aplicar a nuestra dieta. Yo pienso que no es tan difícil, lo que tenemos que hacer es tenerlas en cuenta e ir introduciéndolas y adaptándolas a nuestro ritmo de vida.
Otro tema es la oferta de productos que acaparan las estanterías de los supermercados, que crecen a un ritmo vertiginoso y que supuestamente nos hacen la vida más fácil. A estos ni la OMS, ni yo, ni nadie podrá ponerles freno. Eso sí, en la cesta de la compra entra lo que uno quiere.

A mi favor para cocinar este plato diré que el picadillo era de confianza, carne de cerdo, grasa pimentón, sal y supongo que ajo. Antes se comía en épocas de matanza, ahora con los adelantos que tenemos de conservación se puede envasar al vacío, congelarlo y disfrutarlo en otro momento. El picadillo para qué nos vamos a engañar, con lo que mejor está es con un huevo frito, patatas fritas y un buen trozo de pan. Pero esto si que es pecado nutricional.

Los fideos que he utilizado son fideos gordos con agujerito en el interior. En el paquete pone fideuá, aunque en realidad para la verdadera fideuá se utiliza un fideo mucho más fino. Los he hecho en olla rápida, y cociéndolos en esta olla tenemos un plato rápido, listo en un pis pás. Si no tenéis olla rápida tampoco tardaréis mucho en tenerlos listos.

Ingredientes
(4pax)

420g de fideos
250 g de picadillo
400 de tomate triturado
Media cebolla
Vino blanco
1 ajo
Sal y pimienta
Orégano
Aceite de Oliva

En primer lugar echar el diente de ajo, pelado y entero y dejar que se haga un poco si quemarlo. Sofreír cebolla picada fina. Echar el picadillo y dar unas vueltas.




Añadir los fideos, dar una vuelta y echar el tomate. Ahora añadimos un chorrito de vino blanco y cubrimos con agua. Salpimentamos y podemos echar las hierbas que más nos gusten, en este caso el elegido has sido el orégano.


Dejamos cocer 5 minutos en olla rápida desde que sube la válvula. Dependiendo de las ollas el tiempo puede ir de 3 a 5 minutos. Eso sí en cuanto cumpla el tiempo abrid la olla los más pronto posible para que no se queden demasiado cocidos. Vale más dejarlos menos tiempo y si no están se dejan un poco más al fuego, que pasarlos.

Espero que os gusten


lunes, 26 de octubre de 2015

Crema de Apio

Hace unos días necesitaba una ramita de apio para una de mis recetas de los viernes, concretamente para un risotto de bogavante que podéis ver aquí. El caso es que el apio suele venir en paquetes bastante grandes de dos ramilletes con sus correspondientes ramas. Y lo que no utilicé se quedó en la nevera un día, dos días, tres días, cuatro días, cinco...¡no!, este apio no se me puede poner pocho. La comida no se tira, repetid conmigo, la comida no se tira.

Entremedias había probado a echarle unos trocitos a la ensalada pero eso es un poco y tampoco como todos los día ensalada. Por cierto, el toque que le da a las ensaladas está muy bien. Así que para utilizar todas las ramas que quedaban decidí hacer una crema, yo soy así de original. No tenía todas conmigo de que el sabor del apio les fuera a gustar a mis jueces favoritos, pero quien no arriesga siempre se queda con la crema de calabacín y la duda de lo que podría haber sido.

El sabor al que me refería antes me recuerda al del Hinojo y es su sabor anisado. De hecho son de la misma familia y sus propiedades son parecidas. El apio destaca por sus propiedades antiinflamatorias y diuréticas, de hecho lo adopta habitualmente la gente que se propone bajar unos kilos. También es estrella estelar en muchos de los smoothies o zumos vegetales detox que tan de moda se han puesto últimamente. Tiene variedad de vitaminas y minerales, pero lo que yo destacaría sería su contenido en potasio, un mineral importante par la actividad del cuerpo humano, sobretodo para el funcionamiento del sistema nervioso y para la actividad de nuestro músculos.  Aunque como siempre digo, en el equilibrio está la clave, no os vayáis ahora a hinchar a apio y a plátanos(muy ricos también en potasio) que un exceso de potasio también puede ser perjudicial para nuestro organismo.

Os cuento los ingredientes de la nueva aspirante a entrar en la lista de cremas de casa.

INGREDIENTES
(4-5 PAX)

440g de Apio
125g de cebolla
230g de patata
2 dientes de ajo, no muy grandes.
Sal y pimienta
Aceite de oliva

El modo de hacerla es muy sencillo. Yo la hice en olla rápida. Sofreímos los dientes de ajo en un poquito de aceite de oliva. Añadimos la cebolla cortada, no hace falta que muy fina. Damos unas vueltas y echamos las ramas de apio en trozos como de 2cm. Dejamos sofreír un poco y añadimos la patata en trozos que sean más o menos como el apio. Cubrimos con agua y salamos. Cerramos la olla y la tenemos 5 minutos desde que suba. Si no la hacéis en olla rápida pues cocéis hasta que la patata y el apio estén tiernos, comprobáis pinchando con un tenedor o cuchillo. Procurad no pasar el tiempo de cocción, las verduras hay que tenerlas el tiempo justo.
Ahora toca triturar, añadimos caldo del de cocer, no lo echéis todo de golpe para poder ir controlando la textura. Yo también he añadido un chorro de leche. Si vuestra batidora no es muy potente y observáis que quedan hebras habrá que pasar por un pasapurés. Una vez batida añadimos una pizca de pimienta negra y removemos.
Si os sobra caldo, no lo tiréis, es un buen tentempié y os templará el cuerpo en los días fríos. También es genial para una sopa.


Los jueces dieron su aprobación así que repetiremos, ya me contaréis que dicen los vuestros.



jueves, 22 de octubre de 2015

Risotto de Bogavante

Esta receta tiene varios pasos pero en conjunto no es muy complicada. Os prometo que merece la pena y que os harán la ola varias veces. Una asegurada con el primer bocado y otra al final. Y ya en el camino el "mmmm, tú si que sabes", "que rico está", "este plato es winner" y el "tienes que hacerlo más veces". Quieras que no a nadie le disgusta que le digan lo bien que lo hace. Es verdad que el momento ayuda a que todo sepa mejor, pero en este caso el sabor del risotto también tenía que ver.

Los risottos suelen llenar bastante y aunque mucha gente opina que para cenar son muy pesados, el caso es que es viernes y tenemos conversación y sobremesa nocturna suficiente para digerirlo en condiciones.

El arroz que utilicé es arborio, no lo hay en todos los sitios, pero buscadlo porque el resultado para el risotto es muy bueno. Y esta vez con las cantidades, aunque pongo para dos, me pasé un poco y sobró. La verdad es que al día siguiente aunque no estaba como recién hecho estaba buenísimo. Los bogavantes son de 500g más o menos, por si los que compráis son más grandes tened en cuenta que utilicé dos de este peso.

El comienzo de la preparación es un poco gore, porque se supone que los bogavantes están vivos y hay que separar la cabeza de la cola. Si los habéis tenido un rato en la nevera igual están un poco atontados y no pasa nada. Las pinza suelen estar sujetas con gomas así que tampoco os van a atacar. Y si no os veis con fuerzas de meter cuchillo y separar la cabeza de la cola, pues ahí tenéis al ayudante que va a saborear el resultado y que se supone que está poniendo música para ir entrando en ambiente. Le dais el cuchillo y que haga el trabajo sucio.


INGREDIENTES
(2PAX)
83g de cebolla
51g de zanahoria
35g de puerro
1rama de apio
1 cucharada de tomate concentrado
Brandy
40g de cebolleta
48g de mantequilla
Aceite de oliva
200g de arroz arborio
Pimienta de Cayena (guindilla)
Estragón y tomillo frescos
160g de tomate pelado


Una vez superado el drama de cortar la cabeza a los bogavantes, poned agua a hervir, cocer las colas durante 30 segundos y retirad. Echar las pinzas y cuando empiece a hervir el agua otra vez, retirar del fuego y dejar ahí hasta que se enfríen.
Picad la cebolla,  y sofreir en aceite de oliva, echar la zanahoria en trozos, el puerro y el apio. Dejad que se hagan y echad la cucharada de salsa de tomate concentrado ( si no la queréis hacer, venden tomate concentrado o pasta de tomate, si la queréis hacer aquí tenéis la receta, dejadla que se consuma mucho, mucho, mucho y no le echéis ninguna hierba aromática). Damos unas vueltas.

Echamos las cabezas apalstadas del bogavante (yo les he dado con un martillo) y las cáscaras de las colas. Ponemos el fuego medio y damos otra vez vueltas, se agarrará un poco pero da igual. Antes de que lo que se pega se queme echamos un buen chorro de brandy y con ayuda de una cuchara desglasamos, esto es, vamos despegando del  fondo todo lo que se ha ido pegando con una cuchara o pala de madera. Una vez hecho esto cubrimos con agua. Yo he echado dos cazos del caldo de cocer el bogavante y el resto de agua del grifo.  Dejamos cocer unos 10 minutos, cuando quedan más o menos 3 minutos echamos 2 ramas de tomillo y estragón, solo encontré tomillo fresco. El estragón lo utilicé seco. Ahora pasamos o por un chino o un colador, el caldo que sacamos lo ponemos al fuego para mantenerlo caliente. Todo lo que os he contado hasta aquí lo podéis hacer con antelación.


Picamos la cebolleta y sofreimos con 13 g de mantequilla y un chorrito de aceite. Tened la precaución de que no se dore. Cuando esté poniéndose transparente, echamos el arroz y dando unas vueltas dejamos que se ponga también transparente. Salamos y echamos un pelín de pimienta de cayena, las guindillas de toda la vida. Echamos un cazo del caldo que tenemos caliente y dejamos que se absorba, vamos echando el caldo poco a poco, a medida que el arroz lo va chupando. También podemos ir rectificando un poco el punto de sal, que el caldo no lo habíamos salado. Así hasta que el arroz esté cocido. A mi me llevó unos 20 minutos, el fuego no debe estar muy fuerte. Ahora echamos el resto de la mantequilla y vamos removiendo hasta que se funda. Por últimos, añadimos la carne del bogavante en trozos y el tomate pelado y cortado en cuadraditos. Damos una vuelta y dejamos reposar tapado 2 minutos.

Es hora de servir, picamos un poco de cebollino por encima, una pizca de estragón y adornamos con una ramita de tomillo.

A por ello que hay que darle sabor al viernes.


miércoles, 14 de octubre de 2015

Bonito con calabaza

La verdad es que en vez de bonito era mono. ¡Quieto "parao" todo el mundo! Esperad a que me explique antes de pensar que me he dado un golpe en la cabeza. El bonito se supone que es bonito cuando supera los 4 kilos de peso. Y entonces si pesa menos, ¿qué es? Pues yo os diré lo que sé, o lo que he oído siempre a mi padre, un mono. Y a mi padre en temas"pescadiles" hay poco que discutirle. No es ni pescadero ni pescador, pero de pescado sabe un rato. Eso si, con los nombres a la asturiana. En la pescadería nos decía cuál era este pescado o aquel otro. Ahora todos tienen un cartel con su nombre, pero antes los pescados allí estaban plantados con su precio pero sin su nombre.

Una vez en la mesa, él con su vista de aguilucho y con su paciencia nos quitaba delante de nosotros y desde bien pequeños las espinas de los pescados que íbamos a comer. Crecimos un poco y con sus instrucciones las empezábamos a quitar nosotros y así llegó el día en que aprendimos exactamente donde hay espinas en cada pescado y ya nos las apañábamos solos.

Es un poema ver la cara de los enanos cuando entran en la cocina y ven el pescado entero sin trocear y con cabeza incluida. Una vez la rubia de la casa se empeñó en que le regalase un ojo de una trucha. Primero la tocó, le miró la boca por dentro, la cogió por la cabeza y decidió que le tenía que dar el ojo. Así que le saqué el ojo, enredó un poco con él y ya cuando lo había manoseado bien y se cansó de que se le cayese al suelo, lo tiró a la basura y me dijo adiós.
Las veces que hemos visitado juntos la pescadería notas las ganas que tienen de tocar el pescado, cuando te das media vuelta deslizan su manita con cuidado y ponen el dedo encima de alguno, con cierto miedo porque no saben si está vivo o no.

Es una pena no llevarlos más veces a la compra, son pocas los días que voy con ellos. El episodio habitual si voy con los tres suele ser el siguiente:

-Yo meto esto en el carro
-No lo hago yo.
-Yo peso esto.
-Jolíííín, ¡qué morro!.
-¿Vas a comprar lechuga?
-Pues yo no me la pienso comer.
-¿Me compras palomitas?
-No.
-¿Me compras estas galletas?
-No.
-¿Y estos bollitos?
-No.
-Pues estos ositos rellenos de chocolate los lleva fulanita todos los días para el almuerzo,
-Pues su madre no sabe lo que hace.
-¿Qué?
-Nada, nada, que eso no se puede comer todos los días.
-¿Por qué? ¿No son sanos?
-No.
-¿Por qué?
-Porque te pones malito de mayor.
-Pues se lo voy a decir.
-No, no le digas nada.
-Claro que se lo voy a decir ¿Qué quieres que fulanita se ponga malita de mayor? Pues es mi amiga.
-No cariño, ¿cómo voy a querer eso?
-Pues se lo digo,
-Pues dile lo que te de la gana.
-¿Por qué me hablas así?
-Ommmmmmmmm

En este momento es cuando si llevo lista de la compra ya no la veo y si no la llevo se me pone el encefalograma plano y no me acuerdo de nada. Por supuesto, paralela a esta conversación los otros dos se siguen peleando por meter las cosas en el carro. Y horror, a uno le da un ataque de hambre o de sed de esos que parece que no han comido o bebido en dos días. Respiro hondo, grito en bajito, amenazo a alguno y seguimos. Es entonces cuando llegamos a la caja y ellos saludan, sonríen, ayudan y el o la cajera, te dice lo ricos, lo guapos y lo simpáticos que son. Tú piensas que es verdad, que son muy todo, pero aquí es la última vez que los ves conmigo.

Volviendo al bonito, yo cuando lo compré la semana pasada, el cartelito ponía bonito y su aspecto era de bonito. Y su precio era de bonito a final de temporada 4,95 entero. Y su peso era de bonito pequeño 3 kilos y 110 gramos. Miré sus grandes ojos y su piel brillante y pensé este para mí. Los superpescaderos te sacan los lomos, te separan la ventresca para hacer otro día a la plancha y tú te llevas a casa una dosis de omega 3 muy rica.

Ahora viene el ¿y como lo hago? Habrá que salirse un poco del típico con tomate o a la plancha, que también están muy buenos. En casa tenía una calabaza que me habían regalado y con la que ya había hecho alguna crema, así que decidí que iba a ser el acompañamiento perfecto de una parte del bonito.

INGREDIENTES
(4PAX)
600g de bonito
116g de cebolla
500g de calabaza
Sal
Pimienta
vino blanco
cebollino
Aceite de oliva

En primer lugar picamos la cebolla y la sofreímos en aceite de oliva a fuego lento. Cuando la cebolla ya esté blandita, añadimos la calabaza en dados como de 1,5 x 1,5 cm. Salamos y dejamos que se vaya ablandando. En 10 minutos más o menos la tendréis. Sino la dejáis un poco más. Cortamos el bonito en dados y los salamos. Yo los hice un poco más grande que los de calabaza.  En mi caso el bonito estaba cortado en lomos, pero si compráis rodajas también os pueden quitar la espina y trocearlos. Subimos el fuego y añadimos un chorro de vino blanco. Lo alegramos con un poco de pimienta y dejamos hacerse más o menos 5 - 7 minutos a fuego medio.  No dejéis el bonito mucho tiempo, en cuanto esté retirarlo porque sino se reseca mucho y es una pena. Cuando esté listo espolvoreamos cebollino picado por encima y listo.


Espero que os guste.

jueves, 8 de octubre de 2015

Tastyfridays Outside

Hoy es jueves y hay que ir pensando en el fin de semana, además este va a ser un fin de semana largo, así que tenemos más tiempo para disfrutar. Vamos a tener tiempo para cocinar, y seguramente para ir a algún sitio a que nos cocinen. Cada vez que buscas un sitio para ir a comer o cenar te das cuenta de la cantidad de opciones que se muestran ante ti. Es increíble con que rapidez abren nuevos sitios, también es verdad que algunos casi igual que vienen se van, pero aún así la oferta gastronómica es extensa y variada.

Esta vez buscaba un sitio para ir con amigos y con niños y buscando buscando se cruzó en mi camino El Imparcial. Un sitio que ya antes de ir transmite buen rollo. Si curioseas en su web te darás cuenta del porqué. Un edificio con historia, la antigua sede del periódico del mismo nombre. Un espacio interior cuidado, luminoso. Una ubicación que siempre apetece, entre La Latina y El Rastro. Algo más que un restaurante, en el Imparcial no sólo se come; y rescatando la huella cultural que dejó el diario proyecta un espacio donde comprar libros, objetos bonitos, diferentes, curiosos, asistir a actividades o ver exposiciones.



El Imparcial no defrauda. Una barra en el piso de abajo te da la bienvenida y una mesa llena de objetos y libros diferentes te avanza lo que puedes encontrar en su tienda. Subiendo por una elegante escalera te encontrarás con el restaurante, que como ya nos había descubierto la web es un lugar luminoso, bonito y agradable. Agradable y actual también es el staff de El Imparcial.




¿Y la comida? Pues la carta tiene platos de aquí y de allá, con una buena relación calidad-precio y con cierto aire saludable que envuelve a muchos de ellos.

A los pequeños les pedimos una pizza de butifarra con scamorza de la que dieron buena cuenta y que también nos dejaron probar, tengo pendiente volver para probar la de gambas al ajillo.  Los mayores compartimos varios platos. Algunos de sus hits, algún entrante, algún siguiente y algún postre.

Aquí va una muestra y digo una muestra porque no fui capaz ni de hacer foto de todos los platos, ni de que estuviesen enteros. Sed comprensivos, los niños, el come, el no te levantes, las conversaciones a tres bandas, la comida...Pero os vale para que empecéis a hacer boca. 




Aquí están los chipriones con puré de coliflor y curry, la pizza de butifarra, los tacos de cochinita pibil, el sashimi de salmón con helado de wasabi y las costillas glaseadas.

Y con un par de postres, nos fuimos de El Imparcial con buen sabor de boca.

El Imparcial
C/ Duque de Alba, 4
Madrid
Tel. 91 79 58 986
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viernes, 25 de septiembre de 2015

Pastel de Puerros

El plato que os voy a contar hoy me encanta. Me voy a echar unos cuantos años encima y cual abuela cebolleta os diré que llevo haciendo este pastel casi 16 años, que se dice pronto (Me acaba de salir otra cana). La receta me la dio la madre de una de mis mejores amigas y desde entonces la adopté para mi dieta habitual.
Es una receta muy sencilla y con una textura que los peques pueden comer desde que son muy pequeños. Además el puerro tiene un sabor suave, fácil para ellos. Mis tres mosqueteros no le han puesto nunca ni media pega. Aunque conociéndolos igual mañana deciden que no les gusta nada, crucemos los dedos.

Pero no todo es sabor, el puerro tiene como todas las verduras sus buenas propiedades para nuestro organismo. Al igual que la cebolla  o el ajo contiene unos compuestos de azufre que nos ayuda a mantener el colesterol a raya. Estos mismos compuestos le confieren también propiedades antiinflamatorias. Podemos destacar también su aporte de vitamina C, una vitamina que sabéis y si no os lo recuerdo que no se acumula en el organismo, hay que tomarla todos los días.

También es un potente diurético, gracias a su contenido en agua y favorece el tránsito intestinal por la fibra que nos aporta.

El pastel lleva también huevo, del que ya os he hablado en otras ocasiones (clic aquí), y es el que nos sirve para cuajar el pastel. Para los alérgicos al huevo se me ocurre que quizás se podría cuajar con agar-agar. Es una gelatina vegetal que aguanta el calor. Yo no he probado a hacerlo así, pero es una opción. Habría que aumentar un poco la cantidad de puerros y de líquido. Un día prometo probar y volver a contar el resultado.

INGREDIENTES
(4 pax)
3 puerros
2-3 huevos
Aceite de oliva
Sal y pimienta
200ml de nata líquida

Cortamos la parte blanca de los puerros en rodajas y los sofreímos en un poco de aceite de oliva. Añadimos agua y los cocemos hasta que estén tiernos. Batimos los huevos, les añadimos medio vaso (100ml) de nata. Si no lo queréis hacer con nata la podéis sustituir por medio vaso del agua de cocer los puerros. Mezclamos con las rodajas de puerro escurridas. Ahora trituramos con la batidora hasta tener una mezcla homogénea. Antes de tener los niños no trituraba los puerros para cocer el pastel, pero para los niños la textura es mejor así. Una vez tenemos la mezcla, untamos un molde con mantequilla y lo cocemos al baño maría o en el microondas, que es lo que yo he hecho. Ponedlo como 10 minutos tapado y después lo vais controlando de 3 en 3 minutos hasta que esté cuajado.

Y ya tenemos otra forma de cocinar y comer verdura.


Si queréis darle un poco más de gracia al pastel, podéis preparar una salsa derritiendo en una sartén  media cuña de queso azul en 100-150ml. de nata líquida. Removemos hasta conseguir que la salsa espese y coja cuerpo. Podemos servirla aparte o echársela por encima y gratinarla.

Espero que os guste y que les guste.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Ceviche de Trucha con Helado de Aguacate

Así a lo tonto a lo tonto hace varios meses que no publico una entrada. No llevo tanto tiempo sin hacer una cenita especial, o sin visitar un restaurante que pueda recomendar, pero sí sin contarlo. El verano y la vuelta al cole hace difícil encontrar un rato para sentarme a escribir. Son varios los días que lo he intentado, pero no he tenido éxito. Creo que ese momento ha llegado y hoy prometo no moverme de aquí hasta que os cuente un plato no muy complicado y riquísimo con el que conquistaréis a quien sentéis a la mesa.

INGREDIENTES
(2 pax)

Helado de Aguacate:
1 aguacate (1 y 1/2 si son muy pequeños)
50g de azúcar
50ml de agua
El zumo de medio limón
1 lima (de la que utilizaremos el zumo y su piel)

Ceviche de Trucha:
2 filetes de trucha arcoiris o asalmonada. Si son muy pequeños quizás necesitemos uno o medio más.
1 chili rojo
1/2 chalota
Aceite de girasol
cilantro fresco
1 lima
sal y pimienta

Lo primero que tenemos que hacer es el helado para darle tiempo de congelarse. Lo hice el mismo día por la mañana, también se puede hacer el día antes. Ponemos el agua y el azúcar a fuego moderado hasta que el azúcar se haya disuelto. Lo dejamos enfriar.
Por otro lado pelamos el aguacate, lo troceamos y lo ponemos en el vaso de la batidora con el zumo de la lima. Añadimos el jarabe de azúcar frío que hemos hecho antes y la ralladura de la lima. Ralladla primero y luego la exprimís. Batimos hasta obtener un puré homogéneo.
Ahora si tenéis una heladera, introducís la mezcla hasta que se haya formado el helado y al congelador. Si no tenéis heladera, ponéis la mezcla en un recipiente tapado y al congelador. A la hora conviene removerlo con energía para que no se cristalice. Yo lo hice con un tenedor, podéis hacerlo con la batidora otra vez. Durante dos o tres horas debéis moverlo cada media hora, así conseguiréis que el helado quede cremoso. Ahora ya lo podemos dejar en el congelador.

Vamos con el ceviche. No conviene hacerlo con mucha antelación porque se "cocinaría" mucho el pescado en el ácido. El tiempo adecuado serían más o menos 10 minutos antes de servirlo. Lo que si conviene es congelar el pescado previamente. Otra cosa que no debemos olvidar es quitar todas las espinas y la piel a los filetes. La piel y la espina central, lo puede hacer el pescadero. Pero quedarán espinas que debemos quitar con unas pinzas.

Empezamos con la marinada. En un bol echamos el zumo  y ralladura de la lima. Añadimos la chalota bien picada. Con el chili hay que tener un poco de precaución, picad primero medio y si después de tener todos los ingredientes marinados queréis echar un poco más, adelante.  Añadimos un minichorrito de aceite de girasol, sal, pimienta, una pizca de azúcar y cilantro fresco picado ( como una cucharadita).  Probamos a ver como está de sazón y si hace falta rectificamos. Reservamos.
Cortamos los filetes en trozos como de 1x1cm y se los añadimos a la marinada.



Ya sólo queda servir acompañado del helado de aguacate.


Os aseguro que el resultado no os dejara indiferentes.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Pechugas de Pollo Agridulces

Día 2 de septiembre, estoy recién aterrizada de las vacaciones y con mil cosas por cerrar. Podría estar haciendo o cerrando una de esas mil cosas pero me apetecía un montón volver a mis recetas. Entre pitos y flautas hace dos meses que desaparecí, lo cual no significa que lleve dos meses sin cocinar. Me fui sin decir adiós porque no pensaba estar tanto tiempo sin aparecer por aquí, pero un ahora me pongo por aquí, un mami necesito por allá y un me siento poco inspirada por ahí; ha pasado todo este tiempo.

Lo importante es que aquí estoy con un nuevo plato muy parecido a este momento del año. "Agri" porque se acabó lo bueno y "Dulce" porque nos volvemos a encontrar con amigos que hace tiempo que no veíamos, volvemos a actividades que teníamos aparcadas y por otras cosas, difíciles de ver con la depre postvacacional, pero que están ahí. Aunque a nosotros no nos guste nada el "momento agri", a las pechugas les va genial.

Hace poco que he retomado esta receta de pechugas agridulces que tenía guardada en el baúl de los recuerdos. Es un plato que me encanta, así que no sé cual es la razón por la cual se quedó aparcada unos años pero ha vuelto. Los enanos la han probado y les ha gustado, así que se quedará un tiempo entre nosotros.

El pollo es una carne que está muy bien, tiene poca grasa, admite un sinfín de posibilidades y es barata, aunque no tanto como hace unos años. Los niños no suelen poner problemas al pollo y yo tampoco. En realidad, yo no le pongo pegas a nada. Tengo la "desgracia" de que no soy nada tiquismiquis con la comida y me encanta comer. A veces no me importaría ser lo contrario, pero una es como es.

Paréntesis: Un enano de 3 años ha entrado en mi cocina y me ha pedido para su cumple un cortacésped. Como ha visto mi cara, ha repetido 300.000 veces "porfa", y yo para que me dejara seguir  escribiendo he asentido. Creo que me he metido en un lío porque este es de ideas fijas. Bueno, me quedan unos meses para convencerlo.
El momento cortacésped ha venido seguido del mismo enano entrando en la cocina en calzoncillos a tocarme una canción con la guitarra. Él no paraba de dar saltitos y yo me he reído un rato.

Entre cortacésped, canción, calzoncillos guitarra y risas, no me enrollo más y os cuento qué necesitamos para hacer estas pechugas tan ricas.

INGREDIENTES
(4pax)

800g de pechugas de pollo
5 cucharadas de azúcar moreno (blanquilla también vale)
3 cucharadas de vinagre
4 cucharadas de mostaza
1 chorro de vino blanco
6 cucharadas de agua
65g de agua
1 cucharadita de maicena
Aceite de oliva
Sal

Lo primero que debemos hacer es cortar las pechugas en filetes. Esos filetes si son muy grandes también los cortamos en filetitos más pequeños. Salamos los filetes y los freímos un poco por cada lado en aceite de oliva y las reservamos. En ese aceite, echamos el azúcar y removemos. Añadimos el vinagre y seguimos con las vueltas. Ahora le toca a la mostaza y aunque parezca que no va a ligar nunca, si dais vueltas y vueltas ligará. Seguimos con un chorro de vino blanco, ponemos 6 cucharadas de agua y no paramos de remover. En este momento echamos el jugo que han soltado los filetes de pollo que habíamos reservado. Yo para espesar un poco la salsa he disuelto una cucharadita de maicena en 65g de agua fría y lo he añadido. Introducimos las pechugas de pollo y dejamos que se hagan 5 minutos más.

Las podemos acompañar con arroz blanco o como en este caso, con unos fideos de arroz. Se hacen en un pispás. Con meterlos 2 minutos en agua hirviendo es suficiente.

Espero que os gusten




lunes, 15 de junio de 2015

Bastones de Berenjena

El otro día sin querer hice un trampantojo. El mío no era tan elaborado como los que hacen los superchefs. Pero me sirvió para que comieran berenjena como acompañamiento de unas pechugas de pollo. ¡Ole yo!

Yo no tenía intención de engañarlos, ni de darles gato por liebre, lo prometo. Pero la pelé, para que su cerebro no enviara la señal "no me lo como ni de broma" y la corté en bastones como si fueran patatas fritas, juro que no pretendía engañar  a nadie. Hice las pechugas a la plancha y ahí les planté la berenjena. Ellos no dijeron ni mú y yo tampoco, ¿para qué? Tenemos cosas mejores de que hablar que de por qué están un poco más doraditas las patatas, ¿no? Alguna cara de inspección vi, pero allí todo el mundo se comió su plato.
Ya cuando había pasado un rato después de cenar, alguien le dijo a su papi -Hoy nos hemos comido unas patatas fritas muy ricas-, a lo que una vocecita redicha respondió - ¡Pero si era Berenjena! Hasta aquí llegó mi secreto. Sabéis que no me gusta ocultarles lo que comen, pero hay días y días y yo cantar, iba a cantar en algún momento.

La berenjena como todas las verduras es muy beneficiosa en nuestra alimentación. Es diurética, y nos ayuda en la retención de líquidos, a esto hay que unir las pocas calorías que tiene y se convertirá en una aliada en el control de peso. En este caso al ser frita y pasada por harina, le añadimos unas calorías extra.
También es antioxidante, rica en hierro y en magnesio. Pero, ¡ojo! buena parte de sus beneficios se encuentran en la piel, como la antocianina, característica en las frutas y verduras de color morado.  Así que aunque a veces no se quieran comer la piel, sería bueno que poco a poco lo fueran haciendo.
Su contenido en fibra al igual que pasa con el resto de verduras nos ayuda en la prevención de problemas cardiovasculares, diabetes y cáncer.

INGREDIENTES

1 Berenjena
Harina
Pan rallado
Sal
Aceite de Oliva

Se corta la berenjena en bastones como si fueran patatas fritas, se salan y se pasan por una mezcla de harina y pan rallado a partes iguales. Se fríen en abundante aceite y se escurren sobre papel de cocina.



Dos líneas me ha llevado explicarlo, no me diréis que no es fácil. ¡A por ellos!

martes, 2 de junio de 2015

Salmorejo de Remolacha

Con la llegada de los calores, llegan también los primeros gazpachos y salmorejos. Me apetecía hacer uno de estos platos para tastyfridays, así que había que buscar la manera de darle un poco la vuelta y hacerlo "merecidamentetasty", como dice el crítico que se sienta todos los viernes a cenar conmigo y al que a veces le gusta ponerse demasiado duro. 

Recordé un gazpacho de remolacha que había hecho con taquitos de queso feta hace milquinientos años. Navegué en busca de inspiración y me encontré gazpachos y salmorejos algunos imaginables, otros inimaginables. Unos apetecibles y otros que solo con leerlos opinas que no funcionarán. 

Así que con mi experiencia del gazpacho de remolacha, decidí que esa iba a ser la base, pero esta vez haría salmorejo. El queso también se quedaba, pero había que buscarle "un algo más" de guarnición. Después de esto si, esto no y esto me complica la vida demasiado, los mejillones llegaron a mi cabeza para quedarse. Ya cuando tenía el plato casi listo unos taquitos de manzana muy ácida pidieron paso y  una vez en la boca no se portaron nada mal. 

Así encontre este salmorejo diferente que nos zampamos como primer plato, esta vez muy bien acompañados por amigos, en un tastyfridays para cuatro. El segundo plato os lo cuento otro día.


INGREDIENTES
(4PAX)

450g de tomate
170g de remolacha cocida
15g de vinagre
1 y 1/2 dientes de ajo
75g de aceite de oliva
100g pan del día anterior
sal

Guarnición
1/2 kilo de mejillones
1/4 de manzana Granny Smith
Queso feta o queso en tacos para ensaladas  (queso blanco en salmuera)

Abrimos los mejillones, una vez limpios, en un poco de agua y tapados. En cuanto se abran hay que retirarlos. No se echa ni sal, ni vino, ni laurel, ni nada. Mejillones y agua. Los sacamos de las cáscaras y los dejamos enfriar. Si queréis hacer esto el día anterior o por la mañana, os recomiendo que los conservéis en el agua de cocerlos, para que no se resequen y en la nevera.

El salmorejo también hay que servirlo frío, así que o lo hacemos el día antes o unas cuantas horas  para darle tiempo a enfriarse. Si tenéis thermomix, yo no pelaría los tomates, no hace falta. Si lo hacéis sin ella lo mejor es pelarlos y además pasar por un chino.

En primer lugar batimos el ajo, los tomates, la remolacha y sal. En thermomix 30 seg. velocidad 5. Con batidora normal hasta que este más o menos triturado. Añadimos el pan y el vinagre y volvemos a triturar, primero 30 segundos en velocidad 5 y a continuación 2 minutos velocidad 10.  Aquí lo probamos para ver que está bien de sal y vinagre, yo le añadí un chorrito más de vinagre. Tened también en cuenta que el sabor todavía no es el definitivo, falta el aceite. Si no tenemos thermomix, hay que triturar hasta dejar lo más fino posible y si hace falta pasar a continuación por el chino. Una vez hecho esto lo ponemos otra vez en el vaso de la batidora a una velocidad media y vamos añadiendo el aceite poco a poco en hilo. Con la thermomix, una vez acabados los 2 minutos, y comprobando que no le haga falta un poco más, ponemos la velocidad 5 y echamos el aceite en la tapa para que vaya cayendo poco a poco. Ya tenemos listo el salmorejo, ahora a enfriar.

A la hora de servir, reservamos 4 mejillones enteros para adornar. Picamos unos cuantos mejillones en trocitos para servir como guarnición. Añadimos también unos tacos de queso y unos taquitos de manzana. Adornamos con un mejillón entero y a la mesa.






El resultado es un plato lleno de color, muy fresco y perfecto para empezar a disfrutar de los fines de semana veraniegos.



miércoles, 27 de mayo de 2015

Magdalenas de dos chocolates

O también madalenas y si nos ponemos internacionales muffins. No es que sea yo muy golosa, o muy de hacer postres. Pero cuando una ratita rubia te pide el fin de semana que si hacemos madalenas con la mejor de sus sonrisas, no te puedes negar. Aunque ya puestos a darle al dulce, le propuse hacer donuts, nunca los he hecho y me apetecía. Pues no coló, la ratita de ideas claras quería madalenas. Me acordé de esta receta que tenía por ahí guardada.  Por respuesta a la pregunta de si las quería de chocolate recibí un siiiiiiiiiii con una boca muy abierta.

El sábado por la tarde revisión de ingredientes, nos falta chocolate negro. Así que mejor las hacemos mañana. Ahora podemos ir a comprar el chocolate juntas, solas tú y yo. A cualquiera esto le puede parecer una chorrada, a mi me da la oportunidad de disfrutar media hora en solitario de esta niña sandwich que navega entre una hermana mayor y un hermano pequeño. Una niña preciosa, divertida, creativa, con una dosis extra de imaginación, que lucha continuamente y a su manera contra el fantasma de los celos. Solo ella puede tener un amigo imaginario que es un mosquito llamado...y que hace largos viajes por el mundo. Solo ella puede ser capaz de reírse de si misma y en cuanto te descuidas también de ti. Solo ella puede tener un tono de voz que puedes distinguir a tres kilómetros a la redonda.

Ella es especial, única, como cada uno de sus hermanos, pero pasa por momentos en los que no se lo cree. Entonces llega el caos a su cabeza y de rebote a la mía. Y la gente que se supone sabe de esto dice que le tienes que dedicar su tiempo a cada uno. Y a ti te parece muy difícil o imposible encontrar ese momento, pues aquí está. ¿Por qué no ir al super juntas? Da tiempo a un pequeño paseo, una pequeña charla y un poco de complicidadLo que une el carrito de la compra que no lo separe nadie.

INGREDIENTES

110g de mantequilla
200g de azúcar
2 huevos
1 cucharada de levadura química
200ml. de nata
250g de harina
100g de chocolate negro
100g de chocolate blanco


En primer lugar batimos el azúcar con la mantequilla. Añadimos los huevos, la nata y la harina mezclada con la levadura. Cuando tengamos una mezcla homogénea le añadimos el chocolate negro derretido. Yo lo derrito en el microondas a potencia media y poco a poco para que no se queme.




Troceamos el chocolate blanco y lo añadimos a la mezcla. Engrasamos un molde para magdalenas o utilizamos moldes de papel. Hay que tener la precaución de no llenarlos hasta arriba que en el horno aumentarán de volumen.



Siempre salen voluntarios a limpiar a su manera los utensilios. Esto es mejor que unos dibus, todavía no me creo el tiempo que se pasaron mirando como se hacían las magdalenas.




La receta original pone 15 minutos a 180º, mi horno ha tardado como 20.
Yo esta vez no lo he hecho pero les podéis añadir también unos frutos secos troceados a la mezcla.