martes, 16 de agosto de 2016

Mi bonito con tomate lleva aceitunas

Ya hace un tiempo que hemos empezado a ver bonito en la pescadería, de hecho la temporada o la llamada Costera del bonito suele empezar en junio y hay años que aguanta hasta octubre. En todos estos meses es genial poder disfrutar de un pescado con un montón de beneficios y a un precio razonable, aunque para cogerlo realmente a un buen precio tenemos que esperar a cuando la temporada ya está bastante avanzada.

Como casi todo el mundo sabe, el bonito es un pescado azul, por tanto más graso que otros pescados pero con un contenido de ácidos grasos Omega3 que es muy beneficioso para nuestro organismo. Ese Omega3 nos ayuda a luchar, por ejemplo, contra las enfermedades cardiovasculares. Además el bonito es una buena fuente de vitaminas, minerales y proteínas de alto valor biológico. Podemos destacar su contenido en magnesio, un mineral que es bueno para nuestros huesos, músculos y muy importante para la regeneración celular. En cuanto a los huesos, el bonito también es rico en vitamina D, la cual nos ayuda en la fijación del calcio y que no es muy fácil de obtener en el día a día. La vitamina A de la que se beneficia nuestra piel, nuestro sistema nervioso o la visión nocturna. O las del grupo B, que intervienen en numerosos procesos del organismo, y que también están presentes en este pescado al que pocos peros se le pueden poner. Existe uno, que es su alto contenido en purinas, y esto lo hace menos recomendable para la gente con altos niveles de ácido Úrico o gota.

El bonito está bueno de todas las maneras, a la plancha, encebollado, al horno, con tomate o con lo que se os ocurra y veáis que puede funcionar. Hace tiempo, publiqué un bonito con calabaza que estaba realmente bueno (clic aquí para ver la receta) y tengo pendiente enseñaros alguna otra receta que es también un poco diferente.

Hoy he decidido hacerlo con tomate y mi propuesta para que los niños se "asustaran" al ver el plato ha sido echarle aceitunas. No os penséis que soy tan mala, es una broma. La verdad es que iba sobre seguro porque al igual que su papi y su mami son unos auténticos monstruos devorando aceitunas, ya pueden ser camporreal, manzanilla, gordal, negras, rellenas, o casi cualquier variedad que se atreva a ponerse delante de su boquita. Para los mayores no hay "casi", a los mayores nos gustan todas las del mundo mundial.
Tengo su imagen desde bien chiquititos pidiendo aceitunas cuando nos veían comerlas y con su lengua de trapo decir:  ¿E a una? ¿E ita e pipo? (Traducción: ¿Me das una? ¿Me quitas el pipo (hueso)?) Alguna la he llegado a partir en cuatro trozos, así que imaginaos como eran de pequeñajos. Ahora son unos grandullones que solo me preguntan donde tiran el pipo y si te descuidas te dejan el cuenco vacío en cuanto te das media vuelta.

Una vez leí que los sabores que comen las madres, pasan al feto y que éste se va acostumbrando ya a ellos en la barriga. Yo en los embarazos me zampé unas buenas dosis de aceitunas y de pepinillos en vinagre. Casualidad o no ellos también son muy fans de los pepinillos. Aunque creo que algunos sabores se les olvidaron durante el parto, o en su época de tetas y biberones.

INGREDIENTES:
(4pax)
100g de cebolla
1 diente de ajo
1 kg de bonito (era en 2 rodajas y el kilo era con piel y espina)
Ajo en polvo
1 lata de pimientos asados en tiras pequeña (60g escurrida)
1lata 400g de tomate triturado
Azúcar
Orégano
12 aceitunas rellenas de anchoa.
Sal
Aceite de Oliva

Echamos el diente de ajo en un poco de aceite de oliva y antes de que se dore añadimos y sofreímos la cebolla picada fina. Picamos el bonito en dados grandes (como de 3 ó 4x3 ó 4cm) salpimentamos y echamos un poco de ajo en polvo. Incorporamos a la cebolla. Damos unas vueltas a fuego fuerte y echamos los pimientos cortados muy menudos. Añadimos el tomate, sal, una cucharadita de las de café de azúcar, pimienta y orégano. Dejamos hacer a fuego medio durante 12 minutos. Cuando pase la mitad de este tiempo, removemos y añadimos las aceitunas cortadas en rodajas. Es importante no pasar de punto el bonito, para que no quede muy seco. Si los trozos son pequeños y para que se haga el tomate tendremos que contar con esos 12 minutos que pueden ser demasiados para unos trozos pequeños de bonito. Lo que podemos hacer entonces, es primero sofreír ajo, cebolla y 6 minutos el tomate a fuego vivo. Incorporamos el bonito y dejamos los otros 6 minutos.

Esta vez lo he acompañado de arroz integral. Otras ideas de acompañamiento pueden ser patatas fritas en dados, un poco de pasta o unas judías verdes. A este bonito tan rico le van bien un montón de cosas, solo hay que probar, igual que he hecho yo con las aceitunas. Y como suponía no ha habido ni medio "pero", les ha encantado.


¡Espero que os guste y que les guste!