martes, 31 de mayo de 2016

Bizcocho de colores

Hace un mes más o menos me propusieron colaborar con la revista Tobogán (www.revistatobogan.com). Una revista infantil que se publica al otro lado del charco, concretamente en República Dominicana. Ese lugar mágico, bonito, donde el tiempo y la vida se disfrutan de otra forma. Un sitio con el cual merece la pena soñar de vez en cuando, solo pensar en alguna de sus playas en algún momento del día te puede servir para desconectar. Si consigues hacer el sueño realidad, mucho mejor. 

Los que me seguís en redes sociales ya sabréis de qué os hablo e incluso habréis visto la receta de este bizcocho. Y a los que no me seguís en redes sociales, si queréis hacerlo tenéis los botones al final de la entrada y en el lateral del blog.

En cualquier caso aquí os dejo la receta de un bizcocho superfácil y genial para una de esas tardes en las que cae una tormenta, o les apetece cocinar algo contigo, o tú te aburres de ellos y ellos se aburren de ti, o no sabes que darles de merendar.

Yo lo hice con el pequeñín de la casa y los dos pasamos un buen rato, sobre todo cuando llegó la hora de llenar de colores nuestro bizcocho. Después, no le quitó ojo mientras estaba en el horno. Mientras se enfriaba, su impaciencia alcanzó niveles un poco altos, y la mía también, todo hay que decirlo. Pero cuando le di el primer trozo su cara de satisfacción, mezclada con un poco de orgullo, hizo que los dos nos dedicáramos una de esas sonrisas cómplices que nos llenan de vida.

Automáticamente bajó corriendo al jardín a avisar a sus hermanas de que tenían que probar su obra de arte. Cuando abrí la puerta me sentí como el flautista de Hamelín, había un montón de niños dispuestos a catar ese bizcocho de colorines. Así que en menos que canta un gallo, en el plato solo quedaban unas migas y un pequeñajo que me dijo -Mami, mañana hacemos otro-.




INGREDIENTES

3 huevos
1 yogur natural (125g)
2 medidas del vaso del yogur de azúcar
3 medidas del vaso del yogur de harina
1 sobre de levadura química
1 medida del vaso del yogur de aceite de girasol o vegetal
La piel de medio limón rallada
El zumo de medio limón
Colorantes en gel de varios colores


Mezclamos la levadura con la harina. Ponemos el resto de ingredientes en un bol, añadimos la harina con la levadura y batimos hasta obtener una mezcla homogénea. Engrasamos un molde para horno y ponemos un papel de horno en la parte de abajo, para que luego sea más fácil desmoldar. Echamos la mezcla en el molde. 



Ahora cogemos los colorantes y con ayuda de nuestros pequeños artistas hacemos líneas de diferentes colores. Vamos mezclando los colores con una espátula. 



Metemos al horno previamente precalentado a 200ºC unos 25 minutos. Una buena forma de comprobar que está hecho es pinchar con una aguja larga o un palillo largo. Si salen secos es que el bizcocho está listo.




¡Os aseguro que les va a encantar!

lunes, 30 de mayo de 2016

Esto no ha hecho más que empezar: III Campeonato Demos la vuelta al día

Sé que muchos de vosotros leéis mis dos blogs, pero supongo que a algunos les gusta más uno que otro y no tienen tiempo para todo.  Esta es la entrada que publiqué el sábado en www.tastyfridays.blogspot.com contando una experiencia genial que empezó hace unas semanas y con la que espero disfrutar mucho.  Así que para el que no la haya visto, aquí la tenéis.

Son las 12 de la mañana y hace una semana exactamente a estas horas, estaba hecha un manojo de nervios. A las 10 de la mañana había llegado al Hotel Westing Palace en Madrid para concursar en el III Campeonato Demos que organiza el portal gastronómico de la cadena de supermercados Día www.demoslavueltaaldía.com. Casi cuatro horas después, conseguí una de las ansiadas chaquetillas que me han abierto un camino que, estoy segura, voy a disfrutar muchísimo.

¿Cómo empezó todo? Pues con un mail que despertó mi curiosidad y me hizo ponerme a bucear entre  la dinámica del campeonato. Ahí dije, esto es para mi ¡me apunto!.Pero entre unas cosas y otras el tema se quedó en "standby", había que enviar una foto del plato de tu vida y no tenía muy claro cual elegir. Así, con varias opciones en la mano, llegó la mañana del l1 de mayo. Y con ella el último día para inscribirse y mi decisión en firme de hacerlo. De hoy no puede pasar.

A partir de ahí todo fue muy rápido, recibir el que me pre-seleccionaban me hizo muchísima ilusión, ya había metido un pie. Pocos días después de enviar todo lo que me pidieron para una segunda selección, el 17 de mayo, metí el cuerpo entero. No me lo podía creer, estaba entre los 40 seleccionados de toda España para competir en la semifinal. Veinte en categoría chef, y veinte en categoría foodie, que era la mía, nos veríamos las caras y los cuchillos en distintas pruebas.

Una vez allí, y antes de concursar, pude ir conociendo gente majísima y con los que tengo un interés común, la gastronomía. Así me fui relajando y comencé a disfrutar de una experiencia genial y divertida que procuré exprimir al máximo además de concursar.



En la primera parte, los chefs realizaron una serie de pruebas basadas en los distintos sentidos. Hicieron una cata de vinos, montaron unas claras a oído, adivinaron los ingredientes de un chutney y realizaron un emplatado con productos Día. ¿Y qué hacíamos los foodies mientras tanto? Pues nos convertimos en gastroreporteros y en la sombra del chef que nos asignaron a cada uno. Durante todas las pruebas que ellos realizaron, nosotros hacíamos fotos o vídeos y comentarios que dieran idea de lo que cada chef estaba haciendo en ese momento. A la vez, las íbamos subiendo a nuestras redes sociales para contarle a todo el mundo de primera mano lo que allí se estaba cociendo.





Llegó la segunda prueba para los foodies, un trivial gastronómico. Diez preguntas en las que tuvimos que demostrar nuestros conocimientos de gastronomía, de cocina y de los anteriores campeonatos.


Después de 20 minutos más o menos y que se hicieron eternos empezaron a nombrar a los 6 foodies y 6 chefs que pasarían a la gran final. Y llegó el momento en el que oí mi nombre y fui feliz, muy feliz.


Y vosotros diréis, pero si todavía queda la final. Sí, todavía queda la final pero hasta llegar a ella voy a estar cinco meses recibiendo masterclasses de grandes cocineros, de grandes profesionales de la cocina, de expertos en redes, de imagen, ¿Qué más puedo pedir? Esto es un gran premio del que voy a saborear cada minuto hasta llegar a la Gran Final.


No os olvidéis de visitar www.demoslavueltaaldia.com, donde podréis encontrar noticias, recetas, trucos y la posibilidad de asistir a cursos de cocina gratuitos, es una comunidad gastronómica en toda regla. Y además seguro que podéis seguir mis avances durante las masterclasses a las que voy asistiendo.



 ¡Esto no ha hecho más que empezar!

Después de 6 meses maravillosos edito para contaros que fui la ganadora del concurso en la categoría foodie, así que no puedo estar más feliz.





sábado, 28 de mayo de 2016

Esto no ha hecho más que empezar: III Campeonato Demos la vuelta al día

Son las 12 de la mañana y hace una semana exactamente a estas horas, estaba hecha un manojo de nervios. A las 10 de la mañana había llegado al Hotel Westing Palace en Madrid para concursar en el III Campeonato Demos que organiza el portal gastronómico de la cadena de supermercados Día www.demoslavueltaaldía.com. Casi cuatro horas después, conseguí una de las ansiadas chaquetillas que me han abierto un camino que, estoy segura, voy a disfrutar muchísimo.

¿Cómo empezó todo? Pues con un mail que despertó mi curiosidad y me hizo ponerme a bucear entre  la dinámica del campeonato. Ahí dije, esto es para mi ¡me apunto!.Pero entre unas cosas y otras el tema se quedó en "standby", había que enviar una foto del plato de tu vida y no tenía muy claro cual elegir. Así, con varias opciones en la mano, llegó la mañana del l1 de mayo. Y con ella el último día para inscribirse y mi decisión en firme de hacerlo. De hoy no puede pasar.

A partir de ahí todo fue muy rápido, recibir el que me pre-seleccionaban me hizo muchísima ilusión, ya había metido un pie. Pocos días después de enviar todo lo que me pidieron para una segunda selección, el 17 de mayo, metí el cuerpo entero. No me lo podía creer, estaba entre los 40 seleccionados de toda España para competir en la semifinal. Veinte en categoría chef, y veinte en categoría foodie, que era la mía, nos veríamos las caras y los cuchillos en distintas pruebas.

Una vez allí, y antes de concursar, pude ir conociendo gente majísima y con los que tengo un interés común, la gastronomía. Así me fui relajando y comencé a disfrutar de una experiencia genial y divertida que procuré exprimir al máximo además de concursar. 



En la primera parte, los chefs realizaron una serie de pruebas basadas en los distintos sentidos. Hicieron una cata de vinos, montaron unas claras a oído, adivinaron los ingredientes de un chutney y realizaron un emplatado con productos Día. ¿Y qué hacíamos los foodies mientras tanto? Pues nos convertimos en gastroreporteros y en la sombra del chef que nos asignaron a cada uno. Durante todas las pruebas que ellos realizaron, nosotros hacíamos fotos o vídeos y comentarios que dieran idea de lo que cada chef estaba haciendo en ese momento. A la vez, las íbamos subiendo a nuestras redes sociales para contarle a todo el mundo de primera mano lo que allí se estaba cociendo.





Llegó la segunda prueba para los foodies, un trivial gastronómico. Diez preguntas en las que tuvimos que demostrar nuestros conocimientos de gastronomía, de cocina y de los anteriores campeonatos.


Después de 20 minutos más o menos y que se hicieron eternos empezaron a nombrar a los 6 foodies y 6 chefs que pasarían a la gran final. Y llegó el momento en el que oí mi nombre y fui feliz, muy feliz.



Y vosotros diréis, pero si todavía queda la final. Sí, todavía queda la final pero hasta llegar a ella voy a estar cinco meses recibiendo masterclasses de grandes cocineros, de grandes profesionales de la cocina, de expertos en redes, de imagen, ¿Qué más puedo pedir? Esto es un gran premio del que voy a saborear cada minuto hasta llegar a la Gran Final.


No os olvidéis de visitar www.demoslavueltaaldia.com, donde podréis encontrar noticias, recetas, trucos y la posibilidad de asistir a cursos de cocina gratuitos, es una comunidad gastronómica en toda regla. Y además seguro que podéis seguir mis avances durante las masterclasses a las que voy asistiendo.


¡Esto no ha hecho más que empezar!

martes, 17 de mayo de 2016

Pisto

El pisto es un acompañamiento genial para comer con un montón de cosas. Si hacemos un pescado o una carne a la plancha queda un plato muy bueno y muy sano para una comida o una cena. La tortilla o los huevos fritos no le van nada mal, yo a veces también lo he puesto acompañando a huevos cocidos. Además se puede congelar, por lo que nos viene muy bien para hacer un día y guardar las sobras para otro.

Este plato lleva unas cuantas verduras, es estupendo para que coman vegetales y prueben diferentes sabores. Cuando los pequeños seres que hoy habitan en mi casa no habían llegado todavía, yo picaba las verduras menudas pero tampoco me preocupaba mucho el tamaño, hombre lo suficientemente pequeño para que se hiciera en condiciones. Ahora que hay que alimentar a los pequeños seres, cuanto más picada esté la verdura mejor. Normalmente lo hago en Thermomix porque me es cómodo y me gusta como queda. Pero antes lo hacía en sartén y el resultado también es perfecto, incluso hay por aquí alguien al que le gustaba más cuando la verdura la picaba a mano y lo hacía en sartén. Para gustos los colores. Y de colores el pisto sabe mucho. Yo siempre lo he hecho con cebolla, calabacín, pimiento rojo y tomate. Pero hay gente que le añade, berenjena, o le echa zanahoria, o mitad pimiento rojo y pimiento verde...

Volviendo a los pequeños seres, he de decir que cuando les sirves el pisto en el plato la primera vez su cara es como si hubiesen visto un fantasma. Esa cara ya no es ni de asco, es de susto total. A lo que sigue un ¿Pero esto qué es? y un ¡No me lo pienso comer! Ellos saben que mami es guerrera y que no se van a librar, pero es ley de vida intentarlo. Por otro lado les queda la esperanza de que acabarán perdonándoles algo. Y si lo miras bien, mami me ha servido poco.
Empieza el espectáculo, cada uno con sus estrategias. Después de unas cuantas apretadas de labios, unos bocados de "este sin pisto", unos "no te lo dejes todo para el final que te lo vas a comer igual" y unos cuantos "a mi esto no me gusta, no lo hagas más", llega el momento final en el que por lo menos se ha comido parte, así que la partida queda en tablas.  Pero lo mejor todavía está por venir. Llega un día, la tercera, la cuarta o la quinta vez que ha comido pisto y en el segundo bocado te suelta: -Mami, no me acordaba que me gustaba tanto el pisto. ¿Será una nueva estrategia?

INGREDIENTES
(4 pax)

350g. de calabacín
250g de cebolla
200g de pimiento rojo
500g de tomates
Aceite de oliva
Sal y pimienta

En primer lugar lavamos y picamos toda la verdura en cuadraditos pequeños. Sólo pelo los tomates y las cebollas, las demás verduras sin pelar. Ponemos aceite de oliva en una sartén y añadimos primero la cebolla, damos unas vueltas. A continuación el pimiento rojo. El turno siguiente es para el calabacín y después el tomate. Salpimentamos y dejamos hacerse tapado hasta que las verduras estén tiernas, a fuego medio, entre 20 minutos y media hora. Y ya tenemos nuestro pisto listo.

Si lo hacemos en Thermomix, picamos las verduras en dos veces, velocidad 4, 3-4 segundos. No os paséis que no queremos tampoco un picadillo finísimo. A continuación echamos el aceite y las verduras, salpimentamos y programamos 30 minutos, temperatura aroma, giro a la izquierda y velocidad cuchara.  Si vemos que hay mucho líquido podemos poner un poco más de tiempo. Si lo hacemos de esta manera, ponemos unos 50-60g de aceite.

En ambos casos hay gente que en vez de tomates, le pone tomate en lata triturado. Es otra opción.

¡Espero que os guste y que les guste!

                                                 

lunes, 9 de mayo de 2016

Calamares Boloñesa

Hace unas semanas me llama mi primo y me dice que tiene en casa unos calamares para mi. ¡Qué suerte!, yo ya empiezo a salivar solo de pensar en esos calamares pescados por mi tío en el Cantábrico. Aún sin tenerlos en mi poder, ya voy dándole a la maquinita para ver como los hago.

Barajé receta tradicional, en su tinta, guisados, plancha, rebozados o con alguna salsa de siempre. Pero ya que estábamos, casi dos kilos de calamares eran la ocasión perfecta para montar comidita dominguera especial. Así que además de tasyfridays, hicimos un tastysunday.  Fin de semana completo. Por supuesto, el invitado de honor fue el mensajero que se encarga de transportar tan distinguida materia prima desde el norte a los madriles. Al final, éramos cinco los que nos juntamos para dar cuenta de los calamares.
En nuestros viernes tasty, ya tengo algunas recetas de calamares, probadas y buenísimas. Unos calamares rellenos con sus patitas y langostinos (click aquí para ver la receta), un calamar relleno de picadillo que podéis ver haciendo click aquí; o unos clamares a la andaluza con lima que podéis ver aquí. Pero no era el día de repetir, ya sé que cuando vienen invitados a casa no es muy buen momento para innovar. Pero el que no arriesga, no gana, no prueba y no se divierte.  Los invitados eran de confianza así que cuando vienen a casa, ya vienen predispuestos a hacer de conejillos de indias.

En este caso la inspiración la busqué en un cocinero gallego que llamó mi atención con su receta de Calamares Boloñesa, Pepe Solla. La verdad es que no cambié nada, salvo cocinar las tiras de calamar que él sirve crudas y buscar un acompañamiento. Bueno digo nada, pero seguro que mil detalles más hay que un cocinero como él pondrá en el plato. Pero es un plato adaptable a nuestras cocinas con el que comer los calamares de una forma diferente.


INGREDIENTES
(5PAX)

1700g. de calamares
3 dientes de ajo
160g de cebolla
7 tomates pera
Vino blanco
Sal y pimienta
Aceite de Oliva
Albahaca fresca
Queso parmesano en un trozo. No necesitamos mucho, es sólo para servir.

Lo primero que tenemos que hacer es limpiar los calamares, os dejo un enlace de como hacerlo (click aquí). A continuación cogemos las patas y las aletas y los picamos muy fino. Si tenéis una picadora es la mejor opción, hay que dejarlos muy picados.
En una sartén con un poco de aceite de oliva sofreímos el ajo picado fino y antes de que empiece a dorarse echamos la cebolla picada también muy menuda. Incorporamos las patas y aletas de los calamares bien picados y previamente salados.  Mientras se van haciendo pelamos y picamos en trocitos menudos los tomates. Los incorporamos a la sartén. Regamos con un chorro de vino blanco. Ahora echamos sal y pimienta, no seáis tímidos y probad el punto de sal. Añadimos una cucharada de albahaca fresca picada y dejamos hacerse a fuego medio durante unos 20 minutos más o menos. Tiene que quedar reducido y con la misma apariencia de cuando hacemos una boloñesa de carne.


Ahora le toca el turno a los cuerpos. Mis calamares ya estaban congelados previamente sin saber el plato que iba a hacer. Una vez descongelados, abrí los cuerpos con un corte de delante a atrás y corté tiras lo más finas posibles en ese mismo sentido.



En el plato original de Pepe Solla, él hace el corte que os digo de delante a atrás y los enrolla. Esos rollitos los congela y cuando están semicongelados los corta con el cuchillo perpendicular a lo largo del rollito. Lo que consigue son unos espaguetis de calamar muy finos que aliña con aceite, sal y pimienta. Él los sirve así, en crudo y con la boloñesa y unas lascas de parmesano por encima.

Después de este paréntesis con la receta original, sigo con mi modus operandi. Una vez tenemos cortadas las tiras, las salpimentamos. En una sartén con un poco de aceite de oliva las salteamos hasta que estén hechas.

Llega el momento de emplatar. Ponemos un montoncito de tiras de calamar en el plato. Echamos la boloñesa por encima y terminamos con unas lascas de parmesano. Las lascas de parmesano son fáciles de hacer con un pelador.

En este caso acompañé el plato con un poco de arroz integral servido con pesto. Para el arroz solo tenéis que seguir la pauta de siempre. Dos de agua por uno de arroz. En el arroz integral recomiendan echar un poco más de agua. Si los hacéis en olla rápida no hace falta. En una olla normal, podes ir viendo si necesita un poco más de agua para terminar de hacerse y quedar en su punto. Por supuesto puede acompañarse de arroz normal, o de otro acompañamiento que se os ocurra. Una vez listo lo podemos poner en el plato con ayuda de un molde para que nos quede más bonito.

Echamos el pesto por encima del arroz y listo. La receta del pesto ya la he puesto en mi otro blog, así que para no repetirme, os dejo el enlace haciendo click aquí.

El resultado me ha encantado y juzgar por las repeticiones de los demás comensales a ellos también.


¡Espero que os guste!