martes, 27 de enero de 2015

Fish and Chips

Aquí sigo yo, erre que erre ofreciendo pescado en múltiples variantes a los tres pequeños paladares de la casa. Un día así y otro día asá consigo mi objetivo de que coman pescado de forma continua y no esporádica. Es una pena cuando los niños y también los adultos no toman pescado de forma habitual, porque como os he dicho en otras entradas el pescado les ofrece múltiples beneficios para su alimentación. También es importante ir alternando entre pescado azul y pescado blanco. Pensad que tampoco es tan difícil, y si los niños comen en comedor, por lo menos 2 veces a la semana lo suelen comer en el cole.

Es el tipo de alimentación que ven en casa, el que ellos seguramente sigan en el futuro cuando abandonen el nido. Esto es como los valores que les intentas inculcar desde pequeños, pues habrá etapas de esas rebeldes en las que hagan todo lo contrario. Pero algo se queda ahí y en la mayoría de los casos vuelve a aflorar una vez superada esa búsqueda de identidad, no?. Bueno pues con la comida pienso que pasa algo parecido, es en casa donde debemos educarlos para que puedan comer de todo, para que sepan lo que es bueno y lo que no lo es tanto.

Es importante, también, que establezcan una buena relación con la comida, una relación sana en todos los aspectos, no sólo nutricionales. Un ejemplo, a mí no me gusta que se den atracones. Muchas veces de platos como la pasta podrían tripitir. También pueden pedir que les eches un plato exageradamente grande, que sabes que no se comerán o se caerán rodando de la silla cuando se lo terminen.Yo siempre les pregunto, ¿te quedará sitio para el postre?, y son muchas las ocasiones en las que ellos mismos recapacitan y dicen que mejor les dé el postre antes de repetir. Otras veces, pues repiten y tan campantes, eso sí no echándoles otro plato hasta arriba. Pero eres tú el que has de saber, la ración adecuada para ellos, no todos los niños son iguales, menos mal. Algunos comen más, otros demasiado poco y otros parece que tienen la solitaria, y todos ellos necesitan una educación nutricional.
La alimentación junto con el ejercicio, es una parte importantísima para conseguir un estado saludable y evitarnos un montón de problemas y enfermedades, que aunque no lo sepamos vienen derivados de una mala alimentación.
Es desde casa donde tienen que aprender que no todo son precocinados, y que es igual de rápido freír unas croquetas congeladas que hacerte un filete a la plancha. Porque para estar bien alimentado no hace falta grandes florituras en los platos. Un poco de conocimiento de las necesidades de nuestros cuerpo, de las cantidades o raciones de cada grupo de alimentos, con un poco de organización y listo.

El tema daría para mucho, pero hoy lo dejo aquí. Y me pongo manos a la obra con este plato de pescado con patatas fritas, tan popular en Inglaterra. En realidad en España podríamos pensar que es un plato de pescado rebozado, pero no lleva huevo, así que no es rebozado. A lo que sí se parece es a la masa de buñuelos. En cualquier caso yo ante la pregunta de ¿Mamá, qué hay? respondí Fish and Chips. ¿Y eso que es? Un pescado muy rico que se come en Londres. Ya los tenía medio en el bote, cuando lo probaron no pusieron ni media pega, todo lo contrario.

INGREDIENTES
(4PAX)
300- 400 g de filetes de merluza sin piel ni espinas.
35g de maicena
100g de harina
1/2 lata de cerveza
1/2 cucharada de vinagre
sal y pimienta
Aceite de oliva
2 patatas medianas

En primer lugar, ponemos en un bol la maicena, harina, cerveza, vinagre y un poco de sal. Batimos con la batidora.  Cortamos los filetes de merluza en trozos más o menos alargados. Los corté en tres o cuatro partes y les echamos sal y pimienta.  Ahora, pelamos y cortamos las patatas, ni muy gruesas ni muy finas, vamos unas patatas fritas de las de toda la vida. Las salamos y las ponemos a freír en aceite de oliva. Para freír patatas siempre que pongo el aceite a calentar a fuego máximo, echo una patata en frío y cuando veo que empieza a freírse echo el resto. Aquí, suelo bajar el fuego un poco, las dejo que se hagan y cuando ya casi están subo el fuego para dorarlas. A veces is no hacéis esto, dependiendo del tipo de cocina y de las patatas, se doran enseguida por fuera, pero por dentro se queda crudas.
Mientras se hacen las patatas, vamos introduciendo los trozos de pescado en la mezcla que teníamos preparada y a freír.  No los escurráis, metemos en la mezcla y directamente a freir, que queden con toda la masa.Hay que utilizar bastante aceite. Vale más hacerlo en un recipiente más pequeño pero más profundo para poder poner la cantidad adecuada de aceite. He utilizado aceite de oliva, pero en Inglaterra los fríen en aceite vegetal. Los escurrimos sobre papel absorbente y listo. Ya tenemos nuestros Fish and Chips.

Esta receta es genial para los alérgicos al huevo, y tampoco lleva leche. Se puede hacer con cualquier pescado blanco y también con bacalao fresco. Allí hacen un puré de guisantes como acompañamiento, pero esta vez yo no me he animado. Otro día lo probamos y os cuento.





martes, 13 de enero de 2015

Lasaña de Calabacín y Patata

Entre días prenavideños, días navideños y días postnavideños me ha costado un tiempo volver. Pero aquí estoy de nuevo, con ganas de cocinar y ganas de contaros lo que cocino.
Yo no sé si ha vosotros os pasará lo mismo, pero a mí después de tanta comida navideña y tanta anarquía nutricional, lo que más me apetece comer es verdura. El cuerpo pide un respiro. Y yo os prometo que me pasaría una semana entera comiendo verdura por aquí y plancha por allá. Pero, y es que siempre hay un pero, están los niños. Y esto de darles verdura a palo seco, bueno con un chorrito de aceite y vinagre, pues como que no va mucho con ellos.  Así que hay que poner otra vez la cabeza a funcionar y a seguir buscando platos sanos y que consigan las palabras mágicas  de los "pequejueces": -¡Mami, qué rico está esto!, -¡Mami, eres la mejor cocinera del mundo! y -¡Mami esto lo tienes que hacer más veces!. Y tú te vas hinchando como un pavo, disfrutas del momento, hasta que ¡ZAS! uno de ellos tira el vaso entero de agua o de leche y te devuelve a la realidad.  Estaban comiendo tan bien que tú también eres capaz de decir las palabras mágicas: ¡No pasa nada! y la comida sigue su curso.
Este fin de semana con la verdura y los niños en la cabeza, les hice esta lasaña "verduril" que consiguió ese momento comida ideal.

Ya os he comentado muchas veces la importancia que tiene la verdura en nuestra dieta. Los alimentos de origen vegetal, no proporcionan micronutrientes, vitaminas y minerales tan importantes para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. También conviene destacar su función reguladora y el alto aporte de fibra, fundamental en nuestra alimentación. La relación inversa entre el consumo de alimentos de origen vegetal y el riesgo cardiovascular está a estas alturas más que fundamentada en numerosos estudios científicos. Como también su capacidad antioxidante gracias a todos los compuestos bioactivos que presentan.

También he insistido varias veces en que aunque camuflemos los ingredientes un poco de primeras los niños conozcan lo que comen.  En este caso con la lasaña, y cuando ya estaban en faena comentando lo buena que estaba, hablamos de la zanahoria, brócoli, cebolla, calabacín, etc. Se puede aprovechar para enseñarséla en crudo, para contarles lo buena que es o cuanto van a crecer comiéndosela. La verdura de por sí tiene una connotación negativa para los más pequeños de la casa. La verdad no lo entiendo muy bien. En realidad, sus primeros purés son de verduras y encima sin sal. Más puros imposibles. Pero algo pasa que no sé si es con el paso al sólido o con qué momento, que la verdura se acaba convirtiendo en sinónimo de puf, puag, y no me lo como ni de broma. En fin, merece un estudio. Mientras que llega hacemos la lasaña.

INGREDIENTES
(4PAX)
480g de calabacín 
450g de patata
130g de cebolla
100g de zanahoria
130g de brócoli
400g de tomate natural triturado
2 latas pequeñas de atún natural
Sal, pimienta y azúcar
Aceite de oliva
400ml de nata líquida de cocinar o de montar
Queso rallado

Cortáis el calabacín y la patata en rodajas de más o menos 3-4 milímetros. El calabacín sin pelar y la patata pelada. El peso que os he puesto de la patata es ya sin piel y del calabacín sin las partes que tiramos. Ponemos a hervir abundante agua con sal y un chorrito de aceite. Cocemos durante 4 minutos más o menos por un lado el calabacín y luego la patata, escurrimos y reservamos cada uno por su lado.
En una sartén sofreímos la cebolla picada pequeña, incorporamos la zanahoria muy picada, dejamos que se haga un poco. Y ahora un inciso con el brócoli. Yo la utilicé congelada y cogí los tallos más pequeños de la bolsa para echarlos directamente en la sartén. Después cuando eché el tomate se acabaron de hacer y alguno que había quedado más grande lo partí directamente. Pero si la queréis bastante pequeña tendréis que darle quizás un hervor en agua primero para que se ablande y la podáis cortar fina antes de añadirla. 
Ahora añadimos el atún, damos una vuelta e incorporamos el tomate. Salpimentamos y echamos una cucharadita pequeña de azúcar para quitarle la acidez. Dejamos que se haga unos 15´-20´a fuego medio, tapado y removiendo de vez en cuando.
Toca montar la lasaña. Untamos la fuente con un poco de aceite y empezamos con capas de patata, que es más consistente, la salsa por encima y capa de calabacín y así sucesivamente hasta terminar. Yo terminé con calabacín. 
Echamos la nata y antes de hacerlo conviene salpimentarla un poco. Así que la echamos en un bol y la salpimentamos sin pasarnos. Puse nata hasta arriba, pero sin llegar a cubrir del todo la lasaña, os dejo una foto. 


Ahora espolvoreamos por encima queso rallado y metemos al horno precalentado previamente a 200º unos 15- 20´. Cuidado con el queso nos se os queme, el mío no llegó a quemarse pero quedó bastante doradito. Si no queda dorado luego le podéis dar un golpe de gratinador. Yo no la he probado, pero me imagino que sin nata también podremos hacer una versión más light, pero a los niños con nata les ha encantado. O prescindir del tomate en el relleno y utilizarlo para cubrir sustituyendo a la nata.

Y otra forma de hacerlo, para no cocer previamente las verduras, sería ponerlas en la bandeja en crudo y dándoles más tiempo de horno.
No digáis que no os doy opciones, ahora toca que os animéis a hacerla.