martes, 23 de febrero de 2016

Marc Restaurant

Hoy, y sin dejar pasar más tiempo tengo que escribir sobre este restaurante perfecto para visitar con niños. Para los que vivimos fuera de Barcelona nos queda un poco lejos, pero siempre hay un fin de semana o un puente en el que nos podemos escapar. Es lo que hicimos nosotros en diciembre, ya llevábamos tiempo buscando unos días para ir con los niños y que conocieran Barcelona, así que en el puente de diciembre tuvimos nuestra oportunidad.

A Marc, lo habíamos conocido hacía ya un tiempo. Lo típico, playa, niños que se conocen y juegan y papis que charlan un rato y otro rato. Allí nos contó que tenía un restaurante desde hacía años y que lo había evolucionado hacia el público infantil. Cuando fuimos a Barcelona, nos guardamos un mediodía para ir a comer allí.


No suelo publicar post de restaurantes en mamaquehay, suelo hacerlo en mi otro blog (clic aquí). La razón es que los restaurantes de los que he hablado o he ido con los niños pero no eran exclusivos para un público infantil, o no había ido con los niños. Con Marc Restaurant, no hay dudas, o vas con niños o mejor no vayas. No me malinterpretéis , no te van a echar. Pero si comes allí un fin de semana sin niños tienes que saber que aunque hay una zona exclusiva para que jueguen, ellos están en un territorio adaptado a su forma de vivir. Territorio comanche, esto es, entro a la zona de juegos, salgo, pinto en las paredes de pizarra, hago una carrerita escapando de mi hermano, doy un grito, etc. 




En la zona de juegos hay una persona que se encarga de estar con los niños. Así cuando acaban de comer se pueden levantar y los papis acaban tranquilamente con sobremesa incluida.
Marc es amable y sonriente, entiende a la perfección a papis y a niños. Una persona cercana que prefiere que le digas si algo no está bien a que te vayas con mal sabor de boca. A él lo que le gusta es que la gente pase un buen rato, coman bien y por supuesto encuentren en su restaurante un sitio para disfrutar en familia y volver.

En cuanto a la comida, la voy a definir como él la describe, porque es verdad. Es una comida casera sin pretensiones. Tienes un menú infantil de dos platos, los niños comieron macarrones con tomate y pechuga de pollo con patatas. Todo de verdad, cuando digo de verdad es salsa de tomate casera, pechuga de pollo empanada allí, no masa de pollo empanada allá y patatas chips hechas allí, no de bolsa de allá. Lo papis si quieren también tienen un menú de fin de semana. Y también grandes y pequeños pueden comer de tapas. Entre los postres podréis encontrar tartas caseras que están realmente bien.


Y ya solo me queda darle las gracias a Marc por el ratito que pasamos. ¡Volveremos!


Marc Restaurant
Carrer de Joan Miró, 24
08005 Barcelona
Tel.:932 21 77 47









lunes, 22 de febrero de 2016

Tastyfridays Outside: Diverxo

Hoy hace un mes, estaba expectante. En unos días cenaría en uno de los lugares a los que tenía ganas de ir hacía mucho tiempo, incluso antes de conseguir sus tres Estrellas Michelín. Al final el sueño se cumplió.


Al cabo de una semana pude disfrutar de una experiencia que definiré como mágica, ilusionante, divertida y llena de sabor. Ahora llega el momento de compartir mi experiencia con vosotros y llevo tiempo dándole vueltas a si debo mostrar las fotos de los platos o no. Por un lado no me gustaría robar parte de la magia a quien esté pensando en ir. Por otro, este genio de la cocina, Dabiz (con b) Muñoz, va  cambiando o introduciendo nuevos platos continuamente. Y por un tercer lado viendo las fotos te entran unas ganas de ir tremendas. Esto es lo que le ha pasado a alguna de las personas a las que se las he enseñado.

Digo parte de la magia porque aunque yo os mostrara aquí todos los platos, e incluso los describiera, él y todo su equipo conseguiría haceros disfrutar durante tres horas sin que pudierais desconectaros ni un momento del XO. EL XO, esa función que gira en torno a ti, contigo como protagonista o a ratos como espectador. Ese espectáculo que te hace abrir la boca no sólo para comer. La abres de admiración y también de satisfacción. 

Dentro de todo el espectáculo que dirige Dabiz, hay unos actores muy, muy importantes que te reciben y acompañan en todo momento. Ellos te llevan de la mano por todo el recorrido. Sirven la comida. Explican con detalle cada plato. Te dicen como lo debes comer y además te regalan un gesto, un guiño, o dos, o tres, o los que tú quieras.  Una broma, o también una reprimenda por comerte el caldo con el que te van a preparar la segunda parte del plato. Y todo ello mostrando una gran sonrisa. Eso si, el disfraz con el que estaban ataviados para la ocasión era un poco feo, difícil que te siente bien y supongo que incómodo a rabiar, pero una vez más justificado por la época a la que debías viajar esa noche.

¿Y él?, ¿lo vistéis? Esta pregunta me la ha hecho mucha gente. Lo vimos. Salió de la cocina serio. La verdad, con cara de pocos amigos. Hizo un repasito de reojo. Dio un par de instrucciones y chimpún. Yo creo que no hace falta más, tampoco me hubiese importado no verlo, su trabajo está en la cocina y lo importante es disfrutar de sus creaciones. Además hay cosas que sigue haciendo sólo él.

En Divexo puedes elegir entre tres menús, que se diferencian en el número de lienzos, así llaman a los platos que además tienen distintas partes o evoluciones. En nuestro caso, nos quedamos con el del medio. A partir de ahí nuestro paladar, nuestro cerebro y nuestro cuerpo comenzaron el viaje por un camino lleno de matices. Sabores de hoy que no serían nada sin los de ayer, ingredientes conocidos, desconocidos, y partes del cuerpo de algún animal que quizás, en otro momento, no te hubieras comido. Una montaña rusa que no para de subir y que este "ser" diferente de la cocina, conduce mejor que nadie.

Yo creo que hasta aquí os habréis hecho una idea de la experiencia que he tenido la suerte de llevarme puesta. Llegados a este punto y final, he decidido poner solo alguna foto para alimentar vuestras ganas de ir.




A mi me encantaría volver.

lunes, 15 de febrero de 2016

Tarta Oreo

Aquí estoy de nuevo, intentando superar el "todo lo que tengo que hacer va antes que ponerme a contar las recetas que tengo preparadas para el blog". Yo voy cocinando, voy apuntando, voy haciendo fotos y voy acumulando hasta que encuentro el momento de escribir. En ese proceso hay recetas que se quedan ahí esperando que les haga un hueco. Pasan otras delante y pasan los días y las entradas, hasta que les llega su turno. No es que sean peores o no confíe en ellas, simplemente se han quedado ahí esperando sus líneas protagonistas.

Esto es lo que ha pasado con esta tarta, que hice en mayo, sí en mayo, habéis leído bien. Fue la tarta de cumple de mi princesa mayor a la que le encantan las Oreo y las cata mucho menos de lo que ella quisiera gracias a la generala que tiene por madre y que solo de vez en cuando levanta la mano a este tipo de productos. La bollería y los dulces industriales no son buenos para incluir de forma habitual ni en la dieta de un niño ni en la nuestra, pero ojo, aunque la casera es mejor, tampoco debe ser habitual.

A veces no queda más remedio que aceptarlos en determinados momentos, pero seamos cautelosos y tengamos en mente que no está bien estar acompañando nuestra dieta de mañana, media mañana y tarde, de este tipo de productos. Los caseros tienen alta cantidad de azúcar y ya no os quiero contar los industriales las porquerías que nos pueden llevar a tragar.

Pero dejando consejos y normas aparte,  al pensar en la tarta con la que la podía sorprender, lo tuve claro. Con una tarta Oreo tenía el éxito asegurado y allí que me puse a buscar recetas hasta que di con esta que me pareció que saldría bien de "Cocina para todos". Es fácil, no se necesita horno, y queda muy rica.

Me encanta el momento en el que ven la tarta. Su cara es genial y su "mamiiiiii" es con ese amor del que te carga las pilas. Mientras que la hago es perfecto hacer cómplice a alguno de sus hermanos, enseñarles lo que se está cociendo y que te guarden el secreto. Sólo tú y yo lo sabemos, ya verás qué sorpresa le vamos a dar.

INGREDIENTES:
(para molde de unos 20cm.)

20 galletas Oreo
120g de azúcar
200g de queso de untar
300ml. de nata para montar con un 35%de materia grasa
90ml. de leche
50g de mantequilla
5 hojas de gelatina

En primer lugar abrimos las galletas y ponemos el relleno en un bol y en otro las tapas. A continuación derretimos la mantequilla en el microondas a potencia media y de poco en poco tiempo para que no hierva. Una vez derretida la dejamos que enfríe un poco. Mientras tanto, dejamos las hojas de gelatina en remojo con agua fría.  Ponemos en un cazo el relleno de las galletas, el queso, y el azúcar a fuego medio. Vamos removiendo hasta que nos queda una mezcla homogénea, añadimos la leche y seguimos mezclando.
Ahora cogemos la gelatina, la escurrimos bien y la incorporamos a la mezcla del cazo sin quitarlo del fuego. Removemos bien para que se disuelva y se integre la gelatina. Es importante que este bien integrada, removed hasta que se disuelva.  Sacamos del fuego y dejamos que se enfríe, sin meter en la nevera.

Picamos las tapas de las galletas que teníamos separadas con ayuda de una picadora y si no tenemos pues tendréis que apañároslas para dejarlas como polvo con una batidora o un mortero. Separamos la mitad de la mezcla y le añadimos la mantequilla que ya está fría. Lo mezclamos bien.



En un molde desmontable, yo utilicé uno de 20 cm.,  ponemos esa mezcla de galleta y mantequilla aplastándola bien con una cuchara para hacer la base. Cubrid la base con un papel de horno. Una vez que está estirada y lisa, la metemos en la nevera a que se enfríe. Montamos la nata con una batidora normal o de varillas. Cuando esté montada, la añadimos a la mezcla del queso, leche, relleno y gelatina que ya tenemos frío. Muy importante que esté frío. Removemos despacio, haciendo movimientos envolventes para no bajarlo. Una vez tenemos una mezcla homogénea, sacamos la base del frigorífico y le añadimos la crema. Cubrimos con film y metemos a la nevera hasta que cuaje.
Yo todo este proceso lo hice el día antes para ir sobre seguro y tener tiempo a que cuajara, porque necesita unas seis horas.




Ahora solo nos queda coger el resto de la galleta molida y espolvorearla por encima, una vez hecho esto desmoldamos y decoramos. Yo le puse unas minigalletas del mismo tipo por encima.



Y con la emoción del momento no hay foto de la tarta enterita, porque hay determinados momentos que tienes que estar a lo que estás.







 Espero que os guste!!