lunes, 15 de junio de 2015

Bastones de Berenjena

El otro día sin querer hice un trampantojo. El mío no era tan elaborado como los que hacen los superchefs. Pero me sirvió para que comieran berenjena como acompañamiento de unas pechugas de pollo. ¡Ole yo!

Yo no tenía intención de engañarlos, ni de darles gato por liebre, lo prometo. Pero la pelé, para que su cerebro no enviara la señal "no me lo como ni de broma" y la corté en bastones como si fueran patatas fritas, juro que no pretendía engañar  a nadie. Hice las pechugas a la plancha y ahí les planté la berenjena. Ellos no dijeron ni mú y yo tampoco, ¿para qué? Tenemos cosas mejores de que hablar que de por qué están un poco más doraditas las patatas, ¿no? Alguna cara de inspección vi, pero allí todo el mundo se comió su plato.
Ya cuando había pasado un rato después de cenar, alguien le dijo a su papi -Hoy nos hemos comido unas patatas fritas muy ricas-, a lo que una vocecita redicha respondió - ¡Pero si era Berenjena! Hasta aquí llegó mi secreto. Sabéis que no me gusta ocultarles lo que comen, pero hay días y días y yo cantar, iba a cantar en algún momento.

La berenjena como todas las verduras es muy beneficiosa en nuestra alimentación. Es diurética, y nos ayuda en la retención de líquidos, a esto hay que unir las pocas calorías que tiene y se convertirá en una aliada en el control de peso. En este caso al ser frita y pasada por harina, le añadimos unas calorías extra.
También es antioxidante, rica en hierro y en magnesio. Pero, ¡ojo! buena parte de sus beneficios se encuentran en la piel, como la antocianina, característica en las frutas y verduras de color morado.  Así que aunque a veces no se quieran comer la piel, sería bueno que poco a poco lo fueran haciendo.
Su contenido en fibra al igual que pasa con el resto de verduras nos ayuda en la prevención de problemas cardiovasculares, diabetes y cáncer.

INGREDIENTES

1 Berenjena
Harina
Pan rallado
Sal
Aceite de Oliva

Se corta la berenjena en bastones como si fueran patatas fritas, se salan y se pasan por una mezcla de harina y pan rallado a partes iguales. Se fríen en abundante aceite y se escurren sobre papel de cocina.



Dos líneas me ha llevado explicarlo, no me diréis que no es fácil. ¡A por ellos!