martes, 17 de marzo de 2015

Albóndigas con Salsa de Zanahoria

De vez en cuando está bien probar nuevos sabores y qué mejor forma de hacerlo que con algo que les encanta, las albóndigas. Las albóndigas con tomate (click aquí para ver la receta) son caballo ganador en cualquier casa, pero como tengo que seguir publicando recetas diferentes, de vez en cuando hay que variar los platos que hago habitualmente. También me sirve para que mis conejillos de indias prueben cosas nuevas, e ir así educando su pequeño paladar. Muchas veces nos acomodamos en lo que sabemos que funciona y no hay quien nos saque del sota, caballo y rey. Nos aburrimos nosotros y se aburren ellos. Como a todo el mundo también les gustan los cambios y te sorprende muchas veces como aplauden los nuevos platos, eso sí muchos de ellos después de que los convenzas y les vendas que lo que tienen delante no les va a defraudar.
En busca de estos cambios me decidí a hacer esta salsa de zanahoria y naranja con la que bañar las albóndigas.

¿Qué os puedo contar de la carne picada? Estos días atrás precisamente ha sido la protagonista de bastantes noticias a raíz de un informe de la OCU(ver aquí) en el que se descubría que en ocasiones la bandeja de carne picada que venden en el supermercado contenía un 70% de carne, lo demás pues exceso de aditivos, exceso de grasas, trazas de otras especies y demás.

A mí no me sorprendió mucho lo que nos contaban, no dicen nada nuevo que no ponga la etiqueta de la bandeja en cuestión. Y es que aquí viene el asunto importante, acostumbrémonos a leer las etiquetas de lo que compramos. Es verdad que muchas veces el etiquetado no está claro, o es engañoso, pero normalmente leyendo ingredientes, composición e información nutricional, nos podemos hacer una idea de lo que acaba en nuestro carro de la compra.

En este caso en concreto de la carne picada, tenemos una solución bastante fácil, comprar piezas de carne y picarlas nosotros en casa. La puedes picar y luego congelar en porciones de unos 250g, que podemos ir sacando en mayor o menor cantidad dependiendo del uso que le vayamos a dar. Albóndigas, hamburguesas, pastel de carne, filetes rusos, boloñesa, etc., pueden ser algunos de ellos. También le puedes pedir al carnicero que te pique esta pieza de aquí o esta de allá y ya nos vamos tranquilos de que lo que estamos comprando es sólo carne. Yo suelo comprar carne de cerdo y de ternera, la pico en casa y mezclada la congelo. ¿Qué si he recurrido a las bandejas? Pues claro que alguna vez sí, pero sabiendo lo que estaba comprando.

Y ahora vamos a por nuestras albóndigas.

INGREDIENTES
(4-5PAX)

Salsa:
85g de cebolla
175g de zanahorias peladas
180g de agua
jengibre molido
zumo de una naranja
nuez moscada
sal y pimienta
vino blanco
Aceite de oliva

Albóndigas:
1 kilo de carne picada
1 rebanada pan molde
leche
30g cebolla
1 huevo
1 diente de ajo
sal y pimienta
vino blanco
Aceite de oliva

Empezamos a hacer la salsa sofriendo la cebolla picada pequeña en aceite de oliva. Le añadimos la zanahoria cortada en rodajas finas. Le damos unas vueltas e incorporamos el zumo de naranja, el agua y un chorro de vino blanco. Salpimentamos y condimentamos con un poco de jengibre molido y un poco de nuez moscada. Dejamos a fuego lento hasta que la zanahoria está blanda. Si hemos que se seca mucho podemos añadir un poco más de agua. Batimos y si nos queda muy espesa podemos aligerar con un poco de leche.

Para las albóndigas, salpimentamos la carne. Añadimos el diente de ajo y la cebolla picados muy finos. Mojamos el pan de molde en leche y se lo incorporamos desmenuzándolo bien. Echamos el huevo y un chorrito de vino blanco. Mezclamos bien y hacemos las albóndigas. El siguiente paso será freírlas e incorporarlas a la salsa. Las dejamos unos 3-5 minutos y listo.
Esta vez las acompañamos de cous- cous para salirnos un poco de las patatas fritas y el arroz blanco. Siguiendo las instrucciones del envase lo tendréis listo en un periquete.

Espero que os guste, a mí no me han puesto ni un pero.



miércoles, 11 de marzo de 2015

Tastyaperitivo: Guacalbóndiga de Pollo con Salsa Mex

Ya estamos a mitad de semana, y qué mejor que un aperitivo para ir poniendo nuestra cabeza en el fin de semana. Las guacalbóndigas, ojito al nombre, me las inventé para un concurso de tapas en el que no me comí ni un colín. Estoy segura de que fue porque el jurado no las llegó a probar (tengo dos abuelas pero ya me piropeo yo) Las recetas se enviaban por internet y ahí en la red se quedó mi plato compuesto y sin premio. Anyway, como yo sí las probé os puedo decir que estaban muy buenas (yo sigo erre que erre con mi dosis de autoestima). Y que con premio o sin premio pueden ser un aperitivo, una tapa, o un plato muy fresquito, para el día que os queráis salir un poco de lo de siempre.

Para hacer el plato, me fui de viaje al otro lado del charco. En ese viaje en busca de qué ingredientes mezclar me comí unos tacos, los acompañé de guacamole, recordé como te sube el picante. Y pude escuchar esa frase que tanta gracia me hace: ¡Ay, pu..., me enchiléééé! Para finalizar el viaje me tumbé en una de esas playas de arena blanca y me dí un baño de aguas cristalinas. Puse todos estos recuerdos en forma de bola y salieron las Guacalbóndigas.

INGREDIENTES
(8 albóndigas)

60g de pechuga de pollo
50g de aguacate
10g de cebolla
lima
sal y pimienta
1 cucharadita de cilantro fresco picado
5g de tortillas de maíz tex mex y 8 tortillas más para servir

Salsa:
70g de tomate
1/2 diente de ajo pequeño
14g de cebolla
2 rodajas de jalapeño en conserva
lima

Picamos la pechuga de pollo con el aguacate. Trituramos las tortitas en un molinillo de café hasta hacerlas polvo. Si no tenéis molinillo, que no es una cosa habitual, con la picadora, o con un mortero, las trituramos lo más posible. Añadimos a la mezcla de pollo y aguacate. Y echamos también, la cebolla muy picada, el jugo de un cuarto de lima, el cilantro bien picado, sal y pimienta.
Hacemos albóndigas de bocado con la mezcla, nos ayudará humedecernos las manos para formar las albóndigas, porque la masa no es muy consistente.
Las freímos en aceite de girasol, hasta que se doren y las dejamos sobre un plato con papel de cocina para escurrir el exceso de aceite.
Ahora vamos con la salsa para acompañar. Picamos el tomate en dados muy pequeños, lo mezclamos con la cebolla muy picada. Añadimos el ajo picado muy pequeño, sal, pimienta, el zumos de un cuarto de lima y las rodajas de jalapeño picadas muy menudas.
Para hacerlas más picantes podemos echar más jalapeños a a salsa o añadir un poco de tabasco.
Para servir, ponemos una base de la salsa, encima una albóndiga y acompañamos con una tortilla de trigo tex mex.

Y ya, para rematar el aperitivo, no os olvidéis de unas Coronitas muy, muy fresquitas. O si estáis muy animados, ¿qué tal unos Margarita?


miércoles, 4 de marzo de 2015

Tastyfridays Outside: Küiru

Aunque por el nombre parezca que os voy a hablar de un restaurante japonés, pues no.  El lugar en el que disfrutamos de una fantástica comida entre amigos es un restaurante asturiano. Y al igual que su nombre poco común, que a pesar de ser asturiana no había oído nunca, su comida tampoco es la típica que nos encontramos en un restaurante asturiano al uso.

Con Küiru dí por casualidad, buscando a petición de uno de nuestros amigos un restaurante tradicional, asturiano o gallego, me dijo. Y una que barre para su tierra se puso manos a la obra a buscar un asturianín en el que poder juntarnos a comer.

Después de mirar algún conocido por aquí y algún desconocido por allá, y dentro de estos últimos, apareció Küiru. Me llamó la atención,  su cocina asturiana pero con un toque diferente me parecía una buena opción. La trayectoria de su personal me sirvió de aval. Así que saltándome la característica de tradicional y cambiándola por autor o fusión, o lo que fuera que me iba a encontrar allí, hice la reserva.

En küiru el servicio es amable, correcto y os puedo asegurar que paciente. Nuestra compañía eran 3 niños más 2 que se unieron al despertar de la siesta que se estaban echando en el carrito. A los niños les pedimos unas croquetas y un timbal de patata que llevaba picadillo y huevo.

Para los mayores, y dejándonos aconsejar compartimos tortos de maíz con picadillo. A mí me los hacía mi abuela para desayunar, ¡toma desayuno contundente!. Así que con conocimiento de causa les doy el visto bueno. Pedimos también el sashimi de merluza al revés, con rábano daikon y que personalmente me gustó mucho. Probamos el pixín alangostao, y a aunque a mí no fue de los platos que más me gustó, a otros les sorprendió gratamente. Después le tocó el turno al lomo de buey de Tineo, este último presentado en una campana llena de humo que destapan en la mesa para conservar el aroma hasta el último momento.





Las costillas de gochu con aliño de mostaza verde estaban realmente buenas y el cachopo venía en versión enrollada.




Para acompañar la comida hubo sidra Trabanco, una apuesta segura, para la que te llevan un escanciador con el que tú mismo te puedes ir sirviendo. Otros se decantaron por el vino.

El punto dulce lo puso, como no podía ser de otra manera, el arroz con leche. Y para los que no pueden acabar una comida sin darle al chocolate, ahí estoy yo, pedimos una especie de tarta- tartaleta llena de chocolate.



En Küiru pasamos una velada agradable, con una buena comida, buen servicio y que sin lugar a dudas repetiremos.

Küiru
C/Santa Engracia, 141. Madrid
Tel.: 915 98 83 22

lunes, 2 de marzo de 2015

Verde que te quiero verde: Crema de Espinacas

Aquí sigo yo erre, que erre con mi objetivo de que mis enanos coman de todo. Y de que las verduras ocupen el lugar que se merecen en su dieta. A mi me encantan las espinacas. Pero a ellos, ¡ay a ellos!, escuchan espinacas y dicen- ¡qué asco!, acompañado de la peor de sus muecas. Y yo me pregunto, -¿de dónde se sacan que son un asco?. Puedo entender que el sabor es un poco fuerte, pero de ahí a que no quieran ni oír hablar de ellas... Con el plato de espirales con espinacas (click aquí si quieres verlo), logré abrirles un poco la mente, pero aún así queda mucho por hacer.

Últimamente el pequeño de la casa me tiene un poco frita con la comida, traslada su necesidad de reafirmarse a todo, y con muchos de los platos que le pones delante te suelta -A mí esto no me gusta. Así, con su cara de "quiero pelea", y sin haberlo ni probado. La última vez que me lo hizo fue hace dos días con un plato de pasta boloñesa, ¡hay qué tener valor! En fin, espero que se le pase pronto.

Volviendo a las espinacas son muy, pero que muy, buenas nutricionalmente hablando, ya os había comentado sus propiedades en el plato de espirales. Si queréis recordarlas solo tenéis que pinchar en el enlace que he puesto unas líneas más arriba. Así que es muy interesante buscar fórmulas para introducirlas en el día a día de su alimentación. Pero no sólo las espinacas, como os comentaba al principio de la entrada las verduras están muy lejos del lugar que se merecen en la dieta, no sólo de nuestros niños, también de muchos de los adultos. No vale, reservarles sólo un hueco en una de las comidas principales, deberían estar presentes en la comida y en la cena y en cantidades adecuadas. Es un reto que debemos plantearnos y tenerlo en cuenta para que se convierta en algo normal, como el hecho de bebernos un vaso de agua con las comidas. Un detalle a tener en cuenta es que debemos procurar que sean frescas o congeladas. Las que vienen en conserva nos pueden sacar de un apuro de vez en cuando pero es mejor no consumirlas habitualmente, ya que los niveles de sodio en las conservas suelen ser elevados.

Esta vez opté por una crema, para darles de primero. Cómo la crema lleva también patata, después podemos completar la cena con un filete de pechuga de pollo a la plancha.

INGREDIENTES
(4PAX)
150g de cebolla
30g de aceite de oliva
180g de patatas
350g de espinacas (utilicé congeladas en porciones)
350g de leche
100g de agua

Yo esta vez he utilizado la thermomix para hacer la crema, pero no es imprescindible. En primer lugar, troceamos la cebolla 4 segundos velocidad 4. A continuación añadimos el aceite y sofreímos 7 minutos aroma, velocidad 1. Es el momento de echar las espinacas y rehogar otros 7 minutos en velocidad 1. Incorporamos las patatas en trozos, la leche y el agua. Salpimentamos. Dejamos cocer 6 minutos varoma y a continuación 6 minutos 100º las dos veces a velocidad cuchara. Ahora sólo queda triturar.
Y como resultado tenemos una crema verde, que te quiero verde. Yo para hacérsela más apetecible, freí unos cuadraditos de pan y les eché queso rallado. El pan muy bien, pero el queso al estar la crema caliente y removerlo, se medio fundió. Y al pequeño gruñoncete no le hacía mucha gracia encontrárselo así en cada cucharada, pero poquito a poco se terminó su plato. Las niñas no pusieron pegas. Así que esta vez conseguí que se fueran a la cama con una buena ración de espinacas en sus cuerpecitos.