jueves, 15 de diciembre de 2016

Brocoli Creps con Pollo Y Sobrasada

Participar en los concursos de cocina, siempre es una oportunidad de darle un poco al coco y trabajar sobre un ingrediente o varios en concreto. En este caso me inscribí en el concurso de Canal Cocina "Recetas con Brocoli". Si además resultas entre los ganadores, la satisfacción se multiplica. Y esta vez he tenido la suerte de estar entre ellos.
  • El plato llegó después de darle vueltas a qué podía hacer para ir dándoles verde a los pequeños de la casa. Además no es muy complicado y lo podemos dejar hecho con antelación. ¡Hay que ver lo bien que vendo mis platos!


  • Volviendo al brocoli, los que me leéis conocéis un poco mi afición por enriquecer el paladar de mis niños y por enseñarles a comer de forma saludable. El brocoli es un superaliado en nuestra alimentación. Es un alimento con un montón de propiedades que debería ser algo constante en los platos de cualquier familia. No tiene un precio elevado, importante para poderlo consumir con frecuencia. Contiene betacaroteno, vitamina C, vitamina K, vitamina E, fibra, acido fólico, calcio, hierro y potasio, y alguno más que se me quedará en el tintero. Sus propiedades lo convierten en antibacteriano, antiinflamatorio y anticancerígeno. Por supuesto no es que si lo introducimos en nuestra dieta habitual nos vamos a librar de determinadas enfermedades. Hay otros muchos factores que pueden desencadenar una enfermedad, pero el consumo de verduras y de brocoli en este caso, nos ayudará fuertemente en la lucha contra esos otros factores.
  • ¿Y los niños? Pues esta es una receta que nos puede echar una mano a que los peques empaticen con el brocoli, aunque no lo vean, sabéis que soy de la opinión de decirles lo que comen siempre. A vuestra elección dejo si antes o después.
  • En casa hemos llegado a un punto en el que el brocoli al vapor, salvo que hagamos una receta un poco más especial como la de hoy, es un acompañamiento que está presente todas las semanas y casi siempre con pescado. Pescado y verdura al vapor, para niños no muy acostumbrados es una combinación dura. Intentad si os cuesta, que la otra parte del plato les encante, para tener margen de negociación. Aquí, una princesa se lo come con soja, otra va cambiando soja y a veces mayonesa, y el peque de momento mayonesa. Si yo he podido convencer a tres vosotros también. 


  • Y vamos allá con esta receta con la que triunfaréis entre mayores y peques.
  • INGREDIENTES
  • 100g brocoli cocido
  • 1 huevo
  • 120g leche desnatada
  • 1 pizca sal
  • 60g harina
  • Relleno
  • 60g brocoli cocido
  • 60g pechuga de pollo
  • 20g cebolla
  • 25g sobrasada
  • 50g tomate frito
  • 50g queso rallado
  • Aceite de oliva

Preparación:

Batimos la harina, el brocoli, el huevo, el aceite de oliva y la leche, hasta conseguir una masa homogénea.  Engrasamos la sartén con un poco de aceite de oliva y vamos echando masa en el centro hasta que cubra toda la superficie de la sartén pero que quede muy fina. Dejamos que se haga y damos la vuelta para que se haga por el otro lado. Vamos repitiendo la operación hasta que acabemos la masa.




Sofreímos la cebolla en aceite de oliva, añadimos el pollo picado fino y cuando ya casi esté hecho incorporamos el brocoli cocido y la sobrasada.



Extendemos una capa de tomate frito sobre cada crep. Cubrimos con relleno y espolvoreamos con queso rallado. Enrollamos. Una vez tengamos todos los creps rellenos, echamos queso rallado por encima y gratinamos.




Para emplatar, ponemos una base de tomate frito, espolvoreamos cebollino o perejil picado y colocamos el crep.



¡Espero que os guste, qué les guste y qué pongáis brocoli en vuestra vida!

viernes, 25 de noviembre de 2016

Fabas con Almejas

Aunque las solemos comer en Fabada, las fabas son una legumbre que pegan con un montón de ingredientes para combinarlas y hacer platos de cuchara un poco más ligeros, o no tanto. Y ahora diréis que no sólo las fabas, y es verdad, en general las legumbres admiten muchas combinaciones que no probamos en nuestro día a día y que quizás hicieran que las comiéramos más a menudo. Sabéis y si no lo sabéis os lo cuento yo que por lo menos deberíamos comer legumbres dos veces en semana, y en muchos casos no cumplimos con esta indicación. 

Volviendo al tema de dejar un poquito de lado el chorizo y la morcilla, sé que con las fabas con almejas no estoy descubriendo la pólvora, que son un plato que está ya muy extendido. Pero como ya escribía en el post donde publiqué la Fabada (click aquí para verlo) cada maestrillo tiene su librillo y viendo otras recetas a veces encuentras cosas que tu no haces y que pueden venirte muy bien. En ese post también os comentaba lo importante que es la variedad de fabas que utilicemos, las asturianas de la granja son apuesta segura.

Siguiendo con las posibles combinaciones y aunque publicaré seguro más formas de comer esta maravillosa legumbre, os avanzo que yo ya las he probado con liebre, con centollo, con calamares, con jabalí,con bacalao, con langostinos y seguro que con algo más que ahora no recuerdo. Y todas las combinaciones me han dejado un buen sabor de boca.

¿Y los niños? Pues las fabas no son su plato favorito, pero se las comen. Cuando son con almejas ellos quieren más bichos y menos fabas, cuando son en Fabada alguno quiere mucha morcilla, otro más chorizo y también está el que se pone las botas con el tocino.

Antes de empezar con la receta os voy a contar un truco que a mí me ha venido muy bien en alguna ocasión. Podemos poner más fabas a remojo de las que vamos a utilizar. Una vez pasado el tiempo de remojo, esas que hemos puesto de más y que no vamos a utilizar las metemos en una bolsa de congelar bien cerradas y al congelador. Así cualquier día que queramos tirar de ellas para cocinarlas en el momento, no tendremos que esperar el tiempo de remojo.

INGREDIENTES:
(4pax)
500g de fabas
1 trozo (100g.) de tocino, en este caso se lo puse ibérico.
500g. de almejas
1 cucharada de perejil fresco picado
2 dientes de ajo
1 cucharada de harina
Unas hebras de azafrán en rama, puede ser molido
2 chorrito de vino blanco
Aceite de oliva
sal
1/2 cebolla
1 clavo de especia

Ponemos a hervir las fabas que han remojado desde la noche anterior con agua fría. Cuando rompan a hervir, añadimos agua fría y cortamos el hervor. Esto se llama asustarlas y lo haremos tres veces. En nuestra tercera vez, incorporamos el tocino y la media cebolla con el clavo clavado, valga la redundancia. Añadimos también un chorrito de vino blanco, unas hebras de azafrán y sal. Dejamos cocer hasta que estén tiernas. Aquí tenemos dos opciones, dependiendo de nuestra prisa y de nuestro gusto. Cocer a modo tradicional, unas dos horas haciendo chup chup y vigilando el caldo que se va evaporando para añadir más; o cocer en olla rápida. Dependiendo de la olla pueden tardar desde que sube la válvula o el indicador que tengáis unos 9 - 10´. Este tiempo también depende de si las fabas son del mismo año o del año pasado. Las "viejas" tardaba un poco más en cocerse. También del tipo de olla, que las hay más rápidas y menos.

Mientras cuecen las fabas hacemos las almejas. Las almejas hay que lavarlas y revisar que no haya ninguna que huela mal y que nos pueda arruinar el plato. Las abrimos con agua (no salamos), más o menos que quede una altura de agua de 2cm. Este agua la utilizaremos luego para la salsa. Tapamos y esperamos a que abran, es muy rápido, así que cuidado que no se recuezan. Retiramos y reservamos. Cuando las vayas a echar no os olvidéis de descartar las que no se abran.

El siguiente paso es poner el ajo picado muy menudo a sofreír en un poco de aceite de oliva. Cuidado que no se dore, añadimos la cucharada de harina y damos vueltas sin parar para que se sofría la harina. Añadimos un chorrito de vino blanco y seguimos con nuestras vueltas. Es el momento de ir añadiendo el agua en el que hemos abierto las almejas, poco a poco y sin dejar de remover, añadimos agua  y vamos dejando cocer a fuego medio-bajo, hasta conseguir una textura de salsa, que no se quede demasiado espesa. Probamos de sal por si hubiese que añadir un poquito. Añadimos unas hebras de azafrán o un poco de azafrán molido. Removemos y añadimos el perejil. Es el momento de añadir las almejas y dar un pequeño hervor dándoles una vuelta. 

Por último, y una vez las fabas estén tiernas, le incorporamos las almejas con la salsa,  y con cuidado removemos para que se quede todo bien mezclado y no rompamos las fabas. Dejamos unos 2-3 minutos a fuego bajo para que se mezclen los sabores. 

Ya tenemos un señor plato para disfrutar del frío de este fin de semana.


¡Espero que os guste!

lunes, 14 de noviembre de 2016

Canutillos de Chocolate con Salsa Tropical

Hoy traigo un postre un poco especial. Y digo especial porque es un postre creado y diseñado específicamente para personas que tienen diabetes. Aunque eso no quiere decir que los que no la tengan no puedan disfrutarlo de igual manera. De hecho, las personas con diabetes, no solo tienen que centrar su vida en no tomar azúcar, que es una idea muy extendida. Se puede comer casi de todo siempre y cuando vayamos controlando y balanceando los hidratos de carbono, el índice glucémico y la carga glucémica de los alimentos que se ingieren.

Además hoy es el Día Mundial de la Diabetes, una enfermedad que va en aumento y la cual nadie debería perder de vista porque si no se controla puede derivar en problemas de salud importantes y debido a nuestros hábitos de vida, va en aumento. También es verdad, que una vez controlada, es una enfermedad que no debería impedirnos seguir nuestro día a día con normalidad.



Casualmente con este plato participé en el primer concurso de postres de una marca que tiene productos específicos para este sector concreto, Diabalance. Una línea que nace de la colaboración de Pascual con los laboratorios Esteve y que ofrecen un surtido muy interesante de artículos con un 70% menos de carga glucémica, que pueden hacer más fácil el control de los niveles de glucosa.


Además con la +DisfrutaBox  de este mes, tendréis la oportunidad de probar las natillas de chocolate DiaBalance, hacer este postre y probar un montón de productos de alimentación y belleza que os vana encantar.


INGREDIENTES:
(4pax)
1natillas de chocolate Diabalance
4 rebanadas de pan de molde Diabalance
4 galletas Digestive avena Diabalance
100ml. de bebida tropical Diabalance
1 cucharada de cacao puro en polvo
1g. de agar agar en polvo

Preparación:

Cortamos la corteza de las rebanadas de pan del molde. Estiramos las rebanadas con un rodillo hasta que queden muy finitas. Las untamos con las natillas de chocolate y enrollamos

Calentamos la bebida tropical hasta que hierva y echamos el agar agar. Dejamos hervir unos 8 minutos y retiramos del fuego. Metemos en el frigorífico para que vaya espesando, removiendo de vez en cuando y sin que cuaje del todo. Queremos una textura espesa de salsa, no una gelatina. Si veis que textura es un poco grumosa, con pasarla por un colador quedará perfecta.

Tostamos los canutillos en una sartén por todos lados y untamos con más natillas de chocolate por fuera. A continuación rebozamos en las galletas digestive, que previamente habremos triturado con el mortero. Tienen que quedar totalmente cubiertos de trocitos de galleta.

Para emplatar espolvoreamos con ayuda de un colador el cacao en el plato, ponemos el canutillo, adornamos con la salsa y finalizamos con una hojita de menta.

¡Espero que os guste!



domingo, 23 de octubre de 2016

Tacos de Solomillo Ibérico marinados con Espaguetis de Zanahoria y Patata

Aunque nos parezca que a los peques hay determinados sabores que no les van a encajar, ellos no dejan de sorprendernos. A veces nos lo ponen en bandeja y piden desde chiquititos lo que nos ven comer. Todavía recuerdo a una de mis niñas chupetenado un palillo chino que mojaba y mojaba en soja, cuando tenía un año y nosotros nos zampábamos un plato de sushi. En otras ocasiones, siempre está bien ofrecerles probar cosas que se salen un poco de lo que comen habitualmente, les abrirá la mente y el paladar y a vosotros os dará más opciones.

El plato que hemos comido hoy tenía varias novedades. Una,  el cilantro, esta hierba aromática que aunque muy utilizada en muchos otros países, no es un ingrediente habitual en la cocina española. La segunda era el jengibre, que lo habían comido en alguna receta, pero hoy tenía más presencia. Al sabor de la soja están más que acostumbrados, el más pequeño no es muy fan pero aún así no cuenta como novedad. Por último, estaba la zanahoria frita, el ingrediente no es una novedad pero si la forma de cocinarla y cortarla. Para cortarlos necesitáis un espiralizador, que es un utensilio parecido a un sacapuntas, y va cortando la verdura o la fruta en espiral. En esta receta que hice con calabacines podéis ver el mío (clic aquí). Hay distintos modelos, pero uno como el este os servirá más que de sobra.
La carne de cerdo ibérico es tierna y jugosa, con lo que os pondrá las cosas fáciles a la hora de masticar.

Es una receta fácil, que hay que hacer sobre la marcha pero que no nos llevará mucho tiempo. Nos permite cambiar un poco el sabor y la presentación de ingredientes que están presentes en nuestro día a día. Otra cosa es que a los enanos les guste. Por aquí alguno ha puesto su cara particular de "mamá con lo bueno que está un filete con patatas fritas, ¿por qué la lías?" pero después todo ha ido como la seda. Ya si les vas contando pues esto lo comen aquí, y esto se utiliza mucho allá, con lo curiosos que son los niños, se quedarán encantados. 

Con esta receta participo además
, en el concurso de recetas con productos ibéricos de La cocina de Rebeca (http://www.lacocinaderebeca.es/2016/09/ensalada-jamon-carambola.html#concurso-ibericos), usando solomillo de Ibéricos Vázquez (http://ibericosvazquez.es/frescos/64-solomillo-iberico-500gr.html)


 INGREDIENTES
(4pax)
600-700g. de solomillo o lomo de cerdo ibérico, en www.ibericosvazquez.es los podéis encontrar.
pimienta
ajo en polvo
100g. de salsa de soja
1 trocito de jengibre fresco de 1,5 x1,5 cm. más o menos.
1 cucharada de cilantro fresco picado.
300g. de patatas
300g. de zanahorias
sal
Aceite de oliva

Preparación:

Troceamos la carne en tacos y los ponemos en un cuenco. Sazonamos con ajo en polvo y pimienta. Rallamos el jengibre, si no tenemos un rallador fino, lo tendremos que picar muy menudo. Echamos el cilantro picado. Incorporamos la soja y removemos. Dejamos marinando mientras que preparamos el acompañamiento.
Pelamos las patatas y las zanahorias. Las cortamos con ayuda del espiralizador. Una vez las tengamos las mezclamos y vamos friendo en aceite de oliva. Las escurrimos sobre un plato con papel absorbente y las salamos.
Con ayuda de una espumadera, vamos sacando los tacos de solomillo y haciéndolos a la plancha con un poco de aceite de oliva.


¡Espero que os guste y que tengáis suerte con los nuevos sabores!



jueves, 20 de octubre de 2016

Frixuelos Vaqueiros o Enroscados

Hoy también os traigo una receta asturiana, y en este caso es también una receta de mi madre. Bueno más que de ella es de las de toda la vida tradicionales que no se sabe quien las empezó. Como es ella la que los hace en casa y la que nos los ha descubierto, pues es la receta de mi madre.
En Asturias, los frixuelos son un postre, merienda o desayuno, muy típico. Una especie de crepes que en la forma tradicional se toman con azúcar espolvoreado por encima. Luego ya vienen las variantes, de echarles nata, chocolate, mermelada o acompañarlos de salado, como casi siempre hago yo.
La verdad es que nunca les había hecho frixuelos a los niños, sí que los había hecho alguna vez, cuando ellos todavía no conocían este mundo. Hubo un día de esos que los peques se pasan en Asturias, en el que mi madre abrió la veda. Y lo que yo recibí fue la foto de un gran plato de frixuelos con tres monstruos con cara de felicidad y un mensaje posterior de que se los habían zampado todos. Esto es el "abuelo´s time" y hay que hacer la vista gorda en cuanto a azúcar, cebar a los niños como si fueran cerditos, acostarse cuando les da la gana y ese tipo de cosas que unos y otros disfrutan cuando tienen unos días para estar juntos. 
Os estaba hablando de los frixuelos "normales" los planitos, pero en la parte occidental de Asturias se hacen también los frixuelos vaqueiros que son los protagonistas del post de hoy. La diferencia de masa es poca, más harina para dar mayor consistencia en los vaqueiros y poder así, enroscarlos en la sartén. 
Si antes os contaba la foto con la cara de felicidad ante los frixuelos al uso, no os quiero contar como se pusieron cuando en otra de sus visitas mi madre les puso un plato hasta arriba de los vaqueiros. Hasta arriba se pusieron ellos también y hasta arriba me puse yo también el fin de semana que fui a buscarlos, en el que insistentemente me decían que tenía que probarlos. Porque aunque os parezca raro yo no los había probado todavía, ni a mi madre ni a mi abuela les había dado hasta ahora por recuperarlos. 
De momento seguiré yéndolos a comer a Asturias y que mi madre conserve así la exclusiva de algunos platos con sus nietos, disfrute con sus peticiones culinarias, con su apetito y con su cara de felicidad.

INGREDIENTES
4-5 huevos
1 vaso de leche 
1/2 vaso de agua escaso
1 cucharadita de las de café de levadura química tipo Royal (opcional)
Una pizca de sal
Dos cucharaditas de azúcar (opcional)
250-300g de harina 

Preparación:
Batimos todos los ingredientes con ayuda de una batidora o unas varillas. No deben quedar grumos y  la masa no debe quedar muy líquida, debe tener consistencia. Podemos rectificarla con más leche o más harina.
Dejamos reposar la masa media hora.
Los freímos en abundante aceite de oliva. Para darles su forma característica vamos echándolos desde el centro de la sartén hacia afuera formando una espiral.
Les damos la vuelta con cuidado, con una espumadera o unas pinzas.


Entre uno y otro removemos la masa.
Ponemos sobre papel de cocina para absorber un poco el exceso de grasa y los espolvoreamos con azúcar. Según vamos haciendo vamos poniendo encima, hasta conseguir nuestra torre de frixuelos vaqueiros.


Ya tenemos una merendola genial para un sábado por la tarde y que además podemos hacer con los niños. Sólo hay que tener un poco de precaución a la hora de freírlos.

 ¡Espero que os gusten!



miércoles, 12 de octubre de 2016

Fabada

Parece que por fin, a 12 de octubre, el otoño quiere dejarse ver. Por la noche ya escuchaba las gotas caer y me imaginaba el día que me iba a encontrar cuando abriera la persiana. Un día encapotado y lluvioso perfecto para un plato de cuchara. 

Estaréis de acuerdo conmigo que el olor a tierra mojada, la lluvia, la humedad y un día de fiesta para hacer una buena sobremesa combina perfectamente con la fabada. La fabada no tiene muchos secretos, supongo que como con todo cada uno tiene algo que diferencia la suya de la del vecino. 
La que yo hago, como no podía ser de otra manera, es la que hace mi madre y que sale riquísima.

Lo que hay que tener en cuenta como denominador común es elegir unas fabas de calidad. Las fabas son fabas y las alubias son alubias. Y ojo que no digo que las alubias sean malas, pero no nos sirven para hacer fabada. Las mejores son las denominadas de la granja (no confundir con los judiones de La Granja). Es una variedad que se cultiva en Asturias, pero que podréis encontrar fuera. Esta variedad os asegurará una textura blanda, suave y mantecosa.

Otra cosa a tener en cuenta en los ingredientes, es que el chorizo, morcilla, lacón, etc. sean asturianos. Y diréis, mira esta como tira para su tierra. Esto es sobretodo para los que vivimos fuera. Hay multitud de chorizos y morcillas a lo largo y ancho del territorio nacional, pero no todos os servirán para hacer fabada, así que si os aseguráis de comprarlos asturianos y por supuesto para cocer, serán perfectos. En casi todas las grandes superficies y en determinados puestos de algún mercado los encontraréis sin problema. Hace años lo que me costaba encontrar aquí era el lacón, pero ahora también lo encuentro fácilmente, es lacón curado. El conjunto de chorizo, morcilla, tocino y lacón forman el compango. 

Llegados a este punto, antes de seguir con los ingredientes, a riesgo de que alguien diga que esto no se hace, que saben peor, que no quedan igual, que las legumbres tienen su tiempo y las mil cosas que he escuchado mil veces de estas y otras legumbres, os voy a contar que yo la mayoría de las veces las hago en la olla rápida. No digo que sea ni peor ni mejor, pero desde luego es más rápido. 

INGREDIENTES
(4pax)
500g. de fabas
2 morcillas
2 chorizos
1 trozo de tocino salado. Es un tipo de tocino curado. (150g. más o menos) no es panceta ahumada, ni bacon.
1 trozo de lacón de 350g. 
1 clavo (de especia, no vayáis a echar un tornillo)
Media cebolla
Azafrán en rama o molido (un paquetito)
Vino blanco
1 ramita de perejil
1 cucharadita de pimentón ( de las de café y no muy llena)

Preparación:

Dejamos la noche anterior las fabas en remojo cubiertas de agua fría. Quitamos el agua de remojo y las ponemos al fuego con agua fría, cuando empiecen a hervir las "asustamos" echando un chorrito de agua fría y cortando la cocción. Aprovechamos y retiramos la espuma que se forma en la superficie. Hacemos esto durante tres veces. Echamos la media cebolla pelada y con el clavo clavado, los chorizos, las morcillas, el tocino y el lacón en dos trozos. Os recomiendo pinchar con un cuchillo el chorizo y la morcilla para que no exploten. Además las morcillas las envuelvo en papel de aluminio, porque aunque las pinches, a veces se rompen. Así conseguiremos que si esto sucede no se desperdiguen por la olla. Añadimos el azafrán, el pimentón, la rama de perejil (puede ser picado) y un chorro de vino blanco. El agua tiene que cubrir todos los ingredientes. Es hora de salarlas, y aquí hay que ser prudente, porque el tocino y el lacón salan. Yo pruebo el agua y compruebo que está bien tirando a sosa. Si una vez hechas necesitan más sal siempre se puede añadir. Las dejamos cocer a fuego lento hasta que estén tiernas. Más o menos estarán en hora y media. Si véis que se evapora mucha agua, vas añadiendo poquito a poco cuando necesite.


Si las cocemos en olla rápida, seguimos los mismos pasos pero en vez de dejar cocer a fuego lento, cerramos la olla y cuando suba las dejamos cocer durante 9 -10 minutos dependerá un poco de la potencia de la olla. Dejamos sin abrir hasta que reposen. De un día para otro quedan genial. Si el caldo os gusta más espeso, siempre podéis pasar unas cuantas con un poco de caldo por la batidora y añadírselas para espesarlas. A mí nunca me ha hecho falta.

¡Espero que os gusten!







martes, 27 de septiembre de 2016

Gambas Gabardina

Hoy os traigo un aperitivo, aunque en esta ocasión las hice para desayunar. Sí habéis leído bien, para desayunar, y no sólo fueron desayuno. Fueron soporte para soplar las velas a modo de "tarta-montaña de gambas gabardina".

Antes de que penséis que me he dado un golpe en la cabeza os voy a explicar como llega uno a hacerle a un cumpleañero una montaña de gambas gabardina para desayunar y soplar las velas.
Cuando un cumple de alguno de nosotros se acerca, me encanta ponerme el disfraz de cumplidora de deseos. Esto incluye hacer que el día sea diferente, preguntar, buscar y preparar el regalo deseado, y una cosa muy importante:  -¿Qué quieres comer el día de tu cumple? -Y es muy importante que sea el día de su cumple, no el día que lo celebre con sus amigos, en el caso de los niños, o el día que lo celebra con sus primos, o el día que no se qué. 

Es lo que vamos a comer todos porque el prota lo ha elegido. En función del día que sea se adapta la elección al momento adecuado. Los niños son geniales pidiendo. Me dicen: -Yo mami quiero picoteo, fuet, huevos de codorniz, guacamole, doritos, queso, pepinillos, tomatitos de esos pequeños, eh?... y lo que quieras.- Si además ese día comen en casa, ellos también deciden la comida, que suele ser pasta. Hasta ahora nunca habíamos hecho una celebración "desayunera" pero siempre hay una primera vez y esta fue un éxito. Creo que más de uno va a pedir a partir de ahora sus desayunos cumpleañeros.

El cumple era de papi y tuve los mejores cómplices del mundo para guardar secretos, hacer regalos y levantarse como si tuvieran una guindilla en el trasero en el momento que los llamé. El cumpleañero pidió gambas gabardina, y ese día ni podían ser para comer, ni para cenar, porque ya había otras cositas programadas, así que nos quedaba el desayuno. Pensándoldo bien qué mejor manera de despertar el día de tu cumple que con una buena celebración. El menú fue: Gambas Gabardina, zumo de naranja recién exprimido, alfajores (tenéis la receta aquí ) y café con leche. 



Era un día de cole y si no nos movíamos con rapidez no nos daría tiempo a que soplara las velas y disfrutara de la "breakfastparty express" que le preparamos  y que luego alargamos con otras cositas todo el día. Los 40 bien merecen una celebración larga y tendida.

Y después de contaros todo este rollo, os tendré que dar la receta de las gambas y ya la hacéis vosotros para comer, cenar, merendar, picotear o lo que queráis.

INGREDIENTES:
700g de gambas o langostinos
100g. de harina
60g. de maicena
1 cucharadita de levadura química
50g de agua de cocer las gambas
200g de cerveza 
Sal y pimienta
Un sobrecito de azafrán molido o en su defecto colorante
Aceite de Oliva


En primer lugar cocemos las gambas, tienen que ser grandecitas y si no hay grandes pues compramos langostinos. Las ponemos en agua hirviendo con sal durante 4 minutos desde que empiezan a hervir. Sacamos y reservamos el agua de cocción en la nevera.

Pelamos dejando la cola y reservamosHacemos masa mezclando las dos harinas, la levadura, un poquito de sal y pimienta y el azafrán o colorante. El azafrán dará sabor, el colorante no. Añadimos el agua de cocción y la cerveza. Batimos con unas varillas hasta obtener una mezcla sin grumos y con una consistencia que pueda napar, es decir que cubra bien. Probad sumergiendo una cuchara, para ver el espesor. Si véis que está muy líquida le podéis añadir un poco más de harina. Reservamos tapada 15´en la nevera.

Vamos sumergiendo las gambas en la masa y freímos en abundante aceite. Sacamos a un plato o bandeja en la que habremos puesto un papel de cocina para absorber el exceso de grasa.




Ahora solo nos queda disfrutar de este aperitivo maravilloso, y de toda la vida.


¡Espero que os guste!


martes, 13 de septiembre de 2016

Alfajores

Hace unos días publiqué en mis redes sociales una foto de los alfajores que había hecho y puse los dientes largos a los amantes del dulce en general y del dulce de leche en particular. En esa foto prometía poner pronto la receta y aquí estoy hoy para cumplir mi promesa. Recordad que tenéis los botones para seguirme en redes sociales en el lateral debajo de mi perfil y al final de la entrada.

Volviendo a los alfajores, os cuento que hasta ahora no entraba en mis planes hacerlos, pero hay alguien muy fan de ellos en esta casa y pensé que era una buena forma de sorprenderlo en un día especial. Esto es un poco peligroso, me explico, por un lado hacer por primera vez un plato para un día especial tiene un poco de riesgo. Y por otro lado, hacerle a alguien uno de sus platos favoritos pues también tiene su aquel porque se habrá convertido en un perfecto catador, en este caso de alfajores y por tanto en un crítico feroz.

Pero ¿qué sería de nosotros sin un poco de emoción? hacemos los alfajores y si salen mal ya buscaremos una solución. Una vez hemos tomado la decisión de hacerlos, tendremos que encontrar la receta. Busqué por aquí, busqué por allá y los vi solo con harina fina de maíz, solo con harina de trigo, con un mix de las dos, con más mantequilla y con menos mantequilla, bañados y sin bañar. 

Guiada por mi intuición, elegí de aquí y de allá, hice los alfajores y esperé el veredicto:
-¡Guau alfajores! (primer bocado) -¡Están buenos! (vamos bien) -Pero... (ups a ver qué pasa) -Creo que necesitan más dulce de leche (no es tan grave la cosa) -La masa es un poco diferente (ya se está viniendo arriba, pero quizás tiene razón y necesitaban un pelín menos de horno)

Como había horneado un tercio de la masa, al día siguiente hice los demás con unos minutos menos de horno y puse mucho más dulce de leche en el relleno y según el experto alfajorista estaban: -Umm qué buenos, ahora están mucho mejor. Así que sed generosos con el relleno.

INGREDIENTES

300 g. de Maizena
200 g. de harina de repostería
2 cdtas. de levadura química
1/2 cdta. de sal
3 yemas de huevo
150 g. de azúcar
250 g. de mantequilla
La ralladura de un limón pequeño
2ml. (un tubito pequeño) de aroma de vainilla líquida
1 bote de dulce de leche
Coco rallado

En primer lugar batimos el azúcar con la mantequilla (que debe estar a temperatura ambiente, blandita) hasta conseguir un mezcla homogénea. Podremos hacerlo a mano con unas varillas pero si lo hacéis con unas eléctricas o con ayuda de un robot será más rápido y más fácil. 

Ahora vamos añadiendo las yemas de una en una. Cuando una ya esté integrada en la mezcla, añadimos la otra y así con la tercera. Incorporamos la vainilla y la ralladura de limón. Es el turno de la harina, previamente habremos mezclado las harinas con la levadura y no la echaremos toda de golpe, en 3 o 4 veces. 

Cuando este bien mezclado, que no queden restos de harina, os quedará una masa arenosa que solo tendréis que juntar con las manos para hacer una bola. La envolvemos en papel film y la dejamos reposar en la nevera durante una hora.

Pasado ese tiempo, al sacarla estará dura, por lo que hay que esperar un poco a que ablande. Lo suficiente como para poderla estirar con el rodillo. La ponemos entre dos films para poder estirarla hasta más o menos medio centímetro de grosor.



Es una masa quebradiza, por lo que id cambiando continuamente el rodillo o la masa de posición para conseguir estirarla. Cogemos un cortapastas o una aro, el mío medía un poco menos de 5cm. y vamos cortando círculos.


Los ponemos sobre un papel de horno y horneamos a 180º unos 12 minutos. No se tienen que dorar. Los dejamos enfriar.


Montamos los alfajores, cogiendo una base, echamos dulce de leche ( recordad, sed generosos) y tapamos con otra galletita. Tened cuidado que las galletas son frágiles. Y no apretéis mucho para que no se salga el relleno. Con ayuda de un cuchillo untamos un poco de dulce de leche por alrededor, para que se pegue el coco. Los pasamos por el coco y ya los tenemos listos.

Esto es la primera tanda, así que poned un poco más dulce de leche que en la foto

Salen bastantes alfajores, así que si no los queréis hacer todos podéis congelar parte de la masa y sacarla para otra ocasión.



¡Espero que os gusten!

martes, 16 de agosto de 2016

Mi bonito con tomate lleva aceitunas

Ya hace un tiempo que hemos empezado a ver bonito en la pescadería, de hecho la temporada o la llamada Costera del bonito suele empezar en junio y hay años que aguanta hasta octubre. En todos estos meses es genial poder disfrutar de un pescado con un montón de beneficios y a un precio razonable, aunque para cogerlo realmente a un buen precio tenemos que esperar a cuando la temporada ya está bastante avanzada.

Como casi todo el mundo sabe, el bonito es un pescado azul, por tanto más graso que otros pescados pero con un contenido de ácidos grasos Omega3 que es muy beneficioso para nuestro organismo. Ese Omega3 nos ayuda a luchar, por ejemplo, contra las enfermedades cardiovasculares. Además el bonito es una buena fuente de vitaminas, minerales y proteínas de alto valor biológico. Podemos destacar su contenido en magnesio, un mineral que es bueno para nuestros huesos, músculos y muy importante para la regeneración celular. En cuanto a los huesos, el bonito también es rico en vitamina D, la cual nos ayuda en la fijación del calcio y que no es muy fácil de obtener en el día a día. La vitamina A de la que se beneficia nuestra piel, nuestro sistema nervioso o la visión nocturna. O las del grupo B, que intervienen en numerosos procesos del organismo, y que también están presentes en este pescado al que pocos peros se le pueden poner. Existe uno, que es su alto contenido en purinas, y esto lo hace menos recomendable para la gente con altos niveles de ácido Úrico o gota.

El bonito está bueno de todas las maneras, a la plancha, encebollado, al horno, con tomate o con lo que se os ocurra y veáis que puede funcionar. Hace tiempo, publiqué un bonito con calabaza que estaba realmente bueno (clic aquí para ver la receta) y tengo pendiente enseñaros alguna otra receta que es también un poco diferente.

Hoy he decidido hacerlo con tomate y mi propuesta para que los niños se "asustaran" al ver el plato ha sido echarle aceitunas. No os penséis que soy tan mala, es una broma. La verdad es que iba sobre seguro porque al igual que su papi y su mami son unos auténticos monstruos devorando aceitunas, ya pueden ser camporreal, manzanilla, gordal, negras, rellenas, o casi cualquier variedad que se atreva a ponerse delante de su boquita. Para los mayores no hay "casi", a los mayores nos gustan todas las del mundo mundial.
Tengo su imagen desde bien chiquititos pidiendo aceitunas cuando nos veían comerlas y con su lengua de trapo decir:  ¿E a una? ¿E ita e pipo? (Traducción: ¿Me das una? ¿Me quitas el pipo (hueso)?) Alguna la he llegado a partir en cuatro trozos, así que imaginaos como eran de pequeñajos. Ahora son unos grandullones que solo me preguntan donde tiran el pipo y si te descuidas te dejan el cuenco vacío en cuanto te das media vuelta.

Una vez leí que los sabores que comen las madres, pasan al feto y que éste se va acostumbrando ya a ellos en la barriga. Yo en los embarazos me zampé unas buenas dosis de aceitunas y de pepinillos en vinagre. Casualidad o no ellos también son muy fans de los pepinillos. Aunque creo que algunos sabores se les olvidaron durante el parto, o en su época de tetas y biberones.

INGREDIENTES:
(4pax)
100g de cebolla
1 diente de ajo
1 kg de bonito (era en 2 rodajas y el kilo era con piel y espina)
Ajo en polvo
1 lata de pimientos asados en tiras pequeña (60g escurrida)
1lata 400g de tomate triturado
Azúcar
Orégano
12 aceitunas rellenas de anchoa.
Sal
Aceite de Oliva

Echamos el diente de ajo en un poco de aceite de oliva y antes de que se dore añadimos y sofreímos la cebolla picada fina. Picamos el bonito en dados grandes (como de 3 ó 4x3 ó 4cm) salpimentamos y echamos un poco de ajo en polvo. Incorporamos a la cebolla. Damos unas vueltas a fuego fuerte y echamos los pimientos cortados muy menudos. Añadimos el tomate, sal, una cucharadita de las de café de azúcar, pimienta y orégano. Dejamos hacer a fuego medio durante 12 minutos. Cuando pase la mitad de este tiempo, removemos y añadimos las aceitunas cortadas en rodajas. Es importante no pasar de punto el bonito, para que no quede muy seco. Si los trozos son pequeños y para que se haga el tomate tendremos que contar con esos 12 minutos que pueden ser demasiados para unos trozos pequeños de bonito. Lo que podemos hacer entonces, es primero sofreír ajo, cebolla y 6 minutos el tomate a fuego vivo. Incorporamos el bonito y dejamos los otros 6 minutos.

Esta vez lo he acompañado de arroz integral. Otras ideas de acompañamiento pueden ser patatas fritas en dados, un poco de pasta o unas judías verdes. A este bonito tan rico le van bien un montón de cosas, solo hay que probar, igual que he hecho yo con las aceitunas. Y como suponía no ha habido ni medio "pero", les ha encantado.


¡Espero que os guste y que les guste!

miércoles, 20 de julio de 2016

Tarta Piscina

El tiempo pasa volando y mientras le doy vueltas a la tarta que le voy a hacer el viernes a una de mis peques, me doy cuenta de que no publiqué la receta de la tarta piscinera que le hice en mayo por su cumple a la mayor. Los que me seguís en redes sociales habéis visto fotos y con las fotos uno se hace una idea de como era la tarta. Y para los que no la habéis visto todavía pues hoy ha llegado el momento de que lo hagáis.

Con las tartas de los niños no me gusta mucho complicarme en buscar rellenos y cremas raras, porque luego la tarta te la comes tú. Ellos son muy básicos, y un bizcocho tiene el éxito asegurado. Tú también te aseguras de que no te vas a tener que dar un atracón de tarta hasta que te salga por las orejas. 

Ahora viene buscarle una gracia al bizcocho, aquí no nos queda más remedio que darle al coco para buscar una decoración bonita. Algo que les sorprenda, algo que lo convierta en su tarta. El fondant es un buen aliado para estas cosas, y aunque luego lo quitan y no se lo comen (menos mal), nos sirve para darle un toque a la tarta. La gente hace verdaderas obras de arte con fondant. Este no es mi caso, no soy una crack del fondant. Pero sí he logrado utilizarlo en alguna ocasión como ayudante para convertir el bizcocho en la "supertartadeldíasoloparamí" y dejar a los pequeños con la boca abierta. Además con todo el boom que ha habido de cocina y de pastelería creativa, existen en el mercado un montón de decoraciones que podemos utilizar. Colorantes, perlas de colores, figuritas, sprays, banderitas y un montón de cosas más que conseguirán darle vida a cualquier tarta.

Como a mi niña le encanta nadar, decidí que le iba a hacer una piscina. Así que me tiré de cabeza a darle al coco y sin meterme en grandes complicaciones y con la base de un bizcocho de chocolate, conseguí lo que quería: una gran sorpresa y hacer que su día fuera muy especial.

INGREDIENTES
1 yogur natural ( el que yo le puse era azucarado)
3 medidas del envase del yogur de harina
1 sobre de levadura química
1 medida del envase del yogur de aceite de girasol
2 medidas del envase del yogur de azúcar
3 huevos
3 cucharadas de cacao puro en polvo, utilicé Valor
la ralladura de media naranja
el zumo de media naranja


500g. de fondant azul
Azúcar glass
10 tabletas de kit kat
Perlas azules
Spray plateado comestible

Batimos todos los ingredientes hasta que estén bien mezclados. Necesitamos un molde rectangular, yo lo hice en una fuente de cristal de más o menos 30cm. de fondo. Ponemos un papel sulfurizado para que luego nos sea más fácil desmoldarlo. Horneamos a 200 grados durante 20 - 25 minutos. Como siempre, el tiempo depende de vuestro horno. Procurad no abrir el horno antes de tiempo para que no se baje. Cuando os parezca que está, podéis meter una aguja larga y fina para comprobar que sale limpia, entonces seguro que lo tenéis hecho. Dejamos enfriar el bizcocho y después con un cuchillo de sierra recortamos por arriba para dejarlo plano. Si el molde no es totalmente rectangular, como en mi caso, también hay que recortar los laterales hasta conseguir un rectángulo.



Estiramos la plancha de fondant azul con ayuda de un rodillo y espolvoreando azúcar glass en la mesa para que no se nos pegue. Hay que ir dándole la vuelta, poniendo lo de encima abajo y girando también la plancha de fondant. Intentad dejarlo lo más fino que podáis. Hacedlo un poco más grande que el bizcocho para que cubra también los laterales y poder pegar los kit kat.




Cogemos los kit kat y vamos poniéndolos por los laterales humedeciendo el fondant con una brocha húmeda para que se peguen.  Los teñimos con el spray plateado. El spray mancha bastante, así que tened cuidado sobre dónde lo hacéis.



Echamos también un poco de spray plateado sobre el fondant de forma irregular y las perlas azules. El fondant que encontré era de un azul bastante oscuro pero con las perlas y el spray daba el pego. Como veis en las fotos la piscina tenía una nadadora, que era un playmobil. Si os atrevéis podéis hacer también la nadadora con fondant. Traía un podium que coloqué sobre unos escalones hechos también con kit kat.




Un poco antes de servir los kit kat se pusieron un poco rebeldes y se querían despegar. ¡Horror!, se me desmonta ahora la tarta y me da algo. Así que cogí un poco de hilo de nailon y lo até por alrededor. Ya cuando llegó a la mesa en perfecto estado se o lo quité. Creo que nadie se dio cuenta.



A mi el resultado me encantó pero lo que me gustó de verdad fue ver su cara cuando descubrió la sorpresa.







martes, 5 de julio de 2016

Ensalada de Lentejas

Llega el buen tiempo y hay algunos platos que depende de donde vivas y del calor que haga parece que los apartamos un poco. Es el caso de las legumbres. En mi caso los niños se las comen muy bien cuando son plato de cuchara. Como plato frío, de momento, es otra historia.  Así que ando buscando combinaciones a las que poder ir acostumbrándolos como esta ensalada de lentejas. No tiraron cohetes de alegría, pero se la comieron. Misión cumplida.



Tenía pescado cocido de unas espinas de merluza y esta ensalada me vino muy bien para aprovecharlo. La remolacha y el brócoli, quizás no les haga mucha gracia cuando lo vean, pero si no probamos no lo sabremos. Y siempre podemos optar por otras verduras que sepamos que se comen bien. En cuanto al aliño, va un poco en gustos. Está buenísima con el típico de aceite y vinagre, pero quizás a los pequeños les tire más un poco de mayonesa. Para los que no les haga mucha gracia las lentejas, pues cualquier otra legumbre es bienvenida, porque los demás ingredientes combinarán a la perfección con ellas.

Si hablamos de la parte nutricional, la legumbres como ya os he comentado otras veces, son necesarias por lo menos dos veces a la semana. Así que es importante no abandonar su consumo en los meses más calurosos. Voy a entonar aquí un mea culpa, para deciros que en los meses de verano hay semanas en las que en esta casa no se consumen dos veces por semana. ¡Pero una siempre, eh?Bueno, cuando andamos de chiringuito en chiringuito, puede que ni una. Es que en esas semanas de desconexión total no te apetece mucho planificar los menús nutricionalmente hablando.

Después de mi momento confesión y volviendo a sus propiedades, las lentejas son ricas en potasio, en magnesio y en ácido fólico, tan importante para las embarazadas. Haciendo clic aquí podréis encontrar más propiedades nutricionales de las lentejas, que os conté en otra entrada. En este plato además las acompañamos con verduras, pescado y patata, por lo que el plato entero es bastante completo y sano a la vez.

Y si las ensaladas no son su fuerte, no pasa nada. Siempre podremos volver al caldo y a la cuchara, aunque les caigan gotitas de sudor con cada cucharada.

INGREDIENTES
(4pax)

200g. de lentejas
150g. de zanahorias
150g. de patatas
160g. de brocoli
150g. de pescado (utilicé merluza)
120g. de remolacha cocida

Para cocer las lentejas yo utilicé la olla rápida, pero no es necesaria. En olla rápida, ponemos las lentejas, con la patata en dados, la zanahoria también dados pequeños y el brocoli en ramilletes, no muy pequeños para que no se deshaga. También podéis poner una vaporera y cocer encima el brócoli. En mi caso el pescado estaba ya cocido, pero si no lo tenéis cocido, también lo podéis hacer a la vez que se cuecen las lentejas al vapor. Otra opción es hacerlo a la plancha. El tiempo de cocción fue 5minutos a fuego lento a partir de que subió la válvula. Para cocerlas en olla rápida la cantidad de agua es más o menos cuatro veces la cantidad de lentejas. No os olvidéis de añadirle sal al agua.

Una vez que tenemos todo cocido, lo escurrimos. Cortamos la remolacha en dados pequeños y se la incorporamos. Y los ramilletes de brócoli, los cortamos también en trozos más pequeños.

Llega la hora del aliño y como os he comentado antes con aceite, vinagre y un poco de pimienta está genial. Aunque hayamos salado el agua, os recomiendo probar el punto de sal por si necesita un poco más. Un poco de mostaza también le puede dar un toque muy rico. Y siempre nos quedará la mayonesa que nos puede echar un cable con los más pequeños.


¡Espero que os guste y que les guste! 

miércoles, 15 de junio de 2016

Fideos Marineros

Los fideos me encantan, no es la primera vez que pongo una receta con ellos. Me gusta mucho la pasta, igual que a los niños. No conozco a ningún niño que le haga ascos a un plato de pasta. Los fideos son fáciles de comer y muy rápidos de hacer. La pasta en general, nos permite apañar un plato en un periquete para esos días en los que te pilla el toro. El toro en este caso tiene forma de 3 niños muertos de hambre. Se que pude parecer exagerado lo de muertos de hambre, o lo de compararlos con que viene un toro. Pero cuando a los niños les da el hambre, ya podéis daros prisita porque por lo menos los míos parece que llevan sin comer días. Tú eres la única culpable, se mueren y tú también te quieres morir, pero de aguantarlos. Menudo drama, es el momento de mantener la calma y hacer fideos.

Este plato es una versión de uno que hacía mi madre de vez en cuando y me encantaba y me sigue encantando porque nos lo sigue haciendo. Su plato eran fideos con almejas y en el mío las almejas las he sustituido por pescado. En este caso merluza, pero cualquier otro pescado blanco os puede servir. Los niños también lo habían probado en casa de la abuela con almejas y se lo comieron fenomenal. Es verdad, que a alguno las almejas le pueden echar para atrás, pero para eso está mi versión con pescado para que nadie ponga pegas. 

Una cosa que sé que os va a llamar la atención es echarle patatas. ¿Pasta más patatas? Pues sí, confiad porque os va a gustar. O quizás no, pero primero hay que probarlo, como les digo yo a los niños. Siempre les hago la misma jugarreta, soy un poco bruja, lo reconozco. Ya se deben saber mi discurso de memoria -Pruébalo y si no te gusta ya vemos lo que hacemos- Si les gusta pues a seguir comiendo acompañado de un -¿ves, si ya sabía yo que te iba a gustar? 
Lo mejor viene cuando no les gusta, cuando ponen cara de "pero qué porras me has metido en la boca, ya sabía yo que no lo tenía que probar". Tú te mantienes a su lado con la mejor de tus sonrisas y le dices -¿a qué está rico?- y el niño solo acierta a mover la cabeza de lado a lado. Reconozco que yo he visto caras en mis niños en las que me he tenido que aguantar mucho la risa. El resto depende de vuestras dotes comerciales, después de un no, y si sois buenos vendedores puede venir algún bocado más, o quizás debamos dejarlo ahí y probar otro día. 

Pero todo esto que os cuento no os va a pasar con estos fideos, estos se los van a comer alegre y rápidamente. Y si no es así me llamáis y negocio yo con ellos.

INGREDIENTES
(4pax)

3 dientes de ajo
60g. de cebolla
160g de patatas peladas
300g de fideos 
250g de merluza
Vino blanco
Agua o caldo de pescado
azafrán
1 cucharada de perejil picado
Aceite de oliva
Sal

Pelamos y picamos los ajos y los sofreímos en aceite de oliva. Si los echamos con el aceite frío evitaremos que se nos quemen nada más toquen la olla. Antes de que tomen color, añadimos la cebolla picada fina.
Cuando la cebolla esté blanda, añadimos el pescado cortado en dados de 1cm. más o menos. Echamos el perejil. Damos unas vueltas e incorporamos los fideos, damos una vuelta más. Toca echar las patatas cortadas en cuadrados de más o menos 1´5cm. de lado. Echamos un chorro de vino blanco y agua hasta cubrirlos. Añadimos  sal, una hebras de azafrán y si el azafrán es molido pues un sobre. Si probáis podréis comprobar el punto de sal fácilmente. Dejamos cocer tapados a fuego medio hasta que estén secos. Si se agota el líquido y están duros habrá que añadir un poco más pero poco a poco para no pasarlos.

Ya sabéis que yo soy fan de la olla rápida, así que después de añadir el agua, cerré y cuando subió la dejé 5 minutos a fuego lento. 

En la lista de ingredientes os he puesto agua o caldo de pescado, si tenéis un caldo de pescado de haber cocido algunas espinas o cabeza es bienvenido, sino los podéis hacer con agua. Yo los hice con agua.

Con muy pocos ingredientes y poco tiempo tendréis la comida o la cena lista.




¡Espero que os guste y que les guste!




martes, 31 de mayo de 2016

Bizcocho de colores

Hace un mes más o menos me propusieron colaborar con la revista Tobogán (www.revistatobogan.com). Una revista infantil que se publica al otro lado del charco, concretamente en República Dominicana. Ese lugar mágico, bonito, donde el tiempo y la vida se disfrutan de otra forma. Un sitio con el cual merece la pena soñar de vez en cuando, solo pensar en alguna de sus playas en algún momento del día te puede servir para desconectar. Si consigues hacer el sueño realidad, mucho mejor. 

Los que me seguís en redes sociales ya sabréis de qué os hablo e incluso habréis visto la receta de este bizcocho. Y a los que no me seguís en redes sociales, si queréis hacerlo tenéis los botones al final de la entrada y en el lateral del blog.

En cualquier caso aquí os dejo la receta de un bizcocho superfácil y genial para una de esas tardes en las que cae una tormenta, o les apetece cocinar algo contigo, o tú te aburres de ellos y ellos se aburren de ti, o no sabes que darles de merendar.

Yo lo hice con el pequeñín de la casa y los dos pasamos un buen rato, sobre todo cuando llegó la hora de llenar de colores nuestro bizcocho. Después, no le quitó ojo mientras estaba en el horno. Mientras se enfriaba, su impaciencia alcanzó niveles un poco altos, y la mía también, todo hay que decirlo. Pero cuando le di el primer trozo su cara de satisfacción, mezclada con un poco de orgullo, hizo que los dos nos dedicáramos una de esas sonrisas cómplices que nos llenan de vida.

Automáticamente bajó corriendo al jardín a avisar a sus hermanas de que tenían que probar su obra de arte. Cuando abrí la puerta me sentí como el flautista de Hamelín, había un montón de niños dispuestos a catar ese bizcocho de colorines. Así que en menos que canta un gallo, en el plato solo quedaban unas migas y un pequeñajo que me dijo -Mami, mañana hacemos otro-.




INGREDIENTES

3 huevos
1 yogur natural (125g)
2 medidas del vaso del yogur de azúcar
3 medidas del vaso del yogur de harina
1 sobre de levadura química
1 medida del vaso del yogur de aceite de girasol o vegetal
La piel de medio limón rallada
El zumo de medio limón
Colorantes en gel de varios colores


Mezclamos la levadura con la harina. Ponemos el resto de ingredientes en un bol, añadimos la harina con la levadura y batimos hasta obtener una mezcla homogénea. Engrasamos un molde para horno y ponemos un papel de horno en la parte de abajo, para que luego sea más fácil desmoldar. Echamos la mezcla en el molde. 



Ahora cogemos los colorantes y con ayuda de nuestros pequeños artistas hacemos líneas de diferentes colores. Vamos mezclando los colores con una espátula. 



Metemos al horno previamente precalentado a 200ºC unos 25 minutos. Una buena forma de comprobar que está hecho es pinchar con una aguja larga o un palillo largo. Si salen secos es que el bizcocho está listo.




¡Os aseguro que les va a encantar!