miércoles, 27 de mayo de 2015

Magdalenas de dos chocolates

O también madalenas y si nos ponemos internacionales muffins. No es que sea yo muy golosa, o muy de hacer postres. Pero cuando una ratita rubia te pide el fin de semana que si hacemos madalenas con la mejor de sus sonrisas, no te puedes negar. Aunque ya puestos a darle al dulce, le propuse hacer donuts, nunca los he hecho y me apetecía. Pues no coló, la ratita de ideas claras quería madalenas. Me acordé de esta receta que tenía por ahí guardada.  Por respuesta a la pregunta de si las quería de chocolate recibí un siiiiiiiiiii con una boca muy abierta.

El sábado por la tarde revisión de ingredientes, nos falta chocolate negro. Así que mejor las hacemos mañana. Ahora podemos ir a comprar el chocolate juntas, solas tú y yo. A cualquiera esto le puede parecer una chorrada, a mi me da la oportunidad de disfrutar media hora en solitario de esta niña sandwich que navega entre una hermana mayor y un hermano pequeño. Una niña preciosa, divertida, creativa, con una dosis extra de imaginación, que lucha continuamente y a su manera contra el fantasma de los celos. Solo ella puede tener un amigo imaginario que es un mosquito llamado...y que hace largos viajes por el mundo. Solo ella puede ser capaz de reírse de si misma y en cuanto te descuidas también de ti. Solo ella puede tener un tono de voz que puedes distinguir a tres kilómetros a la redonda.

Ella es especial, única, como cada uno de sus hermanos, pero pasa por momentos en los que no se lo cree. Entonces llega el caos a su cabeza y de rebote a la mía. Y la gente que se supone sabe de esto dice que le tienes que dedicar su tiempo a cada uno. Y a ti te parece muy difícil o imposible encontrar ese momento, pues aquí está. ¿Por qué no ir al super juntas? Da tiempo a un pequeño paseo, una pequeña charla y un poco de complicidadLo que une el carrito de la compra que no lo separe nadie.

INGREDIENTES

110g de mantequilla
200g de azúcar
2 huevos
1 cucharada de levadura química
200ml. de nata
250g de harina
100g de chocolate negro
100g de chocolate blanco


En primer lugar batimos el azúcar con la mantequilla. Añadimos los huevos, la nata y la harina mezclada con la levadura. Cuando tengamos una mezcla homogénea le añadimos el chocolate negro derretido. Yo lo derrito en el microondas a potencia media y poco a poco para que no se queme.




Troceamos el chocolate blanco y lo añadimos a la mezcla. Engrasamos un molde para magdalenas o utilizamos moldes de papel. Hay que tener la precaución de no llenarlos hasta arriba que en el horno aumentarán de volumen.



Siempre salen voluntarios a limpiar a su manera los utensilios. Esto es mejor que unos dibus, todavía no me creo el tiempo que se pasaron mirando como se hacían las magdalenas.




La receta original pone 15 minutos a 180º, mi horno ha tardado como 20.
Yo esta vez no lo he hecho pero les podéis añadir también unos frutos secos troceados a la mezcla.


miércoles, 13 de mayo de 2015

Costillas de Cerdo con Salsa de Perejil y Ajo

Hoy nos toca un plato de carne que descubrí un día por casualidad y que sin duda voy a repetir porque me ha encantado el resultado. El plato en cuestión llamó mi atención un día que estaba cocinando y me puse de como compañía un programa de cocina, soy así de original. Ahí estaban Martín Berasategui y David de Jorge con sus particulares diálogos y sus particulares gracias. Y,  ¿qué es lo que me hizo girarme y prestar atención? Pues al comenzar el plato prometieron que las costillas haciéndolas de esa forma quedarían tan tiernas que se despegaría sola la carne del hueso. Además la salsa con las que las iban a acompañar, de perejil, no tenía mala pinta. Una que necesita ideas y más ideas para sorprender a la familia, vio delante de sus narices el plato que se iban a comer el sábado siguiente.

El cerdo aunque ha ganado algo de fama en los últimos años, gracias al bombo que se le ha dado a las piezas ibéricas, no goza de muy buena prensa en lo que muchos consideran comer de forma saludable. Yo no estoy de acuerdo, el cerdo, ofrece muchísimas posibilidades, y hay partes magras con las que nos podemos alimentar habitualmente, sin que nuestra salud cardiovascular se vea afectada. Si bien es verdad, que no conviene abusar de embutidos, salchichas, hamburguesas preparadas y otros productos que tienen altos niveles de grasa y sodio(al final sal).

Desde el punto de vista nutricional, el cerdo nos ofrece proteínas de alto valor biológico, minerales y vitaminas. Esto también varía y depende de la parte que cocinemos, de la edad del animal, y de la forma de cocinarlo. 

Otra ventaja que tiene el cerdo es su precio. Un trozo de lomo lo puedes adquirir por tres y pico el kilo. O las costillas que hoy nos ocupan las compré a cuatro y no me acuerdo el pico. El solomillo de cerdo, que lo podemos hacer de muchas formas, entre seis y siete euros. No está mal, ¿no?

Y después de defender tanto a esta animalito tan característico de nuestro país, voy a contaros la receta que me enrollo como las persianas y no voy al grano.

INGREDIENTES
(4pax)

1-1,5 kg de costillas de cerdo
1 zanahoria
1 puerro
1 rama de apio
1 cebolla
1 hueso de jamón
sal
30g de salsa de soja
1 cucharada de aceite de oliva

Salsa
6g de perejil
6 dientes de ajo asados
9 cucharadas de aceite de oliva
60g de zumo de limón
3 cucharadas soperas de vinagre de sidra (yo utilicé de manzana)
sal y pimienta

Comenzamos cociendo las costillas en agua con las verduras troceadas, el hueso de jamón y sal. Ellos  echaban un hueso de jamón enorme. Yo utilicé tamaño normal. Las costillas que queden cubertitas. Dependiendo como sean de grandes los costillares habrá que trocearlos para que quepan en la olla. En una olla normal tuvieron las costillas cociendo 50 minutos. Yo las cocí en la olla rápida 25 minutos. Haciendo esto ya tenemos garantizado que al salir del horno quedarán tiernas y no tiesas.
No os tengo que contar el caldito tan bueno que nos queda para hacer sopa, algún arroz o lo que se nos ocurra.
Una vez cocidas se sacan y se cortan con unas tijeras dejándolas de una en una. Las ponemos en una fuente de horno y pincelamos con la mezcla de soja y aceite de oliva. Añadimos los diente de ajo sin pelar y las metemos al horno precalentado a 210º en posición grill. Dejamos hasta que se doren.

Cabeza de ajos lista para quemarse
Voy a hacer un inciso, aquí me pasé de lista y como no confiaba en que los ajos se iban a quedar blanditos en el tiempo que se doraban las costillas, mujer de poca fe... Cogí la cabeza, le di un corte por arriba y con unas gotas de agua y un chorrito de aceite la puse en un plato en el microondas. Total, que la dejé mucho tiempo y se quemaron. En una semana entera no pudo entrar un vampiro en la cocina. La tapa del micro se fue a la basura porque se doró también un poquito por dentro, en contacto con la cabeza de ajos. Como lo hice antes de meter las costillas al horno me dio tiempo a rectificar y meter los dientes con las costillas. Aún así, después de pelarlos y ver que no estaban del todo blandos, los metí un poco en el microondas con unas gotas de agua. Igual a vosotros no os hace falta.
Mientras que se hacen las costillas ponemos todos los ingredientes de la salsa en el vaso de la batidora. Y en cuanto salgan las costillas, pelamos los ajos, los incorporamos y batimos. Echamos la salsa encima de las costillas y mezclamos.

Para acompañar hice unas patatas fritas en cuadrados, que incorporé a la fuente de las costillas y mezclé con la salsa.



Los cocineros cumplieron su promesa y quedaron unas costillas tiernísimas y buenísimas. ¡No sabéis como se las comieron los peques! Y los papis nos chupamos los dedos. 


miércoles, 6 de mayo de 2015

Albóndigas de Bacalao en Salsa Verde o Amarilla

Cumpliendo mi promesa de la entrada anterior, aquí os traigo la receta que hice aprovechando la cabeza y espinas del bacalao fresco. Los bacalaos suelen ser grandes y merece la pena sacar todo el pescado que queda en los restos.

Ni que decir tiene que las albóndigas en todas sus versiones suelen ser un plato ganador, por lo menos en mi casa. Las que más éxito tienen son las de carne, pero a las de pescado no les ponen ni un pero. Ya había hecho unas de salmón (click aquí) y ahora les toca el turno a estas de bacalao, que las podéis servir con la salsa que he hecho o con salsa de tomate, sin salsa o como más os apetezca.

INGREDIENTES
(salieron unas 20 albóndigas)

250g de bacalao
1 huevo
1 rebanada de pan de molde mojada en leche
1 diente de ajo
35g de cebolla
1 cucharada y media de las de postre de harina
Azafrán
Perejil
Vino blanco
Caldo de cocer el bacalao

Se cuece la cabeza y las espinas del bacalao en agua, con un chorrito de aceite y sal unos 15 minutos. Esta vez fueron unos 250g. Separamos todo el pescado de las espinas y cabeza y lo mezclamos con el huevo y la miga de pan remojada. Si no tenéis o no usáis pan de molde, pues echáis normal. El que yo tenía era de molde integral y fue el que utilicé. Añadimos perejil picado. Formamos las albóndigas y las freímos en aceite de oliva. Reservamos.


Ahora vamos a por la salsa. Picamos el diente de ajo y lo freímos en un un poco de aceite de oliva, antes de que tome color incorporamos la cebolla. Y cuando esta esté sofrita, añadimos la harina. Damos unas vueltas y dejamos que se haga la harina sin dejar de remover. A continuación añadimos un chorrito de vino blanco y seguimos removiendo. Echamos un poco de caldo de cocer el bacalao y más vueltas. Vemos si esta muy espesa, y si es así añadimos más caldo. Faltaría echar la sal, unas hebras de azafrán, y perejil picado. Incorporamos las albóndigas y las dejamos unos minutos.


Aunque yo las haya hecho con el pescado ya cocido por aprovechar los restos de bacalao, se podrían hacer perfectamente con bacalao crudo. Y tanto crudo como cocido si os cuesta un poco darles forma, os humedecéis un poco las manos y poco a poco  lo conseguiréis.



Y viendo el resultado, ya elegís vosotros si la salsa es verde o amarilla. Esta vez, yo creo que es más amarilla. El azafrán ganó al perejil.