martes, 25 de abril de 2017

Magdalenas de Zanahoria y Chocolate

Ayer, para empezar la semana en condiciones, me propuse hacer algo dulce y el resultado fueron estas magdalenas, que empezaron dejando un olor en mi cocina de esos que te hacen sonreír mientras que se hornean y que siguen haciéndote sonreír desde el primer al último bocado.


El flechazo con este plato comenzó con uno de sus ingredientes. Este mes cuando abrí mi Disfrutabox, descubrí como siempre un montón de productos muy apetecibles, pero ¡ay esa tableta de chocolate negro con sésamo de Lindt! No tardé ni cinco minutos que comerme una onza y descubrir que esa combinación de sésamo y chocolate era todo un acierto.



Tenía claro que ese chocolate iba a darle un toque diferente a mis magdalenas porque junto con la zanahoria, la canela, el sésamo y la masa en sí, logran una mezcla de sabores deliciosa.
En casa nos gustaron a mayores y a pequeños, el límite lo puse en dos, porque si por alguno fuera se hubiese comido hasta tres. Los más golosos se reservaron alguna para hoy y a mí al final me tocó media, que no está nada mal de cara a la operación bikini.

INGREDIENTES
(10 magdalenas)

2 huevos pequeños (pesaban sin cáscara 90g.)
60g. de azúcar
50g. de leche
115g. de harina
7g. de levadura química
1 pizca de sal
canela en polvo
semillas de sésamo
110g. de aceite de oliva
50g. de zanahoria
50g. de chocolate negro con sésamo

Batimos los huevos con el azúcar. Cuando los tengamos listos añadimos la leche y a continuación el aceite mientras seguimos batiendo. Rallamos la zanahoria con un rallador muy finito. Mezclamos la harina con la levadura, la ralladura y la pizca de sal. Incorporamos a la mezcla anterior y batimos hasta que bien integrado. Echamos un poco de canela en polvo, cuidado de no pasarse que su sabor es muy intenso, con dos toques es suficiente. Con la mano cortamos el chocolate en trocitos pequeños, reservando una onza para después. Añadimos los trocitos a la mezcla y removemos hasta que se repartan por la masa. Tapamos la masa con film y dejamos reposar en el frigorífico durante una hora.


Una vez pasado el tiempo de reposo, precalentamos el horno posición arriba y abajo a 250º. Echamos la masa en los moldes sin llenarlos hasta el final, que luego crecerán al hornearlas, con tres cuartas partes está bien. Troceamos la última onza que teníamos reservada y ponemos un trocito en el centro de cada magdalena, sin hundirlo. Espolvoreamos un poquito de sésamo y horneamos. En 15 minutos las tendremos listas.





Cuando las saquéis del horno esperad un rato para desmoldarlas. Os costará esperar porque huelen que alimentan y también os costará esperar a hincarles el diente. Eso sí, cuando lo hagáis vais a disfrutar de lo lindo y os arrepentiréis de no haber hecho el doble de cantidad.



¡Espero que os gusten!!


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