domingo, 23 de octubre de 2016

Tacos de Solomillo Ibérico marinados con Espaguetis de Zanahoria y Patata

Aunque nos parezca que a los peques hay determinados sabores que no les van a encajar, ellos no dejan de sorprendernos. A veces nos lo ponen en bandeja y piden desde chiquititos lo que nos ven comer. Todavía recuerdo a una de mis niñas chupetenado un palillo chino que mojaba y mojaba en soja, cuando tenía un año y nosotros nos zampábamos un plato de sushi. En otras ocasiones, siempre está bien ofrecerles probar cosas que se salen un poco de lo que comen habitualmente, les abrirá la mente y el paladar y a vosotros os dará más opciones.

El plato que hemos comido hoy tenía varias novedades. Una,  el cilantro, esta hierba aromática que aunque muy utilizada en muchos otros países, no es un ingrediente habitual en la cocina española. La segunda era el jengibre, que lo habían comido en alguna receta, pero hoy tenía más presencia. Al sabor de la soja están más que acostumbrados, el más pequeño no es muy fan pero aún así no cuenta como novedad. Por último, estaba la zanahoria frita, el ingrediente no es una novedad pero si la forma de cocinarla y cortarla. Para cortarlos necesitáis un espiralizador, que es un utensilio parecido a un sacapuntas, y va cortando la verdura o la fruta en espiral. En esta receta que hice con calabacines podéis ver el mío (clic aquí). Hay distintos modelos, pero uno como el este os servirá más que de sobra.
La carne de cerdo ibérico es tierna y jugosa, con lo que os pondrá las cosas fáciles a la hora de masticar.

Es una receta fácil, que hay que hacer sobre la marcha pero que no nos llevará mucho tiempo. Nos permite cambiar un poco el sabor y la presentación de ingredientes que están presentes en nuestro día a día. Otra cosa es que a los enanos les guste. Por aquí alguno ha puesto su cara particular de "mamá con lo bueno que está un filete con patatas fritas, ¿por qué la lías?" pero después todo ha ido como la seda. Ya si les vas contando pues esto lo comen aquí, y esto se utiliza mucho allá, con lo curiosos que son los niños, se quedarán encantados. 

Con esta receta participo además
, en el concurso de recetas con productos ibéricos de La cocina de Rebeca (http://www.lacocinaderebeca.es/2016/09/ensalada-jamon-carambola.html#concurso-ibericos), usando solomillo de Ibéricos Vázquez (http://ibericosvazquez.es/frescos/64-solomillo-iberico-500gr.html)


 INGREDIENTES
(4pax)
600-700g. de solomillo o lomo de cerdo ibérico, en www.ibericosvazquez.es los podéis encontrar.
pimienta
ajo en polvo
100g. de salsa de soja
1 trocito de jengibre fresco de 1,5 x1,5 cm. más o menos.
1 cucharada de cilantro fresco picado.
300g. de patatas
300g. de zanahorias
sal
Aceite de oliva

Preparación:

Troceamos la carne en tacos y los ponemos en un cuenco. Sazonamos con ajo en polvo y pimienta. Rallamos el jengibre, si no tenemos un rallador fino, lo tendremos que picar muy menudo. Echamos el cilantro picado. Incorporamos la soja y removemos. Dejamos marinando mientras que preparamos el acompañamiento.
Pelamos las patatas y las zanahorias. Las cortamos con ayuda del espiralizador. Una vez las tengamos las mezclamos y vamos friendo en aceite de oliva. Las escurrimos sobre un plato con papel absorbente y las salamos.
Con ayuda de una espumadera, vamos sacando los tacos de solomillo y haciéndolos a la plancha con un poco de aceite de oliva.


¡Espero que os guste y que tengáis suerte con los nuevos sabores!



jueves, 20 de octubre de 2016

Frixuelos Vaqueiros o Enroscados

Hoy también os traigo una receta asturiana, y en este caso es también una receta de mi madre. Bueno más que de ella es de las de toda la vida tradicionales que no se sabe quien las empezó. Como es ella la que los hace en casa y la que nos los ha descubierto, pues es la receta de mi madre.
En Asturias, los frixuelos son un postre, merienda o desayuno, muy típico. Una especie de crepes que en la forma tradicional se toman con azúcar espolvoreado por encima. Luego ya vienen las variantes, de echarles nata, chocolate, mermelada o acompañarlos de salado, como casi siempre hago yo.
La verdad es que nunca les había hecho frixuelos a los niños, sí que los había hecho alguna vez, cuando ellos todavía no conocían este mundo. Hubo un día de esos que los peques se pasan en Asturias, en el que mi madre abrió la veda. Y lo que yo recibí fue la foto de un gran plato de frixuelos con tres monstruos con cara de felicidad y un mensaje posterior de que se los habían zampado todos. Esto es el "abuelo´s time" y hay que hacer la vista gorda en cuanto a azúcar, cebar a los niños como si fueran cerditos, acostarse cuando les da la gana y ese tipo de cosas que unos y otros disfrutan cuando tienen unos días para estar juntos. 
Os estaba hablando de los frixuelos "normales" los planitos, pero en la parte occidental de Asturias se hacen también los frixuelos vaqueiros que son los protagonistas del post de hoy. La diferencia de masa es poca, más harina para dar mayor consistencia en los vaqueiros y poder así, enroscarlos en la sartén. 
Si antes os contaba la foto con la cara de felicidad ante los frixuelos al uso, no os quiero contar como se pusieron cuando en otra de sus visitas mi madre les puso un plato hasta arriba de los vaqueiros. Hasta arriba se pusieron ellos también y hasta arriba me puse yo también el fin de semana que fui a buscarlos, en el que insistentemente me decían que tenía que probarlos. Porque aunque os parezca raro yo no los había probado todavía, ni a mi madre ni a mi abuela les había dado hasta ahora por recuperarlos. 
De momento seguiré yéndolos a comer a Asturias y que mi madre conserve así la exclusiva de algunos platos con sus nietos, disfrute con sus peticiones culinarias, con su apetito y con su cara de felicidad.

INGREDIENTES
4-5 huevos
1 vaso de leche 
1/2 vaso de agua escaso
1 cucharadita de las de café de levadura química tipo Royal (opcional)
Una pizca de sal
Dos cucharaditas de azúcar (opcional)
250-300g de harina 

Preparación:
Batimos todos los ingredientes con ayuda de una batidora o unas varillas. No deben quedar grumos y  la masa no debe quedar muy líquida, debe tener consistencia. Podemos rectificarla con más leche o más harina.
Dejamos reposar la masa media hora.
Los freímos en abundante aceite de oliva. Para darles su forma característica vamos echándolos desde el centro de la sartén hacia afuera formando una espiral.
Les damos la vuelta con cuidado, con una espumadera o unas pinzas.


Entre uno y otro removemos la masa.
Ponemos sobre papel de cocina para absorber un poco el exceso de grasa y los espolvoreamos con azúcar. Según vamos haciendo vamos poniendo encima, hasta conseguir nuestra torre de frixuelos vaqueiros.


Ya tenemos una merendola genial para un sábado por la tarde y que además podemos hacer con los niños. Sólo hay que tener un poco de precaución a la hora de freírlos.

 ¡Espero que os gusten!



miércoles, 12 de octubre de 2016

Fabada

Parece que por fin, a 12 de octubre, el otoño quiere dejarse ver. Por la noche ya escuchaba las gotas caer y me imaginaba el día que me iba a encontrar cuando abriera la persiana. Un día encapotado y lluvioso perfecto para un plato de cuchara. 

Estaréis de acuerdo conmigo que el olor a tierra mojada, la lluvia, la humedad y un día de fiesta para hacer una buena sobremesa combina perfectamente con la fabada. La fabada no tiene muchos secretos, supongo que como con todo cada uno tiene algo que diferencia la suya de la del vecino. 
La que yo hago, como no podía ser de otra manera, es la que hace mi madre y que sale riquísima.

Lo que hay que tener en cuenta como denominador común es elegir unas fabas de calidad. Las fabas son fabas y las alubias son alubias. Y ojo que no digo que las alubias sean malas, pero no nos sirven para hacer fabada. Las mejores son las denominadas de la granja (no confundir con los judiones de La Granja). Es una variedad que se cultiva en Asturias, pero que podréis encontrar fuera. Esta variedad os asegurará una textura blanda, suave y mantecosa.

Otra cosa a tener en cuenta en los ingredientes, es que el chorizo, morcilla, lacón, etc. sean asturianos. Y diréis, mira esta como tira para su tierra. Esto es sobretodo para los que vivimos fuera. Hay multitud de chorizos y morcillas a lo largo y ancho del territorio nacional, pero no todos os servirán para hacer fabada, así que si os aseguráis de comprarlos asturianos y por supuesto para cocer, serán perfectos. En casi todas las grandes superficies y en determinados puestos de algún mercado los encontraréis sin problema. Hace años lo que me costaba encontrar aquí era el lacón, pero ahora también lo encuentro fácilmente, es lacón curado. El conjunto de chorizo, morcilla, tocino y lacón forman el compango. 

Llegados a este punto, antes de seguir con los ingredientes, a riesgo de que alguien diga que esto no se hace, que saben peor, que no quedan igual, que las legumbres tienen su tiempo y las mil cosas que he escuchado mil veces de estas y otras legumbres, os voy a contar que yo la mayoría de las veces las hago en la olla rápida. No digo que sea ni peor ni mejor, pero desde luego es más rápido. 

INGREDIENTES
(4pax)
500g. de fabas
2 morcillas
2 chorizos
1 trozo de tocino salado. Es un tipo de tocino curado. (150g. más o menos) no es panceta ahumada, ni bacon.
1 trozo de lacón de 350g. 
1 clavo (de especia, no vayáis a echar un tornillo)
Media cebolla
Azafrán en rama o molido (un paquetito)
Vino blanco
1 ramita de perejil
1 cucharadita de pimentón ( de las de café y no muy llena)

Preparación:

Dejamos la noche anterior las fabas en remojo cubiertas de agua fría. Quitamos el agua de remojo y las ponemos al fuego con agua fría, cuando empiecen a hervir las "asustamos" echando un chorrito de agua fría y cortando la cocción. Aprovechamos y retiramos la espuma que se forma en la superficie. Hacemos esto durante tres veces. Echamos la media cebolla pelada y con el clavo clavado, los chorizos, las morcillas, el tocino y el lacón en dos trozos. Os recomiendo pinchar con un cuchillo el chorizo y la morcilla para que no exploten. Además las morcillas las envuelvo en papel de aluminio, porque aunque las pinches, a veces se rompen. Así conseguiremos que si esto sucede no se desperdiguen por la olla. Añadimos el azafrán, el pimentón, la rama de perejil (puede ser picado) y un chorro de vino blanco. El agua tiene que cubrir todos los ingredientes. Es hora de salarlas, y aquí hay que ser prudente, porque el tocino y el lacón salan. Yo pruebo el agua y compruebo que está bien tirando a sosa. Si una vez hechas necesitan más sal siempre se puede añadir. Las dejamos cocer a fuego lento hasta que estén tiernas. Más o menos estarán en hora y media. Si véis que se evapora mucha agua, vas añadiendo poquito a poco cuando necesite.


Si las cocemos en olla rápida, seguimos los mismos pasos pero en vez de dejar cocer a fuego lento, cerramos la olla y cuando suba las dejamos cocer durante 9 -10 minutos dependerá un poco de la potencia de la olla. Dejamos sin abrir hasta que reposen. De un día para otro quedan genial. Si el caldo os gusta más espeso, siempre podéis pasar unas cuantas con un poco de caldo por la batidora y añadírselas para espesarlas. A mí nunca me ha hecho falta.

¡Espero que os gusten!